80 personas descubren los edificios más singulares del románico hispano en un curso de la Fundación Santa María la Real

 

La Fundación de Santa María la Real ha celebrado la 4ª edición de sus Jornadas sobre Arte Románico, que en esta ocasión se centran en el estudio de los “edificios singulares” de este estilo en nuestro país y que cuentan con 80 participantes. El curso se desarrolló a lo largo de tres días, del 15 al 17 de noviembre, y contó con la presencia de 6 destacados investigadores para explicar los entresijos de esos edificios que, bien por sus formas, su decoración o su proceso constructivo, destacan dentro del panorama general del románico de nuestro país.

 

Las construcciones elegidas son San Martiño de Mondoñedo, en Lugo; la Seu d’Urgell, en Lleida; la Vera Cruzde Segovia; la ermita riojana de San Esteban de Viguera; la iglesia de Santiago de Agüero, en Huesca; y el conjunto de la iglesia de San Bartolomé y la capilla aneja de San Galindo en Campisábalos, Guadalajara.

San Martiño de Mondoñedo, un edificio excepcional y sorprendente

Las jornadas comenzaron con las dos primeras ponencias online. Javier Castiñeiras, profesor de la Universidad de León, ofreció la ponencia sobre San Martiño de Mondoñedo,en la que explicó cómo la naturaleza episcopal de este templo, que fue sede de la diócesis mindoniense hasta inicios del período románico, dio como resultado “un edificio excepcional y sorprendente”, en el que se aprecia el influjo de modelos que nada tienen que ver con los preceptos innovadores asumidos en otros grandes centros, como la Catedral de Santiago. Según Castiñeiras, esto se puede observar especialmente en sus formas propias del lenguaje románico lombardo y en su decoración escultórica en sintonía con los procederes formales de la imagen altomedieval.

La Seu d’Urgell, la catedral fortaleza de los Pirineos

Por su parte, Gerardo Boto, de la Universitat de Girona, centró su exposición en el complejo catedralicio de La Seu d’Urgell, en donde se quiso levantar “la mayor fortaleza episcopal de la Cataluña del siglo XII”. Boto se refirió a la compleja fórmula de esta catedral-fortaleza de los Pirineos, a la vez tradicional y vanguardista, “que refleja el principio de funcionamiento de las ‘matrioskas’, por el que la iglesia anterior es engullida en el estómago de la nueva”.

  • Participaron un grupo de destacados investigadores que analizaron las particularidades de los templos románicos de:
  •  

    • San Martiño de Mondoñedo (Lugo)
    • Seu d’Urgell (Lleida)
    • Vera Cruz (Segovia)
    • Ermita San Esteban de Viguera (La Rioja)
    • Iglesia de Santiago de Agüero (Huesca) y
    • San Bartolomé de Campisábalos (Guadalajara)

La Vera Cruz de Segovia, un imponente relicario

Ignacio Hernández García de la Barrera, profesor de la UNED se puso como objetivo “deshacer mitos y elucubraciones” en torno a la iglesia de la Vera Cruz, “una de las más singulares y bellas muestras de la arquitectura religiosa en Segovia”, en palabras del arquitecto José Ignacio Merino de Cáceres. Por eso, más allá de las sugerentes y controvertidas atribuciones de su fundación a la Orden del Temple, el profesor ha querido detenerse en el contexto de la propia fábrica de la iglesia, su emplazamiento y relación con el entorno y, sobre todo, el carácter de su culto. En este sentido, son inevitables las referencias a la reliquia del Lignum Crucis y a la composición del templo como un imponente cofre, cuya estructura es semejante a otras conocidas desde antiguo en la tradición cristiana. 

 

San Esteban de Viguera, icono de la pintura románica de La Rioja

En su ponencia, Minerva Sanz se refirió a “Un edificio peculiar en tierras riojanas: la ermita de San Esteban de Viguera”, erigida sobre una antigua iglesia altomedieval que quedó enmascarada -o prácticamente desapareció- con una refacción románica. Lo más destacado de este pequeño y sencillo edificio, emplazado bajo un abrigo rocoso, es su decoración, exclusivamente pictórica, que se ha conservado en bastante buen estado y que es fundamental para el románico riojano, ya que es uno de los pocos ejemplos de pintura de esta época que subsisten en la región.

 

La iglesia de Santiago de Agüero, una enigmática obra inacabada

La última sesión del curso tuvo el pasado 17 de noviembre, y contó con las intervenciones de Juan Antonio Olañeta y José Arturo Salgado, profesores de la Universitat de Barcelona y la Universidad de Castilla-La Mancha, respectivamente. El primero se centró en exponer los enigmas y certezas de un apasionante edificio “del que lo ignoramos casi todo”: la iglesia de Santiago de Agüero. En la conferencia se habló de sus fases arquitectónicas y las evidencias estructurales de la súbita interrupción de las obras y su acelerada finalización. También se analizó la rica iconografía de su escultura monumental, con alguna pieza desperdigada que acabó en otra iglesia, y sus numerosas marcas de cantero, en especial su icónica llave y la repetida inscripción con la palabra Anoll.

 

San Bartolomé de Campisábalos, hito del románico guadalajareño

En la sesión final, José Arturo Salgado abordó el singular conjunto que forman la iglesia de San Bartolomé y la capilla aneja de San Galindo en Campisábalos. Su conferencia trató de dar a conocer de una manera multifocal este valioso hito del románico guadalajareño, a través de su descripción formal, estilística e iconográfica, a la que se unirán las referencias a la actividad asistencial del desaparecido hospital de Campisábalos, que formaba parte del conjunto. Además, también hubo tiempo para reflexionar acerca de la enigmática figura de San Galindo y de los talleres de canteros que transitaron la comarca de la Sierra Norte a finales del siglo XII.

 
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