
Tordesillas volvió a convertirse en el punto de encuentro de cerca de seis mil personas para asistir a la puesta en escena de la llegada de la Reina Juana al municipio para acompañar el féretro de su marido, Felipe el Hermoso, el 18 de febrero de 1509. «Estamos muy contentos con la respuesta de la gente, ya que hemos sentido muchísima ilusión de ver que después de un año en blanco la recreación se ha podido realizar», quiso destacar una de las coordinadoras del Centro de Iniciativas Turísticas (CIT), Monserrat Rubio.
La escenificación de la efeméride, que surgió en 2015, asienta sus raíces en el momento histórico de la llegada de Juana I de Castilla al municipio en 1509 junto al féretro de su esposo, Felipe el Hermoso, fallecido dos años y medio antes. La monarca fijaría entonces en el municipio su residencia durante los siguientes 46 años, hasta su muerte en 1555.
En la Plaza Mayor, los asistentes pudieron ver a varias vecinas de Tordesillas asomándose a sus balcones para comentar el bullicio ante la llegada de Doña Juana y su cortejo. El siguiente escenario fue la Puerta del Foraño, lugar en el que Hernando de Tovar, capitán de los Monteros, ordenó abrir las puertas para dar paso a la comitiva, que entró en el municipio amurallado. La siguiente parada fue de nuevo en la Plaza Mayor, donde Fernando el Católico trató de convencer a su hija para que se quedara de manera permanente en Tordesillas.
En Tordesillas, 46 años más, hasta su muerte en 1555
El último de los actos se desarrolló en el Palacio Real (en el atrio de las Casas del Tratado), escenario al que Juana I llegó con su séquito y en el que permaneció durante los siguientes 46 años. Fue allí donde se escenificó uno de los pasajes más dolorosos de la vida de la Reina Juana, la muerte de su esposo Felipe el Hermoso. Juana I de Castilla, popularmente conocida como Juana la Loca, llegó a Tordesillas con 29 años, donde vivió hasta su muerte 1555. Su figura es muy querida por los vecinos, como demuestras la participación de trescientos tordesillanos en esta recreación itinerante que recorre el casco histórico de la villa. Juana se convirtió en reina al morir su madre, Isabel la Católica, en 1504. En septiembre de 1506, su esposo Felipe fallece y fue entonces cuando se creó un cortejo hacia Granada para enterrarlo. Durante este viaje, su padre, Fernando el Católico, llega a su encuentro para hacerse cargo del reino de Castilla como regente de los asuntos de estado. Como existían voces que solicitaban que la reina retomara sus obligaciones, su padre acordó encerrar a Juana en el Palacio Real de Tordesillas.
En el municipio permanece hasta su muerte sola, viuda y atormentada. Cuando murió nadie de su familia estaba a su lado y el palacio tordesillano comenzó a arruinarse poco después de su fallecimiento en 1555.




