La llegada de los jóvenes que asisten a los campos de voluntariado de Castilla y León supone un acicate para la vida del entorno rural en el que se celebran porque no sólo dinamizan el municipio desde el punto de vista social y económico, sino que, además, contribuyen a mejorarlo en su vertiente física.
Es el caso del denominado ‘La ruta de las fuentes’, en Medina de Rioseco (Valladolid), un clásico en estas actividades promovidas por el Instituto de la Juventud y que lleva asociado un alto índice de participación. En esta edición, la cobertura es del 100 %, con 22 participantes: nueve de la Comunidad y 13 procedentes de Andalucía, Madrid, Aragón, Cataluña y Comunidad Valenciana.
Los voluntarios de los campos son siempre muy bien recibidos por los vecinos, incluso con actividades que facilitan su integración en los núcleos rurales. Se produce un intercambio de hospitalidad por solidaridad, más movimiento en comercios y establecimientos de proximidad, y una eficaz publicidad como es el boca a boca una vez que los jóvenes vuelvan a sus respectivos lugares de origen.
Durante las dos semanas que ha durado la estancia, los participantes trabajan en la rehabilitación de varias fuentes antiguas e históricas que se sitúan en los alrededores de Medina de Rioseco, para lo que han recibido formación técnica previa. Han señalizado la zona y colocado información sobre dichos manantiales, pero también han acondicionado la ruta de senderismo que los une.
Esa labor, que se viene ejecutando en los últimos años por jóvenes de entre 16 y 17 años, supone un gran ejercicio de conservación de los espacios naturales de la ‘Ciudad de los Almirantes’, que protege su bien más preciado: el agua. No en vano, este campo de voluntariado fue reconocido en 2018 con el primer galardón de los ‘Premios Regionales Fuentes Claras a la sostenibilidad en municipios pequeños de Castilla y León’ por su contribución a la mejora del medio ambiente y de la calidad de vida de los ciudadanos de la localidad.
Junto a las actuaciones de mejora en las fuentes, los 22 voluntarios han llevado a cabo intervenciones de acondicionamiento en el atrio de la Iglesia de Santiago y en las zonas verdes del Convento de Santa Clara.
El campo de voluntariado no se centra únicamente en el trabajo solidario, sino que también ha pretendido ser un punto de encuentro enriquecedor entre jóvenes de distintas partes de España, se han organizado multitud de actividades encaminadas a conocer la provincia de Valladolid y, concretamente, el entorno de la localidad riosecana.
Entre ellas, destacan las deportivas, como rutas de senderismo y en bicicleta de montaña, además de pádel surf y piragüismo por el Canal de Castilla. Se ha dedicado también un amplio espacio para la cultura, con una visita guiada por Medina de Rioseco –a través de la cual los jóvenes tienen la ocasión de visitar el Museo de San Francisco y la Fábrica de harinas de San Antonio– y un paseo en el barco turístico ‘Antonio de Ulloa’.




