30 años de «Señora de rojo sobre fondo gris»

Señora de rojo sobre fondo gris (Miguel Delibes), al que muchos llaman “Mujer de rojo sobre fondo gris” por aquello de la película, se publicó hace 30 años. Esa señora de rojo fue la propia mujer del escritor, fallecida el 22 de noviembre de 1974. Andaba entonces escribiendo Las perdices del domingo, libro de caza, autobiográfico. Después de ese fatídico 22 de noviembre, Delibes escribe en su diario de caza el 1 de diciembre:“Una inesperada y terrible desgracia familiar me ha tenido casi dos meses apartado del campo”. No se extiende más. Hombre sobrio en su escritura, poco dado a exteriorizar sus emociones, cita así escuetamente el fallecimiento de su mujer. ¡Ni siquiera nos dice cuál ha sido esa terrible desgracia familiar! Tenemos que deducirlo nosotros.

 

Conocí hace unos años a uno de los médicos que la operaron. Porque Ángeles, su mujer, entró en el hospital para algo que en principio no tendría muchas complicaciones pero… El médico no me quiso decir, no quiso hablar.

 

Lo cierto es que para Delibes el fallecimiento de su mujer fue un palo terrible. Ese primer verano después del fallecimiento de su mujer, el escritor se llevó a sus hijos Adolfo, Camino y Juan a Galicia. En un libro titulado Mis amigas las truchas, también con formato de diario, leemos que el 11 de julio de 1975 intentaban pescar salmones padre e hijos en el río Eo. Allí su hijo Juan cogía un salmón y otro salmón y su padre no se estrenaba. Delibes estaba ausente, no se centraba en la pesca, no disfrutaba de ella. Había pasado poco tiempo desde lo de Ángeles y todavía estaba pasando el trago grande de su fallecimiento. 

 

Pasados los años comenzó a incubar la idea de escribirle un libro a su mujer, pero tenía miedo a no atinar. Solo sabía que el homenaje iba a ser una novela. Cuando se puso manos a la obra, la emoción le ahogaba la escritura y no podía seguir. Tuvo que mentalizarse y echar mano de su fuerza de voluntad y de su disciplina para escribir un día tras otro y dejar a un lado los sentimientos. Con el oficio que siempre le caracterizó, consiguió acabar el libro y publicarlo 17 años después del fallecimiento de su mujer.

 

Y todo esto lo hizo en secreto. Ni siquiera se lo comentó a Ramón García Domínguez, su biógrafo, con el paseaba un día sí y otro también por el Campo Grande y otros parajes de la provincia de Valladolid. El 24 de febrero de 1991, de paseo por el Montico, Ramón le preguntó si andaba escribiendo algo, a lo que el escritor le dijo que no. El 21 de abril de 1991, en el mismo paraje de febrero, le soltó Delibes a Ramón: “En pocos días voy a dejarte una novela que acabo de terminar, para que la leas y me des tu opinión”. La sorpresa de Ramón fue mayúscula.

 

Ángeles fue clave en la vida de Miguel. Contaba el escritor que “Ella me inició en la Literatura. Me acercó a los libros”. Delibes, recién casado, ya era catedrático en la Escuela de Comercio en Valladolid. Pero Ángeles se empeñó en que escribiera una novela y la presentara al premio Nadal y… Al ganar aquel premio en 1948 a Delibes le cambió la vida.

 

Si Cinco horas con Mario es una suma de reproches de Menchu a Mario, Señora de rojo sobre fondo gris supone una acumulación de alabanzas de Delibes a su mujer. Si Cinco horas con Mario está salpicado de lenguaje coloquial, en Señora de rojo sobre fondo gris Delibes prescinde de estos latiguillos y expresiones.

 

Delibes prefirió no aparecer en el libro directamente y se inventó un pintor que recuerda a su mujer.

 

Ángeles, antes de entrar en el hospital aquel mes de noviembre de 1974, le dijo a Miguel: “Cuida de la niña”. La niña era Camino, la pequeña de sus 7 hijos. Delibes quiso a Camino como quiso al resto de sus hijos, como quiso a Ángeles. “Nunca le dijo que la quería”, recordaba hace poco tiempo José Sacristán en una entrevista radiofónica, pero ese es otro cantar. Cada uno expresa sus emociones como quiere o como puede.

 

Delibes, enamorado locamente de su mujer, quiso decirle que la quería con este libro que ahora cumple 30 años.

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