
El 27 de noviembre de 2017, publiqué el artículo titulado “El Oso, todo un ejemplo”, en el que explicaba cómo un pequeño municipio de La Moraña ha sabido aprovechar el potencial del medio ambiente para darse a conocer, estar en el mapa y llevar a cabo proyectos importantes de cara al turismo ornitológico, que es boyante y creciente.
Como todos ustedes saben, El Oso es un municipio pequeño con una superficie destinada mayoritariamente a los cereales de secano y que, a pesar de haber quedado fuera del área de regadío de la Cogotas, ha sabido encontrar y encaminar su futuro ligado a la conservación de espacios y especies naturales, ha sabido poner en valor sus lagunas y las especies que las habitan con un éxito rotundo.
Si El Oso está al sur de la comarca, veintitrés kilómetros al norte se encuentra Aldeaseca, con una población de 233 habitantes y una superficie de 24,5 kilómetros cuadrados. Su término municipal está incluido en el plan de regadío de Las Cogotas y, por lo tanto, dispone de agua canalizada del río Adaja para regar algunas parcelas agrarias.
También se encuentra situado dentro del área de actuación del LIFE IP RBMP-DUERO, es decir el Proyecto Integrado del Plan Hidrológico de la Cuenca del Duero que abarca las comarcas de La Moraña y Tierra de Medina. Por lo tanto, tiene agua para regadío y la posibilidad de acceder a las subvenciones del programa LIFE.
Además, parte de su término municipal pertenece a la Zona de Especial Protección para las Aves «Tierra de Campiñas» -ZEPA ES0000204- por sus poblaciones de aves esteparias, ligadas a cultivos y usos tradicionales de la tierra.
Aunque el nombre de Aldeaseca denota falta de agua, el caso es que su término se encuentra salpicado por bastantes zonas húmedas que se encharcan únicamente en periodos lluviosos y por un corto espacio de tiempo. Buen ejemplo de este tipo de humedales estacionales son los ocho lavajos que se encuentran en los Ejidos y el Mullidar, situados todos ellos en una zona de prados que se extiende entre los caminos de Palacios Rubios y Magazos, dedicados casi exclusivamente para el pasto a diente de ganado ovino.
Había un noveno lavajo que se encontraba en el Mullidar y que fue desecado para convertir una buena parte del prado, situado junto al camino de Magazos, en una planta fotovoltaica, también llamadas huertas solares.
Pero el mayor humedal con que contaba el municipio de Aldeaseca era la Laguna del Lavajuelo, ubicada justo al norte del camino del Lavajuelo que desde Arévalo llega hasta Langa, conocido también como Parada de las Mulas o camino de las Monjas. Era una laguna endorreica, situada en una de las zonas más bajas del término y que drenaba las aguas de lluvia a través del caz de Valdedomínguez en el que drenan una buena parte de las parcelas situadas en la parte sur del término municipal, hacia el arroyo de Palacios Rubios.

Era una laguna con una superficie inundable en torno a las 18 hectáreas y que acogía a un buen número de especies acuáticas tanto de flora como de fauna, en especial aves y durante sus desplazamientos migratorios. Desgraciadamente, fue totalmente drenada durante la última concentración parcelaria llevada a cabo hace unos 12 años para poner en funcionamiento el regadío “Río Adaja”, también conocido como de las Cogotas ya que obtiene el agua de este embalse, canalizándola hasta tres grandes charcas artificiales ubicadas en Gutierre Muñoz, Nava de Arévalo y Magazos, desde donde es distribuida a las parcelas de los regantes. Por lo tanto, ahora la gran Laguna del Lavajuelo se ha convertido en cuatro parcelas agrarias cuyo uso, según la información catastral del SIGPAC, es el de tierras arables.
Decir también que una antigua gravera situada entre los pinares isla de las Huelgas y del Nigal es utilizada actualmente como zona de desagüe de algunas líneas del riego “Río Adaja”, por lo que esta zanja triangular de unos cuatro metros de profundidad, 120 metros de larga y 30 metros en su parte más ancha se ha convertido en una improvisada charca, con muy poco valor ecológico por su ubicación y configuración nada favorable para la vida silvestre.
Además, por esta improvisada charca pasa el caz de Valdedomínguez, el pequeño colector de aguas pluviales que une el Mullidar y los Egidos con la Laguna del Lavajuelo situadas entre la cota de 855 m. y la de 850 y que conduce las aguas hacia el arroyo de Palacios Rubios, situado en la cota de 850 m. Por lo que, con la construcción de esta gravera, se ha roto la conectividad entre los humedales.
Fijándonos en las curvas de nivel vemos que estos humedales, tanto la laguna del Lavajuelo, los ocho lavajos existentes entre «Los Ejidos» y «El Mullidar», la charca entre los pinares y el colector de Valdedomínguez se encuentran en una gran planicie situada entre las cotas de 855 metros y 850 metros.
Topónimos presentes en esta llanura semiendorreica, cuya única salida es a través del colector de Valdedomínguez hacia Palacios Rubios, demuestran la existencia de zonas húmedas: Laguna del Lavajuelo, Lavajuelo Grande, Regajal, Las Aguadillas, El Mullidar, Lavajo del Obispo, La Torca, Aguasal.
También en los terrenos más altos que rodean por completo la llanura, se repiten los topónimos que indican elevación del terreno: Alto de las Gallegas, Alto de las Aguadillas, Las Cabezas, Cuesta de la Cara, Alto del Meandro, Cuesta de la Mesa, Cuesta del Luquero, Las Cuestas, Cerro Lavajuelo.
La presencia permanente de agua en la antigua gravera, indica que sí hay agua suficiente para encharcar alguna de las zonas húmedas descritas. La laguna del Lavajuelo se sitúa 855 metros al norte de esta charca sin nombre y los lavajos de los Ejidos a 675 metros.
Sencillamente, redirigiendo el agua que se acumula de forma permanente en la gravera hacia los Ejidos/Mullidar y hacia la Laguna del Lavajuelo, el municipio de Aldeaseca recuperaría importantes zonas húmedas y ganaría, sin lugar a dudas, en la calidad de sus espacios naturales y en la cantidad de sus especies silvestres, en biodiversidad. Se convertiría en el otro “Oso”, con sus observatorios para aves, su turismo ornitológico. Sería protagonista de publicaciones relacionadas con el medio ambiente y la naturaleza, visitas organizadas para turistas, colegios, asociaciones…

Se ganaría un lugar en el mapa y eso, créanme es importante.
En Arévalo, a uno de agosto de 2019.
Luis José Martín García-Sancho.
Publicado parcialmente en La llanura 123, agosto de 2019.




