Ya iba siendo hora, Castilla y León declara, 34 años después del inicio del expediente, a la villa segoviana de Riaza BIC con categoría de Conjunto Histórico

Castilla y León, a través de su Consejo de Gobierno,  ha aprobado la declaración de la villa de Riaza, en la provincia de Segovia, Bien de Interés Cultural con categoría de Conjunto Histórico. Esta declaración, con la que se resuelve el expediente incoado en 1987, se enmarca dentro del compromiso de Legislatura de la Junta de concluir todos los procesos de declaraciones pendientes. Ya iba siendo hora o más vale tarde que nunca. Cabe preguntarse qué ha pasado en la Consejería de Cultura de Castilla y León en los últimos 40 años, desde la existencia de la Comunidad Autónoma de Castilla y León. Alguién, quizás el presidente de la región, debería explicar los motivos de la demora, por no decir, desidia u olvido, en resolver los expedientes incoados en materia de declaración de Bienes de Interés Cultural. 

 

El Conjunto Histórico de Riaza fue declarado Conjunto Histórico Artístico por Decreto 3481/1970, de 12 de noviembre. Con la declaración aprobada se da resolución definitiva al expediente de declaración de Bien de Interés Cultural, de la ampliación del Conjunto Histórico de la Villa de Riaza, incoado en 1987 por la Dirección General de Patrimonio y Promoción Cultural de la entonces Consejería de Educación y Cultura.

 

La villa de Riaza se encuentra situada al nordeste de la provincia de Segovia, en las estribaciones de la sierra de Ayllón, en la margen del río Aza, en el centro de un espacio de indudables valores naturales en el que el agua y sus fuentes conocidas como la Nevera, el Chorrito o el Escorial adquieren especial protagonismo recorriendo sus calles por regueras que transportaban el agua procedente de la sierra, hasta las huertas y praderas.

 

Por su ubicación en uno de los ejes trashumantes de la Cañada Real Soriana Occidental, Riaza llegó a convertirse en el siglo XV en un importante centro ganadero y de esquileo, por lo que batanes, casas de cardados y de tintes de lana fueron testigos de las ocupaciones principales de la población desde el siglo XV. El nombre de Riaza aparece por primera vez en tiempos del conde Fernán Gonzalez.

 

El núcleo urbano de Riaza se organiza en torno a la plaza Mayor, espacio público principal de la villa y corazón de la vida social y pública. De forma elíptica, su aspecto actual data de 1873; la plaza porticada presenta columnas de piedra o madera que servían de abrigo y cobijo, especialmente en los días de mercado. El núcleo urbano de Riaza se caracteriza por presentar un interesante conjunto de arquitectura popular bien conservado, con típicas casas serranas de estructura entramada, con sus galerías y solanas en la planta superior, grandes balcones y amplios aleros y calles que mantienen el sabor de una estética popular de los siglos XVIII y XIX.

 

En la parte trasera del ayuntamiento se encuentra la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Manto. Se trata de un edificio con origen en una parroquia levantada durante la repoblación, que ha ido sufriendo a lo largo de la historia distintas reconstrucciones e intervenciones en el siglo XVI y en los siglos XVII y XVIII, dándose por terminado ya en el XIX. En la actualidad, el templo acoge una interesante colección de arte sacro.

 

Riaza conserva un conjunto de arquitectura serrana vertebrado en torno a una singular plaza Mayor porticada, también usada como coso taurino, configurando, junto a elementos de interés singular como es la iglesia y el edificio del ayuntamiento, un conjunto armónico de relevante interés en el patrimonio cultural de Castilla y León.

 

 
 
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