
Carraco, la ópera prima del director vallisoletano Carlos Cazurro, se alzó con el Premio a Mejor Largometraje y el Premio del Público en la décima edición del Festival Internacional de Cinema Rural i Medi Ambient «Rural FilmFest» en la ceremonia de clausura que se celebró el pasado sábado en Camp d’Elx (Alicante). La película, que se proyectó dos días antes en la localidad ilicitana de Matola, tuvo una magnífica acogida por parte del público y generó un interesante y divertido debate después de su proyección.
Producida íntegramente por el propio Carlos Cazurro y el toresano Manu Sevillano, que hace también las veces de director de fotografía, la cinta se ha grabado en su inmensa mayoría en pueblos de la mancomunidad de Montes Torozos de Valladolid y la localidad zamorana de Toro entre 2019 y 2022.
Carraco comienza su historia en 1476 y va avanzando hasta llegar al día de hoy, tocando temas tan actuales como la despoblación de la zonas rurales, y el envejecimiento de su población haciendo hincapié en lo que supone eso a efectos de pérdida del patrimonio cultural y de sus tradiciones. Un viaje por pueblos, paisajes y habitantes, que han participado activamente en el rodaje, que se convierten en protagonistas de una historia de olvido y recuperación de una tradición en la que la carraca es protagonista. Viaje que, además, va acompañado por la fantástica música del también vallisoletano Iván Carlón, compuesta a medida para la película.
Carraco es una fábula rural contada en un largometraje de 65 minutos rodado en formato documental que reinvindica las pequeñas historias que en realidad son universales y que, muy lejos de tratar temas locales, hablan de problemas globales. Mientras hace una ruta por su pueblo, Miguel Ángel necesita hacer una llamada, pero la falta de cobertura hace que sea imposible. Entonces recuerda un código que, cuando era niño, tenía con su abuelo para comunicarse en la distancia con unas carracas. Al llegar a casa y comentarlo con él, descubre que no se trata un código inventado por su abuelo, sino que fue algo popular que se usaba tiempo atrás por mucha gente en los pueblos de los Montes Torozos (Valladolid), pero que, por algún motivo, se había perdido su uso por completo. Es entonces cuando decide que es momento de investigar y recuperarlo… Pero pronto descubre que no va a ser nada fácil.




