Cuando la naturaleza se impone al espacio abandonado

La naturaleza se acaba imponiendo sobre el espacio artificial una vez éste se abandona. La soledad del lugar, la ausencia de actividad humana y el olvido ceden paso a los elementos naturales que dan al paisaje la fisonomía inconfundible a que conduce la desolación. No son ámbitos atractivos pues sus reclamos suele inducir al abatimiento o a un exceso de nostalgia que incomoda ese sentido lúdico con el que se contemplan los viajes.

 
Pero están ahí, no permanecen ocultos, forman parte de nuestros entornos de vida al tiempo que permiten extraer de ellos elocuentes reflexiones, es decir, las que nos muestran de forma inequivoca que elementos esenciales en el modo de organizar el territorio y sus relaciones han desaparecido para siempre.
 
Fernando Manero Miguel
Catedrático Emerito de Geografía de la UVA
 
 
 
 

Compártelo:
Scroll al inicio