La exgimnasta leonesa Carolina Rodríguez Ballesteros, Premio Castilla y León del Deporte 2022

Carolina Rodríguez Ballesteros ha sido reconocida con el Premio Castilla y León del Deporte 2022. El jurado ha acordado, por unanimidad, concederle este galardón porque “ha sido tres veces olímpica (Atenas 2004, Londres 2012 y Río de Janeiro 2016). Es la gimnasta individual que más veces ha sido campeona de España contando todas las categorías, con doce títulos. Es también la gimnasta que ha sido más veces campeona de España en el concurso general de la categoría de honor, con nueve títulos. Con la selección de Castilla y León ha ganado la Copa de la Reina en nueve ocasiones (2008-2016). Ha obtenido además las medallas de oro y bronce en los Juegos del Mediterráneo”.

 

Christian Fernández en Radio Marca escribe lo siguiente sobre los «milagros» de Carolina Rodríguez Ballesteros:

 

Se puede definir «milagro» como un «suceso extraordinario y maravilloso que no puede explicarse por las leyes regulares de la naturaleza». Y el mundo del deporte no iba a quedarse atrás. Porque milagros en la historia de la práctica física se cuentan por miles. Desde aquel equipo de hockey hielo integrado por aficionados y universitarios que derrotó en 1980 a la todopoderosa URSS hasta la selección de fútbol de Dinamarca que, invitada a la Eurocopa de 1992, acabó llevándose el trofeo.

 

Milagros en la historia del deporte ha habido muchos, pero no hay que viajar tan lejos ni en el tiempo ni en la geografía mundial para reconocer a esa gimnasta que, con apenas 10 años de edad, ya asombró al país entero haciéndose con su primer campeonato de España (en la categoría alevín, por supuesto). Porque el apodo de la «campeona milagro» no solo define a una Carolina Rodríguez que comenzó a practicar el deporte de su vida en el interior de una iglesia abandonada.

 

Habla de una niña que vio alzarse campeona a la Selección española de gimnasia rítmica en los Juegos Olímpicos de 1996 y, sin saberlo, ella quería acudir a esa cita. Más podría asemejarse esta historia a la de Julio César en las Galias con su famoso «Vini, Vidi, Vici». Porque Carolina Rodríguez vino a la gimnasia, vio la gimnasia y grabó su nombre con letras de oro en la historia.

Los cuatro milagros de una campeona

Por suerte para ella, hay cámaras y testigos que pueden dar fe de los cuatro milagros que en su carrera quiso, sin saberlo, protagonizar Carolina Rodríguez. El primero ya está nombrado, el de una niña apenas iniciada en este deporte, pero con esa característica única que supo reflejar muy bien su entrenadora, Ruth Fernández. «Yo siempre he dicho que mis padres me han dado un don, el de aprender una lengua tan rica como la de signos», exclamaba la gimnasta leonesa en cuanto a su capacidad de expresar con su cuerpo y rostro cualquier historia que pueda contarse y, en este caso, bailarse.

 

Porque después de ese primer campeonato llegaría una larga lista que ahora se presume de esa docena de ellos. Antes de ello, en el año 2004 Carolina Rodríguez haría tangible el sueño de aquella niña que veía en el televisor las Olimpiadas de Atlanta. Con el duro golpe que supuso la pérdida de su hermano en un accidente automovilístico, la pequeña de la familia Rodríguez Ballesteros cumplió en Atenas la frase que, precisamente, su hermano había pronunciado: «Vas a ser olímpica».

 

Aunque dicen que después de la calma, llega la tempestad; y esta no tardó para Carolina. A la difícil preparación en el conjunto que le había llevado a los Juegos, le siguió la negativa del equipo nacional de continuar con sus servicios. «Decidí volver a León y no querer saber nada más de la gimnasia rítmica… pero ahí estaba Ruth para tirar de mi brazo y sacarme del agua», recordaba Carolina Rodríguez. Porque con esfuerzo y dedicación, la montaña fue a Mahoma y, en este caso, la gimnasia volvió a la leonesa. Segundo milagro cumplido.

 

Aunque, como en todo deportista, las lesiones quisieron apuntarse a la fiesta de la trayectoria de la gimnasta, y más especialmente en su tobillo. Con dolor se prepararon los Juegos Olímpicos de Londres 2012, y con dolor se finalizaron. «Me operé según llegué de Londres… y a los siete meses ya estaba otra vez entrenando», expresaba una Carolina Rodríguez que apuntaba su tercer milagro al ritmo de Rozalén.

 

Aunque, por supuesto, quedaba el cuarto y más difícil de ello. Porque una gimnasta, regularmente, cuelga las mallas a las edades de 22 o 23 años. Más si, en el camino, una lesión ha acarreado muchos problemas. Sin embargo, es precisamente esa la definición de milagro. Con 30 años, y en plena forma física, Carolina quería protagonizar su ‘last dance’ en Río 2016. Antes, no olvidarse, ya había logrado su «más feliz» oro en los Juegos del Mediterráneo en 2013 mientras un tal Rafa Nadal hacía lo mismo el mismo día y en la misma ciudad.

 

 

La gimnasta más veterana en acudir a unos Juegos Olímpicos. Empezó un sueño viendo en el televisor las Olimpiadas y cerró el círculo siendo ella la protagonista de esa pantalla en la que, seguramente, otra niña quiera cumplir eso mismo y teniendo a la campeona milagro como referencia. Una carrera deportiva puede acabar, un legado es para toda la vida. Y, para Carolina Rodríguez, lo más importante es seguir enseñando a sus chicas del Club Ritmo, del mismo modo que esas enseñanzas un día fueron para ella.

 

El Premio Castilla y León del Deporte tiene por objeto reconocer la labor de aquellas personas o entidades que más se hayan distinguido por la actividad deportiva desarrollada o por su contribución al fomento del deporte en la Comunidad de Castilla y León.

El jurado, cuyo nombramiento se realiza por el consejero de Cultura, Turismo y Deporte entre personas de reconocido prestigio en el mundo deportivo, ha estado integrado por Laudelino Cubino, exciclista; Marta Fernández, nadadora paralímpica, galardonada con el Premio Castilla y León del Deporte en 2021 y con el Premio Deporte y Discapacidad (Premios Pódium Castilla y León) en 2020 y 2021; Isaac Viciosa, atleta y Premio Castilla y León del Deporte en 2010; Francisco Javier Martín, periodista de El Adelantado de Segovia, Ana Rincón, presidenta del Club Deportivo Rítmica Salamanca, y técnico y juez nacional de Gimnasia Rítmica,  y como secretario, Jesús Ignacio Sanz.

 

El jurado “quiere también destacar su resiliencia deportiva frente a las dificultades, volviendo a ser olímpica años después de plantearse seriamente su retirada gracias a su perseverancia y a su amor a la gimnasia rítmica, convirtiéndose en la única gimnasta del mundo en competir en unos Juegos Olímpicos con 30 años. Finalizó así su carrera con un diploma olímpico en Río 2016, en la que fue la mejor clasificación de su trayectoria. Con ello, Carolina ha roto con todos los prejuicios y estereotipos sobre la edad en el deporte. Se ha tenido igualmente en cuenta su compromiso, como deportista, con la comunidad de sordos. Por otra parte, Carolina Rodríguez entrenó en sus últimos años como olímpica en el Club Ritmo de León, convirtiendo a la Comunidad de Castilla y León en una referencia nacional en el mundo de la gimnasia rítmica».

 

El jurado ha valorado, por unanimidad, haber sido tres veces olímpica y ser la gimnasta individual que más veces ha sido campeona de España contando todas las categorías, con doce títulos y campeona de España en el concurso general de la categoría de honor, con nueve títulos. Además, se ha destacado su resiliencia deportiva frente a las dificultades, su perseverancia y a su amor a la gimnasia rítmica, convirtiéndose en la única gimnasta del mundo en competir en unos Juegos Olímpicos con 30 años.

 

Los galardonados hasta el momento desde la creación de esta modalidad de los Premios Castilla y León en 2003, son: Perico Delgado, en 2003; Abel Antón Rodrigo y Fermín Cacho, en 2004; Ángel Nieto, en 2005; Marta Domínguez, en 2006; Miriam Blasco Soto, en 2007; Carlos Sastre Candil, en 2008; Vicente del Bosque, en 2009; Isaac Viciosa, en 2010; Club Baloncesto Perfumerías Avenida, en 2011; Manuel Martínez Gutiérrez, en 2012; VRAC y Club Rugby El Salvador, en 2013; Club Baloncesto Silla de Ruedas Valladolid, en 2014; Carlos Soria, en 2015; Lydia Valentín Pérez, en 2016; Juan Antonio García Lorenzana “Juanín” y Fernando Hernández Casado, en 2017; Grupo de Piragüistas de Castilla y León, en  2018; Mariano Haro, en 2020, y Marta Fernández Infante, en 2022.

 

Los Premios Castilla y León, convocados anualmente desde 1984, tienen la finalidad de reconocer la labor de aquellas personas, grupos o entidades que contribuyan a la exaltación de los valores de la Comunidad castellana y leonesa, o, que, realizada por castellanos y leoneses, dentro o fuera del ámbito territorial de la Comunidad, suponga una aportación destacada al saber universal. Estos Premios cuentan con otras seis modalidades además del Premio Castilla y León del Deporte: De Investigación Científica y Técnica e Innovación, de las Letras, de las Artes, de los Valores Humanos y Sociales, de las Ciencias Sociales y Humanidades, y de Tauromaquia. Esta última modalidad fue introducida en 2022.

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