Castilla y León necesita muchos más: 766 nuevos jóvenes incorporados a la agricultura y a la ganadería en 2023

Lograr que exista relevo generacional en el campo es fundamental para garantizar el futuro de la agricultura, la ganadería y el desarrollo rural en Castilla y León. Por ello, desde Castilla y León cada año se impulsan diferentes medidas para lograrlo. Otra cuestión distinta es si las medidas son eficaces y, sobre todo, eficientes en función del objetivo perseguido. Desde luego que 766 jóvenes hayan decidido quedarse como jóvenes agricultores significa que, a bote pronto, se quedan de promedio en cada una de las provincias 85 jóvenes en el medio rural.

 

Como puede observarse, un número exiguo e insuficiente para cubrir las necesidades de Castilla y León donde los haya, si bien es cierto que menos es nadie.

 

La siguiente cuestión es cuántos de esos 85 jóvenes que han decido establecerse como agricultores y ganaderos en el medio rural mantienen su decisión a lo largo del tiempo. Se necesitan esas estadísticas para analizar la cuestión en toda su dimensión así como si en los lugares donde se han ido estableciendo la población ha sufrido algún tipo de crecimiento demográfico que alimente el optimismo de los responsables políticos, sean de VOX, como es el caso, del PP, del PSOE o de UPL.

 

Ciertamente, si uno de los objetivos de legislatura es lograr alcanzar las 650 incorporaciones de jóvenes al año, objetivo que en el pasado 2023 se ha superado con creces al registrar un total de 766 solicitudes de incorporación de jóvenes para las ayudas destinadas a tal fin y que cuentan con un presupuesto de 46,5 millones de euros. Ahora bien, por qué 650 y no 6.500. Es fácil lograr objetivos «populistas» cuando la base de partida es ínfima, sr. consejero Dueñas. No hagan trampas.

 

A la vista de los datos, se ha superado el objetivo en 116 jóvenes más que el objetivo anual, lo que supone un cumplimiento en ese año del 118%, sin duda un buena noticia pero se necesitan otros índices para realizar un análisis adecuado, como por ejemplo el coste de cada incorporación, con el desconocimiento de si luego permanecen o no en el tiempo. Este índice también lo podemos calcular, resultando que el coste unitario de cada joven incorporado supone un coste o, si quieren una inversión, de 60.705 euros per capita. Este índice es superior, en términos generales, el coste o la inversión de un trabajador por cuenta ajena que se suele presupuestar entre 45.000 y 55.000 euros por cada puesto de trabajo.

 

¿Esta ayuda es suficiente para jóvenes formados sin maquinaria, sin explotación que cultivar o desarrollar? No les llega ni para «pipas»

 

La paradoja radica que las ayudas seguramente hay que duplicarlas o triplicarlas para conseguir que los que se jóvenes que se incorporen no sean 766 al año sino muchos más, el objetivo habrá que fijarlo en función de otros objetivos principales como la tasa de natalidad, las unidades escolares, los consultorios sanitarios locales, el número de pediatras, la relación población infantil con la población mayor de 65 años,….Mientras estos análisis no se realicen el mero logro de conseguir que un número determinado de jóvenes se incorpore a la agricultura y/o a la ganadería en el medio rural de Castilla y León, sin despreciar su incidencia, tan solo es un pequeño objetivo.

 

Además de esta partida, los jóvenes ya titulares de explotaciones agrarias pueden acceder a ayudas a inversiones para modernizar y mejorar la competitividad y eficiencia de sus explotaciones agrarias. En esta línea se han solicitado, en la convocatoria del pasado año 2023, se han tramitado 570 ayudas de titulares jóvenes, con edad comprendida entre 18 y 40 años, con un importe total de las ayudas superior a 24,6 millones de euros. 

 

Considerar jóvenes agricultores a los que superan los 30 años es una broma de mal gusto, es aceptar, por ejemplo, que los mayores de 65 años no son personas mayores porque como la esperanza de vida está cerca de 90 años. Sr. Dueñas no tome el pelo a los castellanos y leoneses, aunque en realidad es el sr. Fernández Mañueco el que se lo toma en toda rebla, porque es el que le mantiene a ud. en el cargo a pesar de ser un «manipulador de los datos» y un «engañabobos», metáforicamente hablando, claro porque ni ud. engaña ni los castellanos y leoneses, por supuesto, no son bobos. 

 

O sea, esta ayuda específica para jóvenes que se incorporan a la agricultura y/o a la ganadería, que son ya titulates de las explotaciones, según los datos aportados oficialmente ha ascendido casi a 44.000 euros per capita, para modernizar y mejorar la competitividad y la eficiencia de sus explotaciones agrarias. Damos por reproducidas las consideraciones formuladas anteriormente. Son muy pocos los jóvenes agricultores que ya son titulares de explotación.

 

Para promover la cooperación para la sucesión de explotaciones agrarias, en el año 2023 se han convocado ayudas por un importe de más de 5,67 millones de euros destinadas a compensar a los agricultores o ganaderos, básicamente en edad de jubilación, que decidan cesar en su actividad agraria, trasmitiendo su explotación a jóvenes agricultores u otros agricultores, nuevos o no, que no superen los cincuenta años de edad. Con cargo a esta convocatoria se están tramitando 138 solicitudes con 79 cesionarios de menos de 41 años y 8 sociedades cesionarias con socios menores de 41 años. La previsión es hacer una nueva convocatoria en este 2024.

 

Esta ayuda compartida, entre el jóven que releva u otros agricultores que ya lo son y no son considerados cómo jóvenes (es decir, con una edad superior de 40 años) y el agricultor o ganadero que cesa por jubilación, asciende a poco más de 41.300 euros per capita.

 

Solamente habrá que esperar a que finalice el año 2024 cuando se liquide el presupuesto de 2024. Habrá pasado otro año en la Historia Económica y Social del Campo de Castilla y León. Otro más.

 

Justo es reconocer que en Plan Estratégico del Cooperativismo para 2024-2027 también se asignan fondos que constituirán más parches tácticos sin afrontar de cara el problema estructural con unas políticas contundentes dotadas presupuestariamente con fondos suficientes como para atraer a población joven a «repoblar» de nuevo los pueblos lánguidos y melancólicos. Veremos

 

  • Con esta cifra se supera el compromiso de integrar 650 jóvenes al año en el sector 

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  • Las ayudas de Castilla y León para la incorporación de jóvenes, de hasta 100.000 euros por beneficiario, contaron con un presupuesto de 46,5 millones de euros, resultando una ayuda media de 60.705 euros «per capita»

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  • Para el ejercicio 2024 anuncian una partida de 67,4 millones de euros para modernización e incorporación de jóvenes a la agricultura y a laganadería en el medio rural, anunciando cuando se han presentado los Presupuestos Generales de Castilla y León para dicho año en las Cortes, que esta partida se incrementa en un 9%, lo cual no cuadra porque el 9% de 46,5 millones de 2023 el resultado es 50,69 millones de euros, esto es, 16,71 milones de los que dice el Sr. Dueñas

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  • Pudiera ser que esos 16,71 millones sean los previstos para las ayudas a la modernización de las explotaciones. Si eso fuera así entonces se produciría una disminución del importe de estas ayudas en un 32% respecto al importe aprobado en el PGCyL de 2023

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  • Las ayudas para que ha destinado 24,6 millones a ayudas a la modernización de explotaciones suponen una ayuda de 44.000 euros de media para cada uno de los beneficiarios

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  • En cuanto a las ayudas por relevo generacional, los 5,7 millones de euros destinados a la sucesión de explotaciones se traducen en una ayuda media por solicitante de 41.300 euros

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  • Respecto a la FP Agraria, el número de alumnos crece cada año hasta los 643 matriculados en el curso actual 2023-2024

Crecimiento de número de alumnos en FP Agraria

Respecto al aspecto formativo de los jóvenes, Castilla y León presenta una amplia oferta de posibilidades para asegurar el nivel de conocimientos y habilidades específicas que permitan desarrollar la actividad agraria con las máximas garantías y la mejor preparación profesional.

 

Como formación reglada se imparten 19 ciclos de Formación Profesional (10 de grado medio y 9 de grado superior) en los 8 centros integrados de Formación Profesional Agraria, gestionados por la comunidad.

 

El número de alumnos matriculados en estos centros crece año tras año; en el curso 2023-2024 se han alcanzado los 643 alumnos matriculados frente a los 614 del curso pasado. 2022-2023, habiéndose producido un incremento cercano al 5%.

 

Respecto a la formación no reglada, en el año 2023, también se duplicó el número de alumnos asistentes a las 168 acciones formativas programadas, alcanzando los 3.000 asistentes, siendo un alto porcentaje de alumnos jóvenes titulares de explotaciones agrarias o relacionados con el sector. Dentro de esta formación no reglada, Castilla y León impulsa también 50 cursos anuales de incorporación a la empresa agraria destinados a jóvenes que quieren iniciar su actividad en el sector y cuya participación ha alcanzado los 1.000 asistentes.

 

Por último, Castilla y León, también promueve acciones de formación profesional agraria no formal, a través de convocatorias de ayudas dirigidas a entidades de formación reconocidas relacionadas con el sector agrario, el sector agroalimentario y/o el medio rural para satisfacer otras demandas formativas destinadas fundamentalmente a los requerimientos de los jóvenes del sector.

 

Estas ayudas están cofinanciadas con el FEADER, dentro de las actuales intervenciones del PEPAC, habiéndose publicado ya dos convocatorias de estas ayudas, alcanzando un presupuesto de 2 millones de euros y la previsión de superar las 500 acciones formativas.

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