El libro «La Armedilla: Historia de un monasterio jerónimo» es el resultado de 15 años de investigación de los historiadores Consuelo Escribano y Roberto Losa

AMIGOS DE LA ARMEDILLA (Cogeces del Monte, Valladolid).- La Presentación del libro La Armedilla, Historia de un monasterio jerónimo, en el hotel AC Santana de Valladolid, se ha realizado en el marco de colaboración establecido entre la Asociación de Amigos del Monasterio de la Armedilla y el hotel para la puesta en valor del monasterio de la Armedilla y el Priorato de Santa Ana, en Arroyo de la encomienda,  que alberga la instalación hotelera. La colaboración entre ambos se retrotrae a 2018 con la celebración de la primera Jornada de Monasterios Jerónimos de Valladolid y es intención de ambas instituciones proseguir la colaboración.

 

El libro, fruto de 15 años de investigaciones por parte de los historiadores Consuelo Escribano Velasco y Roberto Losa Hernández, no siendo un documento definitivo, pues los autores continúan inmersos en trabajos, hallazgos y estudios que no hacen sino incrementar la información. Publicado en Glyphos Publicaciones, Arbotante Patrimonio e Innovación S.L., Valladolid, ISBN: 978-8494401831.

 

El interés suscitado por esta publicación, la primera en este formato sobre el Monasterio de la Armedilla, ha motivado su presentación  en diferentes lugares. Además del  Palacio AC Santana se ha realizado en el salón de Actos del Ayuntamiento de Cogeces del Monte (Valladolid), la librería Maxtor de Valladolid y en Cuéllar (Segovia), promovido por la Fundación Duques de Alburquerque.

 

 La Armedilla se sitúa al sureste de la provincia de Valladolid, a tres km de la localidad de Cogeces del Monte a cuyo término municipal se adscribe desde la división provincial del territorio pues con anterioridad formó parte de la Comunidad de Villa y Tierra de Cuéllar. En este lugar se unen valores naturales y culturales de primer orden constituyendo este lugar un referente en el territorio a lo largo de la historia. Una cueva de la que mana una fuente de agua no pasa desapercibida al hombre pues, desde la Prehistoria constituyen lugares sagrados.

 

No es hasta la Plena Edad Media cuando encontramos referencias directas a la cueva sagrada convertida en ermita ya que algunos documentos indican la cueva tiene sus orígenes, al menos, en los mediados del siglo XII.

 

El concejo cuellaro, en 1147, decide donar el sitio de conocido como Santa María de la Armedilla “locum illum de Sancte Marie Armidelle” al Abad Raimundo de Santa María y San Juan de Sacramenia, según documento fechado el 21 de marzo conservado en el AHN,  lo que ha supuesto que algunos investigadores hayan interpretado que allí tuvo lugar la fundación posterior de un monasterio cisterciense, incluso poniéndolo en relación con la parte baja del claustro conservada parcialmente hasta comienzos del siglo XX, cuando fue fotografiado por Francisco Antón. Sin embargo, los trabajos de documentación archivística de la tesis doctoral de Antonio García Flores, tras una búsqueda intensa en los archivos de Poblet, ponen de manifiesto la existencia de un inusitado vacío documental referente a la propia Armedilla y su relación con el monasterio de Sacramenia, proponiendo este autor que en la Armedilla no hubo sino una de las fundaciones fallidas cistercienses.

 

Además, las excavaciones arqueológicas realizadas en las pandas norte y oeste del claustro reglar en 2007 permitieron realizar una interpretación de los restos del claustro diferente determinando que, quizás, estos elementos reconocidos correspondan a un estilo arcaizante de las arquerías cuya construcción puede fecharse sin mucho problema en un amplio marco cronológico perfectamente coincidente con el siglo XV. Estas cuestiones nos ha hecho concluir que la presencia de los monjes bernardos, si la hubo, se habría reducido a la explotación económica del lugar a través de una granja, con el aprovechamiento de los pastos o de las estructuras agrarias, o, incluso, una posible administración de la ermita y sus instalaciones en sustitución de los vecinos de Cuéllar, que, no obstante, recuperarían el control directo sobre ella, ya que lo ostentaban a la llegada de los jerónimos a comienzos del siglo XV, todo ello sin rechazar, por supuesto, una posible intención inicial de fundar una casa que nunca llegó a establecerse.

 

Fuera como fuere, no existen más noticias documentales sobre la Armedilla hasta principios del siglo XV, en que ya se constata la presencia de monjes jerónimos en el año 1401 con razón de un deslinde y amojonamiento de los términos de Cuéllar y Peñafiel en el que aparecen mencionadas las tierras que poseían los jerónimos de la Armedilla en el valle de Vadillana. La toma de posesión tuvo lugar el 19 de febrero de 1402, fecha en que los monjes jerónimos del monasterio de la Mejorada de Olmedo, se asentaron definitivamente en el lugar haciéndose cargo de todas las construcciones que en él había, bajo el auspicio del propio infante Fernando de Antequera, entonces señor de Cuéllar, quien propuso al concejo de la villa la donación de la «hermita e granja con todas las cassas e edificaciones della» a los monjes para fundar allí un monasterio. Estos primeros monjes habitaron temporalmente las construcciones que ya existían en el lugar y comenzaron la edificación de un monasterio de nueva planta, cuyos restos son los que han llegado a nuestros días.

 

Es probable que sea ahora cuando se construye o renueve la iglesia monacal sobre la primitiva cueva, luego ermita, pasando este templo originario a convertirse, a lo largo del siglo XV en una cripta con un uso funerario consolidado. Allí, en lucillos con sus armas, se enterraron el oidor real D. Juan Velazquez y su padre, ambos junto al altar de Nuestra Señora, es decir, junto a la imagen románica de la Virgen de la Armedilla.

 

 A comienzos del siglo XVI se abrió un periodo de grandes obras en el conjunto monástico con la reforma de elementos anteriores y, especialmente, la construcción de la nueva y gran iglesia por en maestre Haniquin, cantero, vecino de la villa de Cuéllar. Era el 20 de octubre de 1511 y en los pliegos se recogían los elementos que el maestro se comprometía a concluir la obra el día de San Lucas del año siguiente, «quince días más o menos», o sea, en torno al 18 de octubre de 1512.  En 1552 se traslada la imagen de la virgen desde la cueva hasta esta nueva iglesia, quedando en la cueva, a partir de entonces, una “imagen de pincel, ante la que se siguió diciendo misa y que por la devoción primera hace también la nueva imagen milagros”.

 

Pasado un siglo, la X Duquesa de Alburquerque, Doña Juana de la Cerda, patrocina la construcción de un enorme y bien ornamentado camarín de dos alturas que comunicaba a través de un vano con la iglesia de modo que la imagen de la virgen podía ser vista y venerada desde ambos espacios, permitiendo este último que la imagen, convertida ya en vestidera, pudiera ser atendida por su camarera. Recientemente hemos reconocido que ambos espacios se comunican también de forma subterránea a través de una enorme puerta situada entre la cripta y el espacio monacal sobre el que se levantó la nueva cámara.

 

Es obvio que a lo largo del tiempo de estancia de los monjes se producirían obras de mejora y mantenimiento hasta que a comienzos del siglo XIX se producen situaciones que acaban con la vida jerónima en la Armedilla, primero con el decreto total de exclaustración del 18 de agosto de 1809, seguido de la invasión francesa, que supuso el fusilamiento de algunos monjes, la nueva exclaustración  de 1820 y el definitivo decreto de exclaustración se produce el 15 de julio de 1835 por el ministro Mendizabal acabando definitivamente con la vida monacal en la Armedilla.

 

Durante la segunda mitad del siglo XIX se desestima fundar ningún núcleo de población entorno al monasterio vendiéndose, mediante subasta pública,  en 1849 a varios vecinos que le dieron el uso fundamental de cantera. La Comisión de monumentos, a partir de 1912 propuso el traslado de algunos fragmentos artísticos acabando con el de la portada principal de la iglesia. Otros muchos elementos acabaron en las localidades del entorno, incluyendo Cogeces del Monte.

 

Clausurada la cantera comenzó un abandono absoluto del espacio edificado manteniéndose la explotación agropecuaria de la zona de huertas y arbolado al interior de la cerca.

 

En los años 80 del siglo XX se promovió la celebración de una romería que supuso la realización de obras para habilitar una rampa de acceso, una nueva edificación en la zona de portería, unas gradas y un estanque de agua. En 2004 surge un movimiento ciudadano asociativo que busca un futuro para la Armedilla y en el que se inserta la investigación que hoy les traemos. A día de hoy se realizan, por parte de la AAMA acciones para el estudio, conservación, protección y puesta en valor de la Armedilla. En este camino se involucran además administraciones (local y regional) y mecenas protectores.

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