
La Federación Castellano y Leonesa de Atención a la Dependencia (Acalerte) celebra la aprobación del proyecto de Ley del Modelo de Atención para Cuidados de Larga Duración de Castilla y León. “Es un paso más, y muy relevante, para consagrar un modelo de residencias que nació precisamente en Castilla y León hace ya una década y que ha servido de guía para la consecución del documento marco aprobado a nivel nacional”, afirma el presidente de Acalerte, Diego Juez, convencido de que “supondrá un avance en los derechos de las personas mayores de la Comunidad”.
Acalerte, que ha participado de forma muy activa en las mesas donde se ha fraguado el proyecto de ley, creyó firmemente hace 10 años en el modelo pionero de ‘En mi casa’ que propuso la Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades y muchas de sus residencias ya aplican este concepto en su doble vertiente: unidades de convivencia y centros multiservicios. De ahí que Juez garantice que los centros que forman parte de Acalerte “seguirán en la misma dirección marcada por Castilla y León” e intensificarán su apuesta por extender el modelo de atención centrada a la persona en los centros que aún no la han implementado.
“Es un día de satisfacción”, apostilla Juez, para quien el blindaje por ley de la calidad de los servicios a las personas mayores permitirá a Castilla y León continuar a la cabeza de España.
Pero, del mismo modo, asegura que “es un día de reivindicación”. “La experiencia nos ha demostrado que implantar este modelo tiene un coste muy significativo para los centros y eso implica la necesidad de una notable inyección de fondos económicos por parte de las administraciones”.
En este sentido, Acalerte valora positivamente los 10,5 millones de euros que destinará Castilla y León a financiar la modernización y adaptación de las residencias y centros de día públicos, concertados y privados al nuevo modelo de unidades de convivencia si bien pide un mayor impulso.
Según Juez, “las bases ya están puestas, pero la pelota sigue en el tejado de la comunidad”. “Nos jugamos el futuro de los cuidados de toda una generación, la del baby boom, que está muy próxima a llamar a la puerta del sistema. En Castilla y León tenemos los mimbres, ahora faltan recursos económicos para hacer frente a la transformación de esos cuidados que la sociedad demanda”, señala el presidente de Acalerte, que ya avisa de que la patronal de Castilla y León estará “muy vigilante” al desarrollo normativo de la ley una vez que se apruebe en las Cortes autonómicas.




