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Revista de Información General sobre la Comunidad de Castilla y León. Única revista dedicada a las nueve provincias de esta región Para pasar un buen rato: Música § Lectura § Cine § Fotografía § Gastronomía § Pensar §
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LA CULTURA DESDE LA ATALAYA DEL ACUEDUCTO Esta es una
tribuna libre para todas aquellas, opiniones, reflexiones o aportaciones
subjetivas que los internautas deseen dar a conocer. En ese sentido,
son opiniones personales e intransferibles en las que Revista
de Castilla y León no se hace responsable de ellas Miriam Garcimartín García es una avezada periodista segoviana (de ahí el título de su sección) que inicia su colaboración con Revista de Castilla y León a través de esta sección, en la que irá depositando sus crónicas, artículos y lo que ella considere de interés para los internautas de Castilla y León y de cualquier otro lugar, porque la Cultura no tiene fronteras, esa es su grandeza y su miseria. Desde Revista de Castilla y León le damos la bienvenida y nuestro agradecimiento por sus aportaciones que, sin duda, enriquecerán la diversidad y la calidad de sus contenidos para disfrute de los lectores, para que todos seamos más libres y tengamos más pensamiento crítico, en el buen sentido de la palabra. Muchas gracias Miriam por depositar tu confianza en este pequeño caladero del mar océano que es INTERNET. Texto y fotos de Miriam Garcimartín, Periodista, Envíe sus opiniones a: tanaps21@hotmail.com, correo de Miriam Garcimartin Diego Martín: “Lo que quiero es tocar y Melicia no es un disco al uso, es una obra completa” El cantante Diego Martín nos habla de su último disco "Melicia" así como de sus percepciones sobre el estado actual del mercado musical, sus proyectos a corto plazo y, especialmente, de la evolución seguida por su carrera artística. Entrevista realizada en exclusiva para Revista de Castilla y León por nuestra colaboradora Miriam Garcimartín García. “ Melicia” es el nombre del último disco del cantante Diego Martín. Es un juego de palabras combinando los dos lugares de su vida, Murcia y Melilla. Hemos hablado con Diego sobre este trabajo, el estado de la música actual y su futuro inmediato. M.G. ¿Qué encuentras en “Melicia”, ese paraíso creado por ti en el que las musas te visitaron para hacer este disco? ¿Qué hay en “Melicia” que te sienta tan bien? D.M.: Pues sobre todo calma y tranquilidad. Es un sitio al que me voy cuando estoy un poquito agobiado y quiero estar relajado. Cuando quiero componer, me alejo de todo. Yo me imagino un mundo real, un mundo que existe, porque son lugares de Melilla y Murcia donde he sido feliz. Por ejemplo, me voy a casa de mi abuela en Melilla, donde te sientas a pensar y estás tranquilo. También me relaja acordarme de mis amigos de la infancia. M.G.: La mitad de “Melicia” es Murcia, tu tierra natal, ciudad de la que habéis salido grandes artistas como M-Clan, Maldita Nerea, tú... ¿Es fácil darse a conocer allí, cómo fueron tus inicios? D.M.: Bueno, fácil no hay nada. Esta profesión no es fácil. Ahora, desgraciadamente, hay menos sitios para darse a conocer. La música está muy devaluada. No pagan. La gente se toma esto como un hobby. Hay veces que me preguntan personas que no me conocen: “Y tú, ¿qué haces?” “Yo soy cantante”. “Bueno, y aparte de eso, ¿qué?” Es difícil tocar, darse a conocer siempre es complicado. Pero yo creo que las cosas caen por su propio peso y el que la sigue la consigue. Aunque fácil no ha sido. En Murcia hay 3 ó 4 locales. Lo que pasa es que si no te pagan, no quieres tocar. Yo ya no tengo problemas, pero hay muchos chavales que empiezan que tampoco se venden por dos duros. M.G.: ¿ Por qué pasaron tres años desde “Puntos Suspensivos”, tu anterior álbum, hasta “Melicia”? D.M.: Hubo un cambio de management, y lógicamente eso lleva sus papeleos y no pude componer. Esto tardó 6 ó 7 meses y ése fue el tiempo que perdí. Luego pasa el tiempo que tiene que pasar, más o menos un año de composición para que todo esté bien. Y hasta que yo no creí que había un repertorio en condiciones, no quise grabar. Gracias a Dios, la discográfica me respeta en ese aspecto. Pero al final la recompensa está siendo grande. M.G.: Éste es tu 3º disco, el que supone la consolidación de un artista o lo contrario. ¿Tú te lo planteaste como una prueba de fuego donde tenías que darlo todo? D.M.: No. Aunque es verdad, no creo que los artistas piensen en eso. Yo me puse a componer como siempre, sólo que con mucha más sapiencia que anteriormente. Todo el mundo habla muy bien de este disco, pero no es que me haya salido así porque me haya puesto a componer a conciencia, porque era el 3º disco, porque me la jugaba. No, simplemente tengo más sapiencia musical, más vocabulario… En definitiva, más experiencia. Sé por dónde tengo que tirar más o menos para llegar al corazón de alguien. Y, normalmente, un disco que haces nuevo siempre es mejor que el anterior. Pero no creo que sea por eso. Yo no he sentido esa presión, ni me la ha puesto la discográfica, ni nadie. Ha sido algo natural. M.G.: Las críticas y la acogida de la gente han sido muy buenas. D.M.: Sí, la verdad es que sí. Alguna vez de verdad pienso que se están quedando conmigo, porque oigo cosas como: “¡qué discazo!”. Además lo dicen muy efusivamente. Hay gente que me comenta que debo creérmelo un poquito más. M.G.: T ú eres un currante de la música. Tienes una página en Facebook donde animas a la gente a que vote tu single en la radio, haces chats con los fans, utilizas las nuevas tecnologías para promocionarte... Este negocio está cambiando mucho, ¿no?. Ahora es el artista el que tiene que tirar del carro. D.M.: La verdad es que sí, pero yo se lo agradezco a los fans, porque me pongo a hablar con ellos y verlos tan emocionados con mis canciones y con el cariño que me dan, me sube la autoestima. Y luego, es que es mi trabajo, igual que el que se levanta a trabajar y está todo el día picando la pared. Pues éste es el mío. Mi trabajo no consiste sólo en subir y cantar, sino de todo un poco. A mí me gusta todo esto. M.G.: Pero antes no era lo habitual… D.M.: No, y no es lo habitual. Pero yo lo agradezco muchísimo. Cuando era público, aunque sigo siéndolo, pero cuando no hacía canciones, que era simplemente un fan de Roxette o de cualquier otro, pues me hubiera encantado que Marie Frediksson me hubiera escrito una carta. Entonces, sé lo que significa para ellos y te sienta bien a ti. Es gratificante. M.G.: En este disco has cuidado mucho los detalles. Es como realizar un viaje visual, no sólo musical. Hay mucho trabajo de fotografía, el diseño de la página web va acorde con el disco… ¿Es una manera de evitar el pirateo? D.M.: No, yo ni compongo ni hago nada por lo que pueda pasar después o por el pirateo. Es decir, hago mi trabajo, y luego lo demás… Lo que quiero es quedarme a gusto con lo que hago, no por lo que pueda venir después. No quería un disco con 11 canciones, sueltas, ahí, venga, paf. No, quería una obra. Y por eso me preocupaba que todo tuviera algo que ver, que tuviera una condición. El videoclip, con el escrito que hice en el álbum, con las canciones... Quería una obra, no sacar un disco y ya está. M.G.: También hay una gran labor de producción. Quizás la diferencia con los otros discos sea que en éste has contado con el productor Bob Benozzo para darle un sentido compacto a las canciones. D.M.: Sí, Bob Benozzo es mi ídolo. Y ahora que estoy aprendiendo cosillas, entiendo mejor el trabajo que ha hecho, es alucinante. Yo, si Dios quiere y va todo bien, volveré a trabajar con él porque sabe leerte. Sabe entrar en ti y entender lo que quieres. Por ejemplo, en “Piruetas en el Firmamento”. Es una canción que yo le dije que quería tipo Walt Disney, porque la canto con niños y es muy, muy tierna, y lo hizo a la primera, no tuve que decirle nada. Le quiero mucho. M.G.: ¿ Eso es lo difícil, no? Que entiendan lo que tú quieres transmitir… D.M.: Claro, exactamente. Por hablar un poco de la producción, con los otros discos la batería se grababa con 8 micros y en éste se hace con 20. Ahí empiezo a darme cuenta de que es distinto, que está muy trabajado, muy cuidado. Los vientos y las cuerdas son reales... No tiene nada que ver con lo anterior. Estoy muy orgulloso. M.G.: El disco es muy variado, porque hay baladas como “Aires vestidos de antojo”, “Cuando me olvido”, “Deja una parte”…, que se compensan con otras con más fuerza: “Se busca”, “Pirata en el Olvido”… D.M.: Ahí es donde entramos en el porqué he tardado tanto tiempo: porque quería un disco redondo. Me he calentado muchísimo la cabeza con este disco y había muchos más temas, pero quería que tuviera un poquito de todo. Lo he trabajado mucho, sí. M.G.: Y de nuevo un dueto, esta vez con Malú, “Haces Llover”, tras el famoso “Déjame Verte”. Hiciste otro con Sergio Contreras. ¿Te gusta colaborar con otros artistas? D.M.: Bueno, “Déjame Verte” es puro marketing, porque fue por echarme un cable a mí, con Raquel del Rosario. Fue genial y estoy encantado y muy agradecido a que se prestara. Lo de Malú ha sido porque ya había compuesto un tema para su disco. Cuando terminé “Haces Llover”, quería dársela. Pero también me gustaba a mí mucho. Y pensé: pues voy a proponerle hacer un dueto. Se la mandé y le encantó. Sergio Contreras quiso contar conmigo, y, bueno, que me llamen es un halago. Con Iguana Tango he hecho otro también. Yo como Willie Fog, si me llaman, voy. M.G.: Dices que has leído mucho y te consideras mejor compositor que antes. ¿Cómo te quedas cuando se te acerca alguien y te dice: has expresado lo que yo no he sabido decir, pero es justo lo que yo siento? Eso te ocurrió con una amiga que te contó su historia y para la que compusiste “Si Vienes o Si Vas” ¿no? D.M.: Sí, y la pobre se hinchó a llorar. Pero lloraba de alegría, porque estaba diciendo lo que ella no se atrevía a decir. Fue muy bonito. Pero es que, si te digo la verdad.. Por eso hay gente que me dice que debo creérmelo un poquito más. Porque no lo valoro. Es que como a mí me sale solo… No le doy tanta importancia como le pueda dar otro. Le doy las gracias a esa persona y ya está, y digo: bueno, pues para ti, quédatela, es tuya la canción. Supongo que con el tiempo sí que me daré cuenta de las cosas que he hecho. Pero ahora, como no me he parado a pensar, no lo valoro. M.G.: Si la gente se te acerca y te lo dice, será por algo… D.M.: Sí, pero como este disco acaba de salir y ya estoy componiendo para el otro, pensando un título… no he tenido el punto de pararme a pensar. A veces sí digo en casa: cuando pase el tiempo y mire para atrás diré: qué trabajo más bueno he hecho. Ahora mismo no me he parado, no lo pienso. M.G.: ¿ No tienes miedo justo a eso, a que la música se convierta en un trabajo rutinario: sacar un disco, promocionarlo, otro disco…? D.M.: No, porque de momento creo que lo hago bien. No me impongo una hora de trabajo. Está siendo bonito escribir, para mí es algo vital. Si no escribiera, probablemente explotarían las cosas que llevo dentro. Porque no soy de contarle mis cosas a nadie, entonces es algo vital. Lo mismo estoy 3 meses escribiendo que 6 sin escribir. No tengo un horario. Está siendo muy llevadero, muy bonito, muy normal. Si fuera una rutina, no podría. A mí no me gusta que me impongan nada. Si me dijeran: tienes que estar 8 horas al día componiendo, entonces, seguramente, lo dejaría. M.G.: Acabas de telonear a David Bisbal. ¿Cómo fueron esas actuaciones y cómo surgió la idea de tocar con él? D.M.: A mí los comentarios que me están llegando son buenos, la gente queda muy contenta. Luego se refleja también en el Facebook, porque a lo mejor había unas 20 solicitudes a la semana de amistad, y desde que estoy haciendo los conciertos con él me llegan 30 al día. Así que, genial, a la gente le está gustando. Y la idea fue de la agencia de management, por cuestiones de marketing. Buscaban a alguien para abrir los conciertos y le preguntaron: ¿qué te parece Diego Martín? Y él me ha dicho que le encantó la idea y está muy contento de que sea yo. M.G.: ¿ Habías preparado los conciertos para espacios multitudinarios o tu propuesta era más para locales pequeños, llenos de fans? ¿Qué formato prefieres? D.M.: Nosotros cuando preparamos los conciertos, lo hacemos para el sitio donde nos llamen. Yo he hecho de todo desde que empecé: tanto para 7000 ó 6000 personas, como acústicos para salitas de 500-600. A mí me gusta estar en el escenario y me encantan las dos posibilidades: la de eléctrico y la de acústico. Lo que quiero es tocar. M.G.: ¿Este verano cómo se presenta, qué conciertos tienes? D.M.: Bueno, la cosa está como está. Junio ha sido muy bonito, he tenido 8 ó 9, que tal y como están los tiempos, está bien. Julio voy a estar un poquito más descansado, tengo 4 nada más, como en agosto. En septiembre empieza a subir la cosa, estaré más ocupado. Este año yo creo que se van a hacer más en invierno. No yo, sino prácticamente todos, vamos a hacer teatros y salas. M.G.: Y eso que el trabajo de los cantantes siempre ha sido en verano… D.M.: Ahora seguramente vamos a trabajar más en invierno que en verano. Es una cuestión de cachés. Un Ayuntamiento no puede pagar 20.000 euros por nadie. Y tú no puedes ir a tocar eléctrico, con banda, por 10.000. Tendrías que ir en acústico. Por eso creo que se va a trabajar más en invierno. Pero bueno, ¡ya está bien! En invierno, con 6ºC, no puedo ir a la playa, llevo 5 años sin disfrutar nada. En invierno es mejor, simplemente tienes que cuidarte más la garganta porque hace más frío. M.G.: ¿Y en Castilla y León habrá alguno, podremos verte? D.M.: No lo sé aún, lo iremos poniendo en la web, pero poco a poco. Porque tal y como está la cosa, que ponen un concierto y luego te lo suspenden… Hay gente que se saca los billetes para venir a vernos con un mes de antelación y resulta que después se cancela el concierto porque no pueden pagar. Entonces vamos poniendo sólo los que son seguros, y con 15 días de antelación nada más, para que no haya problemas. Nota de la Redacción: Queremos agradecer la profesionalidad de Miriam Garcimartin porque tras sufrir un gravísimo trance en su vida persoanl ha sido capaz de cumplir con su vocación periodística y construir esta gran entrevista a Diego Martin. Desde Revista de Castilla y León nos solidarizamos con Miriam en su dolor inmenso. Muchas gracias por tu trabajo y por tu buen hacer y mucho ánimo para seguir. Él seguro que que estará orgulloso.
REBECA JIMÉNEZ EN LAS VELADAS MUSICALES DEL HOTEL SANTANA EN SEGOVIA
Como ya es habitual en Segovia, los hermanos Santana vuelven a revolucionar el panorama musical de la ciudad con una propuesta altamente recomendable. ¿Quién no ha soñado alguna vez con terminar una cena entre amigos asistiendo a la actuación de su cantante favorito? Pues este sueño se ha hecho realidad en el Hotel Santana, propiedad de unos hermanos para los que la innovación, la gastronomía y el buen gusto son los pilares fundamentales sobre los que se asienta todo su trabajo. El concierto de este sábado corrió a cargo de la segoviana Rebeca Jiménez, que deleitó a los comensales con una actuación intimista y marcada por su característica voz. Ella tomó el relevo de otros artistas que han pasado por allí en los últimos meses, como Pablo Carbonell o Pepe Luis Carmona, de Ketama. Y es que el interés de estas veladas musicales radica en la integración de varias propuestas en una, ya que la oferta va desde la degustación de una cena con actuación, hasta la posibilidad de alojarse en el hotel, finalizando el fin de semana con un desayuno tipo buffet. Tras la magnífica cena compuesta por tres entrantes, un segundo plato, postre, vino y café, Rebeca Jiménez apareció en la pequeña tarima habilitada para la ocasión de riguroso negro. Sentada delante de su teclado, fue desgranando sus temas más conocidos mezclados con los que hoy tan sólo son la maqueta de su próximo disco y que la cantante tuvo la deferencia de presentar ante sus paisanos. Acompañada por su inseparable Mario Raya a la guitarra, Rebeca se ganó los aplausos de todos los asistentes al evento, a pesar de que, como ella misma reconoció, algunos de ellos habían llegado hasta el hotel más seducidos por la cena que por la actuación en sí misma. Pero sin duda también ellos quedaron hechizados ante la voz rota, rasgada y llena de matices de la que fuera novia de uno de los mejores compositores de nuestro país, Quique González. Todo un lujo para los cinco sentidos.
ESCAPADA PARA EL PUENTE: VALENCIA El 23 de Abril celebramos el día de nuestra comunidad, Castilla y León, también conocido como Día de Villalar. Aprovechando que sólo los castellanoleoneses y aragoneses, que también celebran su día, estamos de fiesta, ésta se convierte en una fecha oportuna para partir hacia un destino muy turístico sin sufrir las masificaciones y atascos de cualquier otro puente a nivel nacional. Sí aún no tienes plan o estás indeciso, desde esta página vaya la recomendación de un destino que puede satisfacer las pretensiones de toda la familia. Arte, cultura, historia, sol, playa y modernidad confluyen en la capital del Turia, Valencia. El principal atractivo de la ciudad en estos momentos es su vanguardista Ciudad de las Artes y las Ciencias. Este complejo creado para la divulgación científica, cultural y artística, fue diseñado por los arquitectos Santiago Calatrava y Félix Candela e inaugurado en 1998. La visita incluye tres lugares, aunque también cabe la posibilidad de elegir lo que se quiere ver. Para empezar, el Museo de las Ciencias Príncipe Felipe es un edificio que simula el esqueleto de un dinosaurio. Este museo interactivo permite al visitante acercarse a la ciencia de una manera divertida, con una serie de juegos que nos dan a conocer un poco mejor nuestro cuerpo, el espacio, el clima, etc. Después de reponer fuerzas, la visita continúa con el Oceanográfico, el acuario más grande de Europa. En él viven unos 40.000 animales. Uno de los espectáculos más demandados es el de los delfines en su delfinario, pero también llamarán la atención de los niños las focas, tiburones, aves, pingüinos, belugas y hasta leones marinos. Todo ello repartido en distintos pabellones según el lugar de origen de cada especie. Tras recorrer la magnífica obra arquitectónica de L'Umbracle, un paseo ajardinado paralelo al Museo de las Ciencias, llegamos a L'Hemisfèric, el ojo que alberga una gran cúpula con pantalla en formato IMAX, en la que se proyectan varias películas que permiten adentrarse en el mundo egipcio o a la era de los dinosaurios gracias a su efecto envolvente. Pero Valencia es mucho más. El Jardín del Turia que cruza toda la ciudad es un lugar ideal para montar en bici y pasear con los niños, así como la conocida playa de La Malvarrosa y Las Arenas, situada junto al puerto. Ya en el casco antiguo, pequeños callejones peatonales nos acercan a la época en que Jaime I reconquistó la ciudad, en poder de los moros. En torno a la pintoresca Plaza de la Reina se encuentra la Catedral gótica con su “Micalet”, la iglesia de Santa Catalina y la Basílica de la Virgen de los Desamparados, patrona de la ciudad. Además de la famosa plaza del Ayuntamiento, podrás visitar el Mercado Central y la Lonja de la Seda, así como los sistemas defensivos que quedan en la ciudad: las Torres de Quart y de los Serranos. Si se busca algo típico, y aunque no sean Fallas, el Museo Fallero expone las afortunadas que fueron “indultadas” de la quema. Por supuesto, si a todo esto se le acompaña de una rica paella regada con un buen zumo de la dulce naranja valenciana, uno se irá de la tierra de las flores, de la luz y del color con la sensación de haber disfrutado de toda la esencia de una de las ciudades más interesantes de nuestro país.
BENJAMÍN PRADO EN LA TERTULIA DE LOS MARTES
2010 ha comenzado prometedor en Segovia en lo referente a la oferta cultural. Dos obras teatrales de gran calidad como “Fedra”, con Ana Belén o “La Marquesa de O” de Amaia Salamanca, Los Golden Apple Quarter con su humor inteligente y música de primerísima categoría de la mano de Pereza y Paloma San Basilio, que colgaron hace días el cartel de no hay entradas, invitan al optimismo. Caja Segovia no quiso quedarse atrás y en su tertulia habitual de los martes contó con la presencia de Benjamín Prado.
El poeta, novelista, coautor de canciones, columnista y unos cuantos perfiles más, lo que imposibilita encasillarle en un género concreto (y bien que se jacta de ello), ofreció una charla amena, cargada de anécdotas y por momentos divertida, tarea harto complicada cuando el tema sobre el que gira la conversación es la literatura.
Durante una hora Benjamín fue desglosando su trayectoria vital, y cómo la suerte ha jugado un papel decisivo en ella. Como cuando dio el salto a la prosa por el empeño de un amigo, aunque él nunca había escrito nada que no fuera poesía. O incluso el momento en que conoció a su ídolo y responsable de su vocación, el mítico Bob Dylan. Hasta tal punto llega su admiración que, tras perseguirlo en nueve de sus once conciertos en España, pudo por fin llegar a él y hacerle entrega de un par de sus obras para que las leyera. Y es que siempre le ha tomado como referencia: “nunca escribo nada que pudiera avergonzar a Bob Dylan”. Para que su mentor se enorgullezca de él, invariablemente hace una mención especial de su persona en sus libros. “Soy muy supersticioso”, se excusa.
Este alumno aventajado de Alberti, al que conoció un día por casualidad al salir de casa para comprar una barra de helado, convino que la mayor lección que aprendió del poeta era su auténtica fe en la literatura: “Un día iba con él en el coche y tuvimos un accidente. Le miré y vi que tenía una gran mancha de sangre. De pronto me preguntó: ‘¿Benjamino, estamos muertos?' Y yo le dije: ‘no, sino no estaríamos hablando. Ahora viene la ambulancia'. Y él contestó: ‘yo creo que estamos muertos, pero vamos a hacer una cosa. Si soy capaz de recordar unos versos de Ruben Darío es que estamos vivos'. ¡Y se puso a recitarlos!”. Así era el genio gaditano. El autor de obras tan importantes como “Raro”, “ Nunca le des la mano a un pistolero zurdo” , “ Dónde crees que vas y quién te crees que eres”, “No sólo el fuego” o “Mala gente que camina” es noticia estos días por su colaboración en el disco del siempre genial Joaquín Sabina, “Vinagre y Rosas”. Tras un viaje a Praga en el que Benjamín necesitaba huir de una ruptura sentimental y Sabina salir al encuentro de las musas, se fraguó este álbum que también ha dado lugar al libro “Romper una canción”, en el que desmenuzan los detalles del proceso de creación. Un amigo es un amigo, pero no piensa repetir experiencia con nuevos cantantes, ya que no es partidario de escribir para otros: “Yo no hago encargos, no soy Telepizza”.
Aunque no sólo de la escritura vive Benjamín. Hombre comprometido políticamente, confesó seguir siendo rojo y demócrata por encima de todo: “los dictadores son dictadores, sean de la ideología que sean, porque sólo tienen una: la del poder”. ¿Lo próximo que prepara? Un libro sobre inteligencia emocional. Con tan buenos maestros, la empresa no debe ser tan compleja. Enlaces relacionados: blog de benjamín prado otro blog
ANA BELÉN DESLUMBRA CON “FEDRA”
El Teatro Juan Bravo de Segovia inicia el ciclo “Clásicos” de 2010 con una tragedia griega cargada de pasión, dolor y un final irrevocable.
Fedra es uno de esos papeles que toda actriz gusta de interpretar. Mujer apasionada pero con un sentido del honor desorbitado, vaga por el mundo entre las sombras de sus deseos y unas convenciones sociales que carga a sus espaldas con inmenso dolor. Fedra, princesa de Creta, no puede soportar la tentación insana que representa para ella, durante la ausencia de su marido Teseo, su hijastro Hipólito. Pero aunque prefiere ser una amante silente a pesar de que ese secreto esté a punto de ahogarle, su criada, interpretada por la gran dama del teatro Alicia Hermida, ejerce de Celestina y destapa el enredo contándole todo al joven, un sorprendente Fran Perea.
La perspectiva de engañar a su padre, por el que profesa un amor desmedido, y su escaso interés por las mujeres, llevan al casto Hipólito a aborrecer tal proposición y a reaccionar con dureza. Fedra mantendrá aún un encuentro con él para llevarle hasta el abismo de su lecho, donde no consigue sino que su pena sea mayor al verse rechazada con tanta acritud. No hay nada peor que una mujer herida, y Fedra, alentada por su fiel nodriza, trama un plan para salvar su honor y que el pecado recaiga sobre Hipólito. Cuando Teseo vuelve de la guerra, la confesión de Fedra le lleva a la incredulidad, pero su amor por ella acaba cegándole. Hipólito será desterrado y morirá durante su marcha. Fedra, arrodillada ante el cuerpo agonizante del objeto de su deseo, se arrepiente de su mentira y muere en brazos de su amado.
Como buena tragedia griega, tiene todos los ingredientes para que los actores puedan lucirse. Y entre ellos, Ana Belén brilla con luz propia. Desgarradora, sufriente, malherida y despechada. La actriz es capaz de representar cada sentimiento con la precisión de un reloj suizo. De varios quilates son los momentos en que comparte escenario y confidencias con Alicia Hermida, que acabó exhausta al finalizar la obra. Gracias al texto y al acierto de los actores era posible transportarse a la Grecia clásica, porque la tarea se tornaba complicada ante la excesiva simplicidad escenográfica que nos brindó José Carlos Plaza. Y es que quizá cuando uno cuenta con Ana Belén, no se necesitan otros artificios. Enlaces relacionados: Teatro Juan Bravo (Segovia)
Quique González presentó en Segovia su último trabajo, “Daiquiri Blues” Crónica y fotos de Miriam Garcimartin Hay músicos a los que las musas vienen a visitar con mayor frecuencia que al resto de los mortales. Quique González es uno de esos elegidos. Da igual que se halle en Vega de Pas, su pequeño refugio cántabro, en un bar solitario y canalla de los bajos fondos madrileños o en Nashville, lugar en el que se cocinó este disco. Ellas siempre acuden fieles a su cita con el cantante. Su último y apasionado encuentro ha dado como resultado un cóctel de inconformismo, melancolía y heridas de guerra bien mezcladas para que los tragos no resulten tan amargos.
Que el contenido es bueno, ya que está elaborado por un gran barman ayudado por los mejores músicos estadounidenses, es evidente. Pero a veces hay que saber en qué recipiente puede servirse tal exquisitez. No todos son válidos. Y eso es lo que se pudo comprobar en el tercer concierto de la gira, el de Segovia.
Con media hora de retraso sobre el horario previsto y con una sala-discoteca a punto de reventar, salió la banda a darlo todo a pesar de que desde el primer momento se hizo más que evidente que el local elegido no era el adecuado para una música intimista y lírica como la suya. En mitad del concierto, cuando Quique se queda solo y exprime su faceta de cronista nocturno con guitarra y armónica como únicas armas, el clímax se rompe por el ruido de fondo y no le queda más remedio que reconocer que no es la cita apropiada para ponerse íntimos. Una pena. Tampoco pudo contarnos la historia que encierra cada tema, ya que el murmullo constante de los convidados de piedra que allí se encontraban impedía concentrarse al resto del público que venía de ciudades donde las entradas ya estaban agotadas. Nada que ver con los locales en los que empezó a tocar, tipo el Búho Real, con gente que no canta, no habla y cuyo fin es escuchar con atención la voz susurrante y sensual del madrileño errante.
Quizá el neón con el título del disco que destacaba en un escenario mal iluminado invitaba a beber. Pero el repertorio no pide fiesta. Son poemas dolientes que fue ofreciéndonos íntegramente. Para los temas clásicos hubo tiempo, pero menos, q al nuevo disco había q darle rodaje. Sí cayeron “Salitre”, “El Campeón”, “Miss Camiseta Mojada” o “Pequeño Rock & Roll”.
“Daiquiri Blues” no contiene canciones tipo “Hotel Los Ángeles” (q cerró los bises, por cierto). “Riesgo y Altura”, “Lo Voy a Derribar” o “Bajo la Lluvia” necesitan, piden, exigen que sólo se oiga la respiración del de al lado, q está sintiendo lo mismo q tú en esos momentos: calor. O un sudor frío. No las cervezas q corren y las voces q gritan. Quique nos hizo saber lo q de verdad le gusta: "me encanta veros con los ojos cerrados mientras cantáis las canciones. Qué maravilla". Eso resume la esencia de su música. Un tipo enorme, un incomprendido luchando contra la mediocridad y un público de oídos “cuarentaprincipalizados”. No es fácil. Pero esperemos q siga manteniendo su filosofía de vida: "Yo no voy en dirección contraria. Voy en mi dirección".
Crónica y fotos de Miriam Garcimartin El Festival de Cine Europeo de Segovia, MUCES, que celebraba este año su 4ª edición, ha sido clausurado esta semana tras siete días de interesantes proyecciones. Segovia, 26 de noviembre de 2009.-Año tras año el número de films proyectados va en aumento, pues el público ha respondido de forma muy positiva, ya sea por el atractivo cartel ofertado o por el popular y simbólico precio de un euro por entrada. Así en esta ocasión fueron 80 las películas programadas, 11 más que en 2008, repartidas en distintas categorías. Dentro de la sección oficial de la Muestra, que presenta obras aún no estrenadas en España, los platos fuertes eran la ganadora de la Palma de Oro del Festival de Cannes 2009, “La Cinta Blanca” y la premiada con el Oso de Oro en el Festival de Berlín 2009, “La Teta Asustada”. Además esta edición contó con dos apartados nuevos con la intención de acercar el festival a todo tipo de públicos, los denominados “Cine de Animación” y “Cine Joven”. Ya en la sección no oficial encontrábamos propuestas de todo tipo. El “Cine Documental” repasó la vida de gente tan dispar como Puskas, Picasso, Franco o los actores de doblaje. Buena fue la idea de darle relevancia a películas que no tuvieron en su momento la divulgación que merecían, dentro del ciclo: “Lo Nunca Visto: Naranjo en Flor” o lo contrario, films considerados obras maestras pero a los que las nuevas generaciones es posible que no hayan tenido oportunidad de acercarse, en la llamada “La Mirada Necesaria”. Dos son las secciones que cada año muestran los trabajos de un país y un cineasta concretos. Respecto al primero, este año la retrospectiva se dedicó al Reino Unido, país muy prolífico cinematográficamente hablando, y el director de cine homenajeado fue el gran Jaime Chávarri. Autor de títulos tan conocidos como “Las Cosas del Querer” o “Camarón, un mito”, recibió el aplauso de sus compañeros de profesión en el Parador de Turismo de Segovia, en una ceremonia entrañable en la tierra por la que confesó sentir un cariño especial. Y como no podía ser de otra manera en una ciudad tan vinculada al séptimo arte como Segovia, la Muestra dedica un espacio llamado “Rodada en Segovia” para recordar todas aquellas obras que durante unos días convirtieron las calles de la ciudad en un gran plató de cine. Pero no sólo de películas vive el Festival. Los espectadores también han tenido oportunidad de volcarse en otras activi Si después de este auténtico maratón cinematográfico aún han quedado ganas de más, merece la pena acercarse a La Alhóndiga para visitar la exposición “Trajes de Cine”, donde es posible sumergirse en las entrañas de un rodaje al poder contemplar de cerca los vestidos con los que actores de la categoría de Russel Crowe, Charlton Heston o Natalie Portman rodaron en España algunas de las películas que han quedado ya para siempre en la memoria colectiva.
LOS SEGOVIANOS ABRAZAN A SU ACUEDUCTO
El monumento más emblemático de Segovia está de celebración. Tras festejar en 1974 su bimilenario anticipadamente, ya que su origen no se remonta hasta entrado el siglo I d.C, vuelve a celebrar 35 años después una fecha conmemorativa importante: el 125 aniversario de su declaración como Monumento Nacional.
Cualquier excusa es buena para acordarnos de nuestro vecino de piedra y en esta ocasión la felicitación debía ser a lo grande. Con la candidatura de Segovia a Ciudad Europea de la Cultura en 2016 como telón de fondo, la ciudad quiso mostrarle al mundo que cuenta con un aliado que por sí solo merece la obtención de la capitalidad.
Por eso, en la mañana del sábado 17 de octubre, se superaron todas las expectativas y más de un millar de personas se concentraron en torno al Acueducto para abrazarlo mientras cantaban el cumpleaños feliz. La organización tenía previsto repartir entre los invitados al acto 800 camisetas conmemorativas, que se agotaron en pocos minutos. Una cadena humana entrelazada rodeando sus arcos, sirvió como nexo de unión del puente romano con familias enteras, jóvenes, políticos y hasta órdenes religiosas. Todos, sin excepción, quisieron estar presentes en un día tan especial para uno de los monumentos más conocidos de nuestro país.
Y como en toda buena fiesta de cumpleaños que se precie, se invitó a chocolate a los participantes, que además recibieron un diploma acreditativo de su presencia en el acto. Ya por la noche, la música corrió a cargo de la Orquesta Sinfónica de Segovia y el alcalde dedicó unas palabras en nombre de todos los segovianos, al que denominó como “el alma de la ciudad”.
Porque este testigo mudo del devenir de la Historia, como muy bien atestiguan las fotografías que se muestran estos días en La Alhóndiga, ha visto deslizarse entre sus arcos a multitud de personajes cuyas vidas transcurrieron a sus pies y de las que él se ha ido adueñado silenciosamente. Al ver hoy la salud que desprenden sus piedras tras la rehabilitación que sufrió hace ya algunos años, la continuidad de esta complicidad con los segovianos parece estar garantizada durante muchos siglos más.
II ENCUENTRO INTERNACIONAL DE BANDAS MILITARESTras el éxito del año pasado, Segovia volvió a celebrar este fin de semana el II Encuentro de Bandas Militares procedentes de varios países europeos. El acontecimiento, conocido como "Segovia Military Tattoo", tuvo una gran acogida de público tanto por las calles donde se celebró el desfile como en el enlosado de la Catedral y la Plaza Mayor, que se llenó para ver actuar a las bandas procedentes este año de España, Alemania e Italia. |