COAG CyL se opone a la subida de la cuota a los ganaderos que quiere imponer la Mesa interprofesional de la carne de vacuno, PROVACUNO

COAG no apoyará la propuesta de subida de la aportación económica de los ganaderos a la Interprofesional del Vacuno de Carne de España (PROVACUNO), tras la postura unánime de los responsables del sector de las uniones regionales de COAG que participaron en la última reunión online.

 

La dirección de Provacuno propone duplicar la aportación de los ganaderos a la denominada extensión de norma: de los 0,50€/animal actuales, a 1€/animal en los siguientes ejercicios. Sin embargo, COAG considera inasumible esta propuesta ante la delicada situación que atraviesan las explotaciones de vacuno en la actualidad. Por un lado, los costes han registrado un significativo incremento ante la subida de precios de entre el 10% y 20% desde enero de 2020 de las dos principales materias primas para alimentación animal, maíz y soja. Por otro, desde la primera declaración del estado de alarma (marzo 2020), se acumula una caída del consumo cercana al 70% en el canal HORECA (hoteles, bares y restaurantes), que no se ve compensada por el incremento del 13% en hogares. Esta situación ha repercutido en los precios percibidos por los ganaderos, con caídas del 10% en añojo, 14% en vacas de categoría DO y 13% en terneros pasteros de 6-12 meses.

 

El sector ganadero no percibe que un incremento tan acusado de la aportación económica a PROVACUNO vaya a repercutir en una mejora de la situación de mercado para el sector productor. En este sector, los ganaderos y ganaderas estamos soportando todo el peso de la crisis derivada de la pandemia y no estamos en circunstancias de asumir más exigencias. Así lo expondremos en las próximas reuniones de Junta directiva de la Interprofesional”, ha subrayado el ganadero salmantino y responsable nacional del sector de vacuno de carne de COAG, Manuel Barahona.

 

En todo caso, COAG espera que pueda incrementarse la recaudación económica por parte de PROVACUNO para el próximo periodo de extensión de norma. Existe una vía para ello: conseguir que los exportadores de vacuno vivo para su sacrificio en el extranjero también abonen la aportación económica obligatoria, igual que ya hacen el resto de operadores del sector. Esta organización lleva defendiendo la recaudación a través de los exportadores de animales vivos desde el año 2016, momento en el que incluso llegó a contemplarse en la primera propuesta de extensión de norma de la interprofesional aunque, finalmente, no salió adelante. 

 

  • ?Provacuno propone duplicar la aportación de los productores a la denominada extensión de norma. De los 0,50€/animal de la actualidad a 1€/animal
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  • ?La  subida de los costes de alimentación animal ( +20%) y la caída de los precios en el campo ( -14%), impide a los ganaderos asumir la iguala
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  • ?“Un incremento tan acusado de la aportación económica a PROVACUNO no va a repercutir en una mejora de la situación de mercado para los productores”, ha subrayado el ganadero salmantino y responsable nacional del sector de vacuno de carne de COAG, Manuel Barahona

Castilla y León encabeza el censo de ganado bovino español con más de un millón de cabezas

En la web degustacastillayleon.com, se publica un artículo sobre la calidad de la carne de vacuno de la región castellano y leonesa, dada la calidad de sus pastos y las instalaciones para engordar a los terneros con el objetivo de venderlos para consumo humano, referencia que reproducimos a continuación.

 

La carne por excelencia es la de vacuno en el sentido de que, de no especificarse, se sobreentiende. La calidad, una exigencia en cualquier mesa. Y es que de un insulso filete que pierde agua y sin sabor a una sabrosa pieza que ha conocido los mejores pastos hay tanta distancia que parecen productos diferentes. Un buen chuletón solo necesita eso, ser bueno y una fuerte plancha, sin condimentos más allá de la sal. Y esta, Castilla y León, es sin duda tierra de vacuno en cuanto a producción y a calidad y, por lo tanto, a su papel en la gastronomía regional.

 

La comunidad autónoma está a la cabeza en el censo de ganado bovino español con 1.141.947 cabezas de vacuno y 20.020 explotaciones, concentradas sobre todo en la zona suroeste de la autonomía, en la que las amplias zonas de dehesas permiten desarrollar un sistema de producción extensivo de calidad. La provincia de Salamanca, seguida de Ávila, es la líder regional.

 

El ganado vacuno de carne representa en Castilla y León el 22,08% del total nacional. De las Montañas del Teleno, de Aliste y Sayaguesa, de Cervera, Charra o Morucha de Salamanca, de El Bierzo… las piezas de esta tierra tienen nombre propio y garantía de calidad. Además, la industria cárnica, en toda España, es el sector de la alimentación que más volumen de ventas mueve.

 

La carne de vacuno -ternera o añojo, novillo o buey- es base de la dieta de la mayoría de las casas, hasta el abuso, porque en ocasiones desplaza en exceso al pescado y a otros alimentos. Hace medio siglo, en España se consumía mucha menos que en la actualidad y era prácticamente un lujo que se reservaba para ocasiones especiales. Ahora, el consumo medio es de 52 kilos de carne al año.

 

Aporta proteínas, grasas y pocos azúcares. Además, contiene vitaminas y minerales. Sin embargo, por la cantidad de grasa que contiene hay que distinguir entre carnes magras, con menos de un 10% de grasa, y las que superan este porcentaje. Entre las primeras está la de vaca y la oveja. La del cerdo, cordero o pato son más grasas. Además, según el despiece tendrá más o menos sebo que siempre es poco deseable.

 

El solomillo es la más valorada y considerada más exquisita, también la más cara; pero el entrecot tiene poco que envidiar, igual que los filetes de la cadera o de la tapa. Contratapa, falda, morcillo… solo hace falta saber cocinarlas porque aunque la vaca no es como el cerdo, que de él «hasta los andares» todo se aprovecha, pero le falta poco. Hasta la lengua es una pieza exquisita bien cocinada.

 

Si es de calidad no suele precisar condimentos, aunque un buen asado con mezcla de dulce -frutos secos y manzanas asadas- y salados -cebolla, pimientos…- no tiene de qué avergonzarse.

 

Otra cosa es el disfraz. La conservación de la carne en la época preindustrial era tan deficiente que era necesario enmascarar la putrefacción con todo tipo de aliños y especias.

 

Desde la Baja Edad Media, Europa demandaba cantidades suficientes de pimienta como para justificar un comercio a larga distancia con Asia. El descubrimiento de América trajo la posibilidad de disponer de nuevas especias para la conservación de la carne, como el pimentón y, además, la colonización europea de América a partir del siglo XVI supuso un intercambio de especies ganaderas, sobre todo desde Europa a América, además de la expansión del ganado por este último.

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