Castilla y León presenta su programa ‘RURAL CARE’ en Bruselas tras el interés de la UE por este modelo de cuidados a las personas

El programa de cuidados para las personas dependientes, discapacitados o enfermos crónicos, ‘Rural Care’ puesto en marcha en Castilla y León, promueve un modelo de atención centrado en la persona, que permite a los usuarios continuar residiendo en sus casas mientras reciben apoyos, servicios y prestaciones ‘a la carta’ en función de sus necesidades y deseos. En definitiva, encarna una fórmula de cuidar y ayudar que hace posible a las personas dependientes, con discapacidad o enfermedad crónica que se desarrollen conforme a sus proyectos de vida.

 

La consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades de Castilla y León, Isabel Blanco, así lo ha explicado: se trata de atender a las personas desde sus propias decisiones, pero a través de una planificación que permita a los profesionales adelantarse a los problemas.

 

Castilla y León ha presentado los resultados del programa piloto en la sede del Comité de las Regiones, en Bruselas, en un momento en el que Castilla y León acaba de ser galardonada por la Asociación Estatal de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales de España, después de que, por décimo año consecutivo, continúe en la cúspide de los sistemas sociales de las comunidades autónomas.

 

El motivo de la presentación radica en el interés mostrado por instituciones europeas por el el sistema de Atención en Red implantado en la comunidad, – por la vicepresidenta de la Comisión Europea y comisaria de Democracia y Demografía, Dubravka Suica  o por el director general de Empleo, Asuntos Sociales e Inclusión de la institución, Joost Korte, el pasado año- y en el presente año 2023, el interés proviene de los representantes reunidos en la institución de representación de los territorios subestatales europeos.

 

En la sede del Comité de las Regiones se han dado cita profesionales y expertos del ámbito de los cuidados como Zoe Tzotze-Lanara, miembro del Comité Económico y Social Europeo, ponente de la Estrategia de Personal Sanitario y Asistencia para el Futuro de Europa; Dana-Carmen Bachmann, jefa de unidad de Protección Social, Dirección General de Empleo, Asuntos Sociales e Inclusión de la Comisión Europea; Sirpa Pietikäinen, miembro del Parlamento Europeo y ponente de la Estrategia Europea de Asistencia; o Stefania Ilinca, técnico de cuidados a largo plazo de la Oficina Regional de la OMS para Europa. Todos ellos han podido conocer, de mano de la delegación castellana y leonesa, las características y particularidades del sistema asistencial de la comunidad.

 

Zoe Tzotze-Lanara ha destacado el modelo de Castilla y León como ejemplo de la Unión Europea en la transformación del medio rural y en su estrategia en la lucha contra la despoblación, fundamentalmente a través de la creación de empleo, como sucede con este tipo de programas de asistencia en los domicilios particulares. La representante del Comité Económico y Social y ponente de la Estrategia de Personal Sanitario y Asistencia para el Futuro de Europa también ha puesto a la Comunidad como ejemplo ante el Consejo, en cuanto a la posible aplicación de las mismas medidas en otros países de la Unión.

 

El modelo de atención integral centrado en la persona no sólo se aplica en los centros residenciales de Castilla y León –donde el cambio de paradigma reside en la generalización de las denominadas unidades de convivencia–, sino que se ha venido implantando en los hogares del medio rural y se ha aplicado a los cuidados de larga duración en los domicilios particulares. La iniciativa ‘A Gusto en Casa’ señaló el camino y, en 2020 y por un periodo de tres años, se implantó el programa piloto ‘Rural Care’ en dos áreas vallisoletanas integradas por pequeños municipios en la comarca supraprovincial de Tierra de Campos Tierra de Campos Norte y Tierra de Campos Sur, donde residen 16.000 personas distribuidas en 64 localidades con una alta tasa de envejecimiento.

 

La previsión inicial era que se transformaran hasta 150 hogares en ‘seguros’, es decir, que centenar y medio de personas, bien dependientes bien con discapacidad o enfermedad crónica, se vieran beneficiadas por los cuidados en su propio domicilio y en función de sus necesidades individuales. Sin embargo, han sido 183 los usuarios que han recibido este servicio, lo que equivale a un incremento de las expectativas de casi un 25 %. Además, hay que tener en cuenta el contexto complejo en el que se llevan a cabo estas actuaciones: una media de edad de 82 años –el 73 % de los atendidos supera los 80– y un 43,1 % con un elevado grado de dependencia.

 

El programa ha contado con cuatro socios: la entidad Euroepan Social Network, la Diputación de Valladolid, la Universidad de Valladolid y la Fundación Personas. Esta última ha sido la encargada de proveer los servicios, para los cuales se han precisado 50 asistentes, 48 de ellas, mujeres.

 

Cabe destacar que este programa, eminentemente rural, no sólo supone un gran avance en el modelo asistencial en red, sino que también es una vía para la dinamización de la economía rural, la creación de empleo y el asentamiento de población.

 

  • En el Comité de las Regiones, el representante del Comité Económico y Social y ponente de la Estrategia de Personal Sanitario y Asistencia para el Futuro de Europa, Zoe Tzotze-Lanara, ha destacado el modelo de Castilla y León como ejemplo de la UE en la transformación del medio rural y en su estrategia en la lucha contra la despoblación porque:

  •  

    • Crea empleo,  formando a los cuidadores que han de prestar la asistencia en a las personas en los domicilios particulares

    •  

    • Además, es un sistema exportable y aplicable en otros países de la UE porque se ajusta fielmente a las recomendaciones de la UE de superar los modelos tradicionales e individualizar la asistencia

  •  

  • No obstante, lo descrito,siendo cierto y real, representa solamente el envolvente de celofan que es tangible pero esconde una realidad cotidiana muy compleja

  •  

  • Si se profundiza, realmente lo que no se está produciendo es la garantía del derecho de esas personas a disponer de verdaderos especialistas en su domicilio o en las residencias de personas dependientes en su última fase vital, discapacitadas o enfermos crónicos, absolutamente insufiencientes en la región

Un modelo de atención en constante crecimiento

Castilla y León tiene como meta llevar a cabo la atención a mayores y dependientes a todos los rincones de la Comunidad más grande y dispersa de Europa. No en vano, el servicio de Teleasistencia Avanzada, por ejemplo, continúa siendo uno de los estandartes del sistema social en el hogar del territorio castellano y leonés. Además, la expansión del modelo social autonómico también está evolucionando cualitativamente, puesto que la manera de ser un ejemplo para la Estrategia Europea de Cuidados también es invertir en innovación tecnológica.

 

De hecho, Castilla y León ha liderado proyectos europeos como ‘Wellco’, a través del que se desarrolla un asistente virtual, o ‘Procura’, para obtener prototipos de andador inteligente y WC adaptado. Con este y otras iniciativas como la citada ‘A Gusto en Casa’ y sus derivados ‘Integr@tención’, ‘OIKOS’, ‘Fronteira2020’ o el propio ‘Rural Care’, se han combinado nuevas tecnologías con el modelo de atención integral centrado en la persona, puesto que han facilitado a los profesionales adaptarse a las necesidades de los usuarios en la región, no lo olvidemos, más extensa de la UE.

 

Ello ha dado como resultado, en lo cualitativo, más capacidad en la toma de decisiones, una vida social más activa y, por tanto, mayores autonomía y seguridad. Y, en la vertiente cuantitativa, ha permitido que 1.772 personas hayan desarrollado sus proyectos de vida en su propio entorno. Con la ampliación de estos programas al entorno urbano en los próximos meses, se espera que, a final de año, esos beneficiarios crezcan hasta alcanzar los 2.000.

Castilla y León es la ventana al futuro

Programas como ‘Rural Care’ son necesarios en la comunidad, porque el 36 % de su población reside en zonas rurales. Estas están integradas por municipios que, en el 94 % de los casos, no supera los 2.000 habitantes, en un territorio donde los núcleos poblacionales con ayuntamiento propio ascienden a 2.248, sin contar la gran cantidad de localidades pedáneas existentes. Pero es que, además, el 60 % de las personas dependientes y el 50 % de las que padecen algún tipo de discapacidad residen en el medio rural.

 

Sin embargo, la tasa que realmente preocupa a Europa en su conjunto es la de envejecimiento poblacional, que en la UE alcanza el 20 % y supera en un punto a la española. No obstante, el entorno comunitario se ha venido fijando, a tenor del interés mostrado por miembros y funcionarios de la Comisión, en un modelo que viene anticipándose a este vertiginoso proceso: el de Castilla y León, cuya tasa de envejecimiento alcanza el 25,1 %, lo que no ha supuesto un obstáculo para que haya liderado durante diez años consecutivos el Índice DEC, elaborado por las Directoras y Gerentes de los Servicios Sociales de todas las comunidades autónomas.

 

Es por ello por lo que el modelo de éxito de Castilla y León es plenamente exportable a cualquier país de la Unión ya que, además, no sólo puede ofrecer ideas de cómo implantar un modelo eficaz que llegue a cualquier municipio, sino que permite anticiparse a la evolución natural demográfica de Europa.

 

Ahora bien, no nos engañemos, debe subrayarse también que este modo de atención a las personas necesitadas de cuidados personales en el medio rural solamente es posible con la ayuda inestimable y gratis total de las personas del entorno, en unas localidades vacías por la emigración y sumamente envejecidas que, siempre terminan en una nueva emigración hacia residencias privadas o concertadas – Castilla y León ha decidido no crear nuevas residencias públicas sino que mantiene, en su mayoría, las transferidas desde España que ya tenía el extinguido INSERSO – o emigrando temporalmente a los domicilios de los hijos residentes en las ciudades. Esta obligación de Castilla y León respecto de sus ciudadanos que, a la vez, es un derecho de estas personas en el peor momento de su vida, no le supone ningún coste. 

 

La UE debe ser sensible a esta triple solución en la atención de las personas más necesitadas en sus últimos años de su vida que ven cómo se van consumiendo en su postración sin ningún tipo de ayudas económicas ni socioeconómicas más allá de una serie de medidas de conciliación familiar en el ámbito laboral que no llega a cubrir las horas necesarias, dado que esas personas necesitan atención las 24 horas del día por razones obvias y, en el caso de aquellos ciudadanos o familias que pueden soportar el coste de una residencia que precisan de forma inmediata, porque la dependencia llega sin avisar, han de desembosar importes anuales cuyo umbral mínimo ronda los 15.000 euros anuales.

 

Recordemos que estamos hablando de pensionistas del medio rural con pensiones exiguas porque en su momento, hace 50 años no era posible cotizar a otro régimen de Seguridad Social que no fuera el Especial Agrario, muy barato pero en el caso de que el obligado a cotizar quisiera aumentar su base de cotización y, en consecuencia, el importe de su cotización, la norma legal lo impedía. Hoy día es posible porque los agricultores están incluidos en los dos regímenes más importantes y saneados financieramente en el sistema español de Seguridad Social, el Régimen General para los trabajadores por cuenta ajena y el Régimen de Autónomos para los agricultores por cuenta propia. 

 

Por tanto, señora consejera no presuma de una falacia y mire a ver como puede conseguir diseñar una verdadera política pública que dote de centros y personas adecuadas para las personas mayores que más lo necesitan en nuestros pueblos para que permanezcan en ellos. Ese es su derecho y Castilla y León debe proporcionárselo, eso sí, con ayuda de la UE. 

Compártelo:
Scroll al inicio