
Los castaños de las eras de Tábara se han quedado solos… esperemos que «de momento»


Ya habíamos estado en Tábara (Zamora) y ya habíamos rodado por los placenteros caminos de la Sierra de la Culebra. Entre sus antaño infinitos pinares, a través de sus brezos en flor y hasta huyendo, en una ocasión, de una panda de celosos mastines.
En esta ocasión íbamos a encontrarnos con los tristes efectos de los incendios que hace meses asolaron estos paisajes que ahora encontramos o carbonizados o como eriales por el aprovechamiento de la madera que se viene realizando.
Nos acompañaba un tiempo ya frio pero agradablemente seco y soleado cuando partimos de la antiquísima iglesia de Santa María al encuentro improvisado de alguno de los valles alargados y paralelos que estructuran la sierra.
En la salida encontramos algunos bonitos castaños y una buena cruz sobre un montón de lascas. Junto al camino, saludamos a una pareja de bien mayores que recogía mostelas de jara… ¡Qué buen picón para el brasero y que olor tan agradable tiene que haber en su hogar!
Un buen camino para desalojar toda esta «simple» madera

Hicimos parada en el humilde santuario de San Mamed, bien protegido por grandes rebollos que se salvaron y, enseguida, tomamos el valle del arroyo del Casal por el que fuimos ascendiendo suavemente.
Un infierno extinguido
Pronto fueron apareciendo las consecuencias del aquel pavor. Pinos esqueléticos y negros se nos mostraban como fantasmas paralelos y, como fondo, laderas vacías que parecían aradas.
Paisaje desolador; junto al arroyo encontramos a salvo algunos abedules y poco más. Numerosos cérvidos nos acompañaban curiosos trepando, o más bien, flotando sobre las empinadas laderas calcinadas en las que parecía que las renovadas matas de jara conseguían ya emerger de la tierra.
Al poco fuimos testigos del procedimiento de arranque de los pinos quemados. Una poderosa máquina con sus adecuados implementos trabajaba en una de las laderas arrancando y a la vez desramando en segundos cada uno de los pinos muertos para acumularlos después en montoneras junto al camino.
Nos preguntamos: ¿Qué voluntad, que planes y qué ayudas habrá para devolver a estos parajes su esplendor natural? Un esplendor que ya no conoceremos.

Algún bosquete aislado y… soflamado, habrá que esperar

De momento nos cuentan y se quejan de que la madera la pagan a 12 €/Tm y que, aún siendo tan barata, no es ni fácil ni seguro el cobro. Tampoco encontramos alta la moral de los paisanos.
El río Castrón

Rodando y rodando llegamos hasta el Castrón; un bonito río serrano junto al que aparecimos por Ferreras de Abajo y más tarde a Litos.
Llega desde lo alto de la Sierra, en Ferreras de Arriba y discurre por su valle hasta que se entrega al Tera en Navianos de Valverde. Sus aguas bajan frescas y espumosas rebotando en las gravas que forman el fondo rojizo de su cauce.
En sus riberas encontramos chopos, sauces, robles y alisos además de castaños y frutales entre las huertas que ya apenas nadie cuida. Sobre algunos de ellos también se evidencia el oscuro paso de las llamas.
El río Castrón nos muestra algunos robles calcinados

Y una encina descuajada
Después de visitar los pueblos y algún pequeño reposo al sol abandonamos el río y bajo la atenta mirada oscura de la enorme Pedrizona iniciamos el regreso colándonos entre los montecillos de Litos. Y fue en la ladera de Los Majadales donde encontramos a una vieja encina moribunda que había sobrevivido al fuego pero no a un mal viento que la empujó brutalmente arrancándola de cuajo. Allí la había dejado en un escorzo grotesco pero agarrada, quizás, a un soplo de vida que mantenga su única rama reverdecida para vivir otros cien años más. ¿Lo permitirá la motosierra?

La encina moribunda
Nosotros seguimos, rodamos con fluidez por caminos firmes. No hay barro y vamos hacia abajo. Entre vallejos diáfanos tomamos el camino de Santiago Sanabrés en dirección a Tábara. Delante de la Sierra de las Cavernas aparecen hermosas dehesas de roble y nos encontramos con la Laguna Vieja. Aquí es un chopo enorme el que ha sucumbido por la debilidad de su leña vieja y seca cayendo sobre las aguas ante la presencia de media docena de compañeros que lo velan en silencio mientras nosotros tiramos algunas fotos con el silencio debido por el árbol caído.

La Laguna vieja en medio de una preciosa dehesa de quejigos
Y terminamos. De vuelta hemos llegado a Tábara lamentándonos por las tristes peripecias de nuestros grandes amigos: los árboles; con la esperanza de que nuestra querida Sierra de la Culebra esté solamente mudando la piel, como les es propio a las serpientes.
Y unos versos de alguien de por aquí:
En el cielo está clavado
el sol iracundo y alto.
La tierra es toda llanura, llanura, toda llanura, y en la
llanura … ni un árbol.
(Que día tan largo – León Felipe, natural de Tábara)

Contemplando el desastre
Ruta ciclista por Iglesia de Santa María de Tábara, una ruta entre ascuas
Algunos datos sobre Tábara y la Sierra de la Culebra (Zamora)

El término municipal de Tábara, es uno de los núcleos de mayor entidad en el espacio “de la raya” del oeste de Zamora. Tábara se encuentra situado en la comarca zamorana de Aliste, Tábara y Alba. Es uno de los pueblos más extensos de la provincia, con un término municipal de 113 Km2, casi el doble que en el siglo XVIII (58,74 Km2)., solo superado por otros nueve pueblos.
El pueblo de Tábara se encuentra situado a 44 km de Zamora por la antigua carretera de Villacastín a Vigo (N-631), y a 40 km de Benavente por la N-630. Es decir, está comunicada por carretera con las principales localidades del Noroeste de la provincia, atravesada de Norte a Sur como de Este a Oeste por carreteras nacionales, autonómicas o provinciales.
Tiene una altitud media de 744 m y una superficie de 11286 has, gran parte de las mismas integradas en la Reserva Regional de Caza de la Sierra de la Culebra. Además aproximadamente el 52% del término municipal formará parte del LIC Sierra de la Culebra, en la futura “Red Natura 2000”.
- Datos históricos de Tábara
«Tábara, Centro monástico visigodo: «La Historia de Tábara documentada se remonta, cuando menos a la Alta Edad Media, pues fue Tábara un importante centro monástico de amplia resonancia en el Reino de León, en torno al cenobio de San Salvador. El monasterio, erigido muy probablemente sobre algún tipo de ocupación anterior visigoda, parece ser fundación de San Froilán, a finales del siglo IX, siguiendo el encargo real de Alfonso III, según se relata en la vida del santo (futuro obispo de León) recogida en la Biblia mozárabe de la catedral de León.

Scriptorum y el Beato de Tábara: El mismo texto nos informa que el cenobio congregaba a una comunidad dúplice, formada por seiscientos monjes de ambos sexos, cifra seguramente un tanto exagerada, pero que pone de manifiesto lo ambicioso de la fundación inicial. Allí, a finales del siglo X, hubo un scriptorium donde se copiaron e iluminaron una serie de espléndidos Beatos, que han sido objeto de la atención de numerosos investigadores y curiosos. Éstos son, el de Tábara (terminado en el 968), comenzado por el pintor-calígrafo Magius, quien Emeterius califica de maestro, y relacionados directamente con el Beato de Tábara existen otros códices custodiados en diversos archivos y bilbliotecas nacionales y extranjeros, entre los que destacan ya de una época posterior los de Turín y Las Huelgas.
Del subsuelo del actual templo románico proceden una serie de piezas arqueológicas en mármol que han servido para contextualizar y matizar las escasas noticias que poseemos sobre la trayectoria de este monasterio: basas, fustes, capiteles, tenantes de altar…
Del siglo X contamos además con testimonios epigráficos de primera fila, entre ellos la posible lápida fundacional del cenobio, en la que se menciona al abad Arandisclo, y un fragmento de inscripción funeraria de atribución problemática. Es probable que en las expediciones califales hacia el norte, en especial la de Almanzor de 988, el monasterio de San Salvador sufriera el impacto de las tropas andalusíes y corriera igual suerte que los cenobios de Eslonza y Sahagún, que fueron incendiados, lo que daría pie a una restauración en el siglo XI.
Iglesia de Santa María: Sobre las ruinas del antiguo cenobio se levantó la nueva iglesia de Santa María, cuya consagración tuvo lugar en 1137 por el obispo Roberto de Astorga, de lo que da fe el epígrafe situado junto a la puerta meridional.
Tábara, límite de la Diócesis de Zamora: La división de Wamba, documento apócrifo de principios del siglo XII, señala a Tábara como uno de los limites de la diócesis de Zamora: «Ell obipado de Numancia, esta es Çamora, tenga por Penna Gusendo fasta Tormes o son los bannos de Val de Rey que yazen sobrel, et dalli fasta en Duero, e de Villalal fasta Oter de Fumus assi como ua acerca de Rio Seco fasta Breto, e de Tauara fasta en Duero».
En la segunda mitad del siglo XI , la villa tabarense debía ser posesión de la infanta Elvira, hija del rey Alfonso VI, pues en su testamento, fechado el 11 de noviembre de 1099 en Tábara, deja ésta con otras posesiones a su sobrina-nieta Sancha: «Et mando a mea nepta Sancia que crio Tauara et Bamba et Sancto Micael cum adiuntionius suis de Scalata». Esta infanta con su hermana Urraca habían recibido buena parte de los monasterios vinculados a la corona real, por lo que la posibilidad del mantenimiento en Tábara de la vida monástica durante este periodo resulta no despreciable.
Tábara, templaria y rebelde: Doña Sancha, hermana del emperador Alfonso VII, entregó a su vez, según el relato de la Crónica de Veinte Reyes, todo el Valle de Tábara a la Orden del Temple. La fecha exacta de cesión no ha sido concretada, pero dado que su muerte se produjo en 1159 y que en 1129 figura como tenante de la bailía templaria asentada en esta localidad fue una de la más antiguas del reinado de Castilla. La presencia de los caballeros templarios en el valle generó conflictos sobre los derechos episcopales con el obispo de Astorga.
En 1208 el papa Inocencio III comisiona a tres dignidades de Palencia para entender el pleito que mantenía el obispo de la diócesis asturiacense contra los templarios, pues éstos se negaban a que el prelado administrara el sacramento de confirmación en las iglesias que ellos tenían en Tábara. la sentencia fue favorable al obispo de Astorga, pero los templarios no la cumplieron. Por eso, en 1211 el papa comisionó al obispo de León, al abad de San Isidoro y el arcediano legionense Pedro Cipriániz para que obligaran a los templarios a cumplir la sentencia. Dos años más tarde, el 18 de abril las disputas quedaron dirimidas con el establecimiento de un convenio entre don Pedro, obispo de Astorga y el maestre del Temple, Pedro Alvitiz.
La documentación correspondiente al proceso contra la Orden del Temple pone de manifiesto que Tábara y Carbajales tenían en 1310 un mismo comendador: fray Gómez Pérez. Junto a él se mencionan otros diez templarios más que según parece convivían en el castillo de Alba. De ello se deduce que las encomiendas de Tábara y Carbajales formaban uno de los grupos más numerosos de freires de la orden, sólo superado por los residentes en Faro.

Tábara, de convento a señorío: Suprimida la Orden del Temple en 1312, Tábara debió pasar a la Corona, al igual que ocurrió con otras villas, caso de Villalpando. En septiembre de 1371 el rey Enrique II de Trastamara la dona a su vasallo Gómez Pérez de Valderrábano, junto con las villas de Alba de Aliste, Mombuey, Alcañices y Ayoó, que también habían pertenecido a los caballeros del Santo Sepulcro.
El señorío, denominado también Tierra Vieja de Tábara, comprendía además de la villa, los lugares de Faramontanos, Ferreras de Arriba, Litos, Moreruela, Pozuelo, Riofrío, Santa Eulalia y San Martín. En 1471 se integraron en el señorío los lugares de Sesnández, Escober, Casar y Moratones. Ya en el siglo XVI se le añadieron Ferreruela (1510) y Abejera (1541). A mediados del siglo XV la villa pertenecía a los Almansa, cuyo dominio se extendía también a Alcañices y Mombuey. Este es el origen del señorío de Tábara , con el tiempo, llegó a manos de una rama de la familia Pimentel [Condes de Benavente].
Tábara, de señorío a mayorazgo y marquesado: En 1497 fundó mayorazgo sobre esta villa don Pedro Pimentel Vigil de Quiñones, hijo del III Conde de Benavente, don Alfonso Pimentel. Un hijo de don Pedro y doña Inés Enríquez, don Bernardino Pimentel y Enríquez recibió de Carlos V en 1541 el título de Marques de Tábara. Al año siguiente el marqués y su esposa Constancia Osorio compraron a la Corona el señorío de Villafáfila que hasta el año anterior había permanecido a la Orden de Santiago.
Los Pimentel trataron de emular en la villa una corte aristocrática del Renacimiento; construyeron su casa-palacio, con portada plateresca, restos de la cual permanecen aún en la actual plaza mayor, donde campean los escudos familiares. Tras la residencia, el Jardín (con estanque incluido) y más allá, hacia el sureste, el Bosque, espacios éstos para el recreo y la caza, al igual de los que disfrutaban sus parientes en Benavente. Pero también, al igual que éstos, residían principalmente en Valladolid, en donde se ubicaba su palacio principal.
La implantación del régimen señorial generó tensiones y disputas entre el señor y los vasallos. Se quejaban éstos de que no podían nombrar sus propios concejos, así como a las limitaciones de explotación de los recursos naturales, incluso los que consideraban de carácter concejil. La villa y sus lugares elevaron a la Corona [Carlos I de Castilla] sendas denuncias en 1528 y 1551 de lo que consideraban eran abusos señoriales. Las tensiones trataron de dirimirse en 1561 por el establecimiento de una concordia y fuero perpetuo. Por ella se reconocían ciertos aprovechamientos y libertades para los lugares de la Tierra Vieja, esto es los de antiguo origen, en tanto que en los lugares poblados de nuevo los aprovechamientos quedaban reservados al señor.
El Marquesado se extendía, además de la villa tabarense, a los lugares de Moreruela de Tábara, Faramontanos, San Martín de Tábara, Santa Eulalia, Litos, Escober, Ferreras de Arriba, Ferreruela… Su titular, el marqués de Tábara, gozaba aún del derecho de presentación en las iglesias del marquesado a mediados del siglo XIX.
El territorio se incluía jurisdiccionalmente dentro del Adelantamiento de León, cuyo alcalde mayor informaba en 1571 que la villa de Tábara contaba con cuarenta vecinos. No era sin embargo el lugar más poblado del marquesado, pues Faramontanos ocho vecinos más [48 vecinos algo menos de 250 habitantes, 5 habitantes por vecino, o sea, por vivienda]. Los otros lugares se repartían así: Escober 31, San Martín 31, Moreruela 24, Ferreras de Arriba 28, Santa Olalla 26, Litos 16…Las cifras, sin embargo, varían unos años más tarde. En 1587, el lugar más poblado era Ferreras de Arriba con 36 vecinos, seguido de Ferreruela con 32, Riofrío con 31 y Tábara con 30; el total de vecinos de la Tierra de Tábara era de 389 [1.945 habitantes].
Tábara, convento y colegio ascenso y caída vertiginosa: En su villa, los marqueses de Tábara fundaron en el año 1559 un convento bajo la advocación de Nuestra Señora de Jesús, que estuvo regido en un primer momento por los frailes de la Orden de San Jerónimo. Dotaron también un Colegio donde se enseñaba Latín, Artes y Teología, contando además con lectores de Gramática, Casuística y Moral. Dicho colegio llegó a contar con 150 alumnos. Pero fracasado el acuerdo inicial con los Jerónimos, tras la muerte del marques Bernardino Pimentel su hijo no debió seguir las condiciones estipuladas, los monjes abandonaron la casa.

El convento se entregó el 1 de enero de 1580 a los dominicos por escritura firmada en Valladolid el 22 de diciembre de 1579 entre don Bernardino Pimentel y Fray Domingo de Ulloa, Prior de los frailes predicadores del monasterio de San Pablo de Valladolid. Los dominicos permanecieron allí su exclaustración en 1835.
Por el Catastro de Ensenada (1751), sabemos que el señorío de Tábara recibía el total de los diezmos de la villa, junto con otros diezmos de su jurisdicción, lo que hacía un total del 14,4% de los diezmos en el partido de Alcañices (donde un 56,7% recibía el marqués de aquella villa). El marquesado de Tábara disponía de una reserva de montes y dehesas que hacían 4320 cargas, esto es 17280 fanegas (5.874 Ha.= 58.740.000 m2 = 58,74 Km2.) [1 carga = 4 fanegas = 11,80 Has = 118.000 m2; 1 carga = 0,75 hectáreas = 7.500 m2; 1 fanega = 2,95 Has. = 29.500 m2; 1 hectárea = 10.000 m2 ]; eran estas las dehesas de Carbajosa, El Casar, El Encinar, Misleo, Moratones, Orcejón, Quintos y Tardajo. Parte de estas dehesas eran arrendadas, especialmente para pastos y algo de labor y leña, por lo que el marqués recibía un total de rentas anuales de 10.651 reales de vellón [1,81 reales de vellón por hectárea].
Ya en estas fechas, la villa de Tábara se destacaba en cuanto núcleo de población sobre el resto de lugares del señorio, con 74 vecinos [370 habitantes], seguido de Ferreras con 44 [220 habitantes]. La Tierra tenía un vecindario total de 325 [1.625 habitantes, un 17% menos que en el año 1587]; si añadimos a los vecinos los residentes, Tábara alcanza los 104 [520 habitantes] y el total de la Tierra es de 426 [2.130 habitantes, esto es, un incremento demográfico del 9.5% respecto al año 1587]. En cualquier caso, se trata de uno de los partidos de la antigua provincia de Zamora menos poblado. De finales del siglo XVIII (1787) contamos con otro censo, pero esta vez se contabiliza el número de habitantes. La Tierra alcanza los 1.209 habitantes, de los que corresponden a Tábara 293, a Faramontanos 133, y a Pozuelo 102, que son los tres núcleos que sobrepasan el centenar de habitantes.
[La despoblación fue notable pasando de más de 2.000 habitantes a esos 1.209 censados en 1787, lo que significa que disminuyó la población más de un 40% respecto de mediados de siglo XVIII, o algo más de un 25% si tomamos la población de hecho, residentes más transeuntes en el momento del censo. Si lo comparamos con la población total, 200 años antes, la disminución alcanza la cifra del 38%, lo que supone una pérdida de población media del 0,19% anual entre 1587 y 1787].
A finales del siglo XVIII, se incluía como jurisdicción dentro de la provincia de Zamora, según consta en la obra «España dividida en provincias e intendencias y subdividida en partidos» que impulsó en 1785 el Conde de Floridablanca.
Tábara en el siglo XIX; Durante la dominación francesa, en tiempos del rey intruso José Bonaparte, el territorio tabarenses pasó, junto con buena parte de la provincia de Zamora, a formar parte de la prefectura de Salamanca. Con el Trienio Liberal (1820-1823) Tábara vuelve nuevamente a formar parte de la provincia de Zamora, lo que se consuma con la división provincial de Javier de Burgos en 1833.
A mediados del siglo XIX, Tábara se incluía en el partido judicial de Alcañices. Su caserío estaba formado por 200 viviendas, la mayor parte de un solo piso, que albergaban a 175 vecinos y una población total de 700 habitantes [1 vecino = 4 habitantes, en siglos anteriores se ha tenido en cuenta la equivalencia de 1 vecino = 5 habitantes]. La parroquia de Nuestra Señora de la Asunción era matriz de San Lorenzo y San Martín de Tábara, con derecho de presentación del duque del Infantado. Por allí pasaba un camino de herradura que iba desde Zamora a Sanabria y Galicia, mientras que el correo le llegaba desde Benavente. La producción agrícola era de trigo, centeno, legumbre y hortalizas y se pastoreaban ganados de vacas, cabras y ovejas, celebrándose los martes un mercado semanal. [Esta información está extraída del Diccionario geográfico-estadístico-historico de España y sus posesiones de ultramar (1845-1850) de Pascual Madoz]
Liquidado el régimen señorial por la acción, primero de las Cortes de Cádiz en 1812 y luego por la ley de 1837, los vecinos de la villa y tierra de Tábara pleitearon por conseguir la abolición de las rentas y prestaciones que debían dar al marquesado, sin conseguirlo. En 1844 el juzgado de primera instancia de Alcañices fallaba a favor del marqués como «señor territorial y salariego de la villa de Tábara y pueblos que habían integrado ese marquesado». De nuevo el Tribunal Supremo en 1867 dio la razón al marqués contra las pretensiones de los vecinos de los pueblos de la Tierra tabarense.
A finales del siglo XIX los herederos de la duquesa viuda de Pastrana, en quien recaía el marquesado, decidieron vender prácticamente todas las viejas rentas señoriales. Dos de los grandes compradores fueron José Rodríguez, vecino de Benavente y el senador Andrés Trueba y Pardo, vecino de Tábara. La viuda de Andrés Trueba debió vender buena parte de los mismos a Agustín Alfageme Pérez, vecino de Madrid. La crisis agraria que asolaba España a finales del XIX y comienzos del XX tuvo también sus repercusión en la villa, dando lugar al motín de Tábara en 1911.
Tábara en el siglo XX: En febrero de 1911 una multitud de vecinos, en su mayor parte niños y mujeres recorrieron las calles dando mueras [sal de cocina según el diccionario de la RAE] a don Agustín Alfageme, vecino de Madrid, propietario del monte El Encinar y dueño del antiguo palacio del marqués de Tábara. A las ocho de la tarde el motín se reprodujo participando ahora el pueblo en masa: apedraron los balcones y miradores del palaco, partieron las puertas de las paneras y se apoderaron de 800 fanegas de trigo; finalmente incendiaron los edificios, entre ellos parte del palcio y del exconvento, destrozaron los muebles de la casa palacio y talaron los árboles del Jardín. El motín de Tábara hay que situarlo dentro de la crisis agraria que afectó a toda la provincia, tales como San Cristóbal de Entreviñas, Santa Cristina de la Polvorosa, la huelga de segadores de la Tierra de campos de 1904, el motín de San Martín el Terroso, entre otros.

En 1868 nació en este lugar el que sería célebre poeta León Felipe Camino, fallecido en México en 1968 y al que actualmente se le ha dedicado un monumento en la plaza mayor y un certamen literario anual en su memoria.
(Fuente: web del Ayuntamiento de Tábara y notas aclaratorias propias)
Centro de Interpretación de Los Beatos de Tábara (Scriptorum de Tabara)
Sobre los restos mozárabes del “Tabariense Cenobium” de San Salvador, se edifica la actual Iglesia románica de Santa María, consagrada en 1137 por el Obispo Roberto de Astorga, según inscripción de la puerta meridional.
Corresponden a este período el grueso de la torre y los muros laterales con sus correspondientes portadas de arcos de medio punto y soldaduras ajedrezadas.
La Torre, sumamente original, construida en pizarra silícea con aparejo de mampostería sencilla, tiene planta cuadrada con tres cuerpos deslindados con sencillas impostas al exterior. En cada cara del cuerpo superior se abren varios ventanales de arco de medio punto doblado.
La parte superior es románica (s. XII), mientras que la inferior sería más primitiva (s. IX), conservando toda ella un aspecto claramente defensivo.
El interior y la cabecera se renovaron totalmente a expensas del Marqués de Tábara en 1761 como costa en el epígrafe del testero.
Fue declarado Monumento Histórico Artístico el 3 de junio de 1931 y recientemente BIC (Bien de Interés Cultural). En el Centro de Interpretación de los Beatos puede contemplar los facsímiles del Beato de Tábara, el Beato Morgan (2 volúmenes), el Beato de Gerona, el Beato de las Huelgas, el Beato de Valcavado, el Beato de Osma, el Beato de San Andrés del Arroyo, el Beato de Saint-Sever, el Beato de Cardeña y el Beato de Urgell.
Recientemente los Beatos han sido declarados patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y de los 21 códices que se conservan actualmente en el mundo, tres se realizaron en el Scriptorium tabarense lo que nos dice la importancia que Tábara tuvo antes de finalizar el primer milenio.
Un facsímil o facsímile (del latín fac simile, “hacer semejante”) es una copia o reproducción casi idéntica de un documento (generalmente antiguo y de gran valor, como un libro, un manuscrito, un impreso, un mapa o un dibujo a mano alzada) o de una firma.
Para conseguir realizar este tipo de reproducciones de alta calidad, lo más habitual es utilizar técnicas fotográficas y de serigrafía, que permiten imitar fielmente los colores, tamaño, defectos y matices del documento original.
Hace más de 1.000 años se copiaron e iluminaron en Tábara algunos de los más bellos códices de la Edad Media.
Durante el reinado de Alfonso III el magno las fronteras del Reino de Asturias se extienden hacia el Duero. Se inicia un programa de fundaciones de nuevas villas y monasterios, en algunos casos sobre establecimientos de épocas precedentes. Este es el caso de los cenobios de San Salvador de Tábara y del cercano San Miguel de Moreruela, fundados por San Froilán y san Atilano, futuros obispos de León y Zamora, a finales del siglo IX.
En el siglo X, el cenobio tabarense cobró fama por los libros que allí se escribían e iluminaban. En su Scriptorium trabaja el escriba y miniaturista Maius, copiando e ilustrando el Comentario al Apocalipsis de San Juan, textos patrísticos que había recopilado Beato en el siglo VIII, monje de San Martín de Turieno, monasterio localizado en la comarca de Liébana. A las copias de este manuscrito realizadas entre los siglos X y XIII se les denomina de forma genérica con el nombre de Beatos.
Como señalaba el profesor John Williams (tristemente fallecido en 2015, cuyos restos descansan en el Centro de Interpretación de los Beatos), Maius amplió radicalmente el contenido ilustrado de Beato. La obra de Maius destaca por su estilo figurativo, en el que el uso de los colores y los cambios de dirección en el registro lineal de los mantos, confieren a sus figuras un sentido de la tridimensionalidad desconocido en la pintura contemporánea de su tiempo. Estilo donde se sintetizaban influjos carolingios e islámicos sobre un fondo castizo.
Los códices realizados en el Scriptorium de Tábara por Maius y sus discípulos, representan la contribución más valiosa de España a la historia de la ilustración del libro medieval.
El proyecto museográfico que se presenta en el Centro de Interpretación de los Beatos, integrado en el evocador espacio de la Iglesia de Santa María (s. XII), es heredero de las numerosas iniciativas llevadas a cabo en las últimas décadas por el Ayuntamiento de Tábara, orientadas la difusión y valoración de este rico legado patrimonial.
Es necesario destacar la exposición Scriptorium- Tábara visigoda y mozárabe, inaugurada en el año 2001 bajo la dirección de Fernando Regueras. El rigor científico de aquella muestra y la publicación de un libro monográfico sobre los Beatos, realizado por este investigador y por Hermenegildo García- Aráez, ha constituído el punto de partida del actual Centro de Interpretación.
¿Qué son los Beatos?
Se denominan Beatos a los distintos códices manuscritos, copias de aquel Comentario al Libro del Apocalipsis de San Juan que en el año 776 realizó Beato de Liébana, abad del monasterio de Santo Toribio, en el valle de Liébana (Cantabria).
Después de la batalla de Polvoraria o Polvorosa (878) ocurrida, según la crónica de Albelda, en la confluencia del Esla y el Órbigo; las tierras del Tera y más al Sur, el valle de Tábara, fueron fácilmente repobladas por el reino astur que, en pocos años, trasladó al Duero la frontera meridional del reino.
Los enfrentamientos entre Alfonso III y los omeyas (Muhammad y Al-Mundhir) fueron más o menos constantes hasta finales del año 883, fecha en que se firma una tregua entre asturianos y cordobeses que permite la reorganización de los extensos territorios del Duero recién incorporados a la Monarquía.
La comarca de Tábara, pronto se pobló de eremitas y monasterios instalados, en muchas ocasiones, sobre un viejo hábitat tardorromano y visigodo. Se reutilizaron antiguas villas romanas como la de Camarzana de Tera y se reocuparon algunos castros, piezas clave en la articulación del territorio durante los siglos X, XI, incluso la primera mitad del XII.
Alfonso III (el Magno), a finales del siglo IX, mandó a San Froilán, más tarde Obispo de León, fundar un cenobio en Tábara. El monasterio de San Salvador de Tábara, que así se llamaba, lo habitaban monjes y monjas en número de 600 personas por lo que podemos imaginar la importancia y magnitud del mismo. Este monasterio de San Salvador de Tábara fue uno el más importantes centro de elaboración de códices medievales del siglo X de toda la Península Ibérica.
Es probable que el monasterio fuera destruido por las razias de Almanzor en el 988 cuando los musulmanes saquearon las tierras entre Zamora y León e incendiaron sus ricos cenobios.
En el Scriptorium de Tábara se elaboraron algunos varios de los más importantes códices que hoy se conservan de la alta edad media (Beato Magio o Morgan, el Beato de Tábara, el Beato de Gerona…).

El 27 de julio del año 970 el monje Emeterio, discípulo del pintor-calígrafo Magius, concluía el Beato de Tábara, que inició su maestro, uno de los libros altomedievales más preciados de toda la miniatura española y, aun, de la europea.
En una de sus páginas se reprodujo el scriptorium tabarense, la famosa torre “alta et lapídea” del monasterio de San Salvador. En ella aparecen tres individuos en plena actividad escriturística: en el que el personaje de la derecha prepara los folios del códice cortando el pergamino con grandes tijeras, mientras que en la sala adyacente los otros dos que son Emeterius y Senior iluminan y escriben el códice. Se trata del primer autorretrato del arte hispánico que se conserva.
Según una de las máximas autoridades mundiales erudito del arte medieval y los beatos, el profesor de la Universidadde Pittsburg, D. John Williams: “El orgullo y la fama que Tábara adquirió por tener un scriptorium de estas características, se demuestra en el extraordinario retrato que se realizó su autor Emeterius al final del Beato en el año 970,. Ningún otro scriptorium recibió un honor semejante por parte de sus escribas”.
El investigador norteamericano añade que no todos los monasterios tenían un monje o los recursos para realizar códices tan elaborados como el de Tábara.
John Williams también asegura que el Beato Morgan se iluminó en el monasterio de Tábara y no en San Miguel de la Escaladacomo se venía creyendo hasta ahora, mostrando su extrañeza ante la importancia que algunos dan a este detalle: “No hay evidencia alguna que demuestre que Escalada tenía Sriptorium, puesto que ningún otro manuscrito puede asignarse a este monasterio”.
En el reverso del folio cerrando con una omega acompañada de un texto, nos dice Emeterius, el miniaturista, que él se encargo de terminar la obra que Magius al morir había dejado inconclusa. También nos dice Emeterius que su maestro Magius fue enterrado en la torre tabarense alta y de piedra.
La torre tabarense es sin duda una de las imágenes más famosas del arte prerrománico hispano.
El Beato de Tábara se encuentra actualmente en el Archivo Histórico Nacional de Madrid.
En el año 975, Senior, Emeterio y la monja Ende (primera mujer artista con obra firmada en la Península Ibérica) realizan el Beato de Gerona.
De ella sale esta frase “Ende pintrix et Di aiutrix frtr” “pintora y servidora de Dios”. Tiene 568 folios escritos a dos columnas y 114 miniaturas, algunas de ellas a toda página incluso doble página. Por tanto, es el Beato con más ilustraciones conservado.
Fue donado a la catedral de Gerona en 1078, donde se encuentra en su museo.
Las imágenes que se pintan en el Scriptorium tabarense las podemos clasificar como un repertorio didáctico o de enseñanza. Son interpretaciones de libro del Apocalipsis dela Biblia, difícilmente entendible para la gente de la época pues narra los últimos días del mundo incluyendo elementos como símbolos, revelaciones, catástrofes finales, bestias fantásticas, ángeles, plagas…etc. En estas imágenes se sincronizan influjos carolingios e islámicos sobre un fondo castizo, interpretado todo en clave originalísima: un gusto absolutamente anticlásico de la forma –que hoy nos resulta fascinantemente moderno-, un violento sentido expresionista del color, la ausencia de valores plásticos y la sustitución de la pespectiva por bandas monócromas muy puras sobre las que destacan las figuras, etc.
Estilo y gusto que para el pintor y tratadista del barroco español Antonio Palomino era “cosa tan indigna y abominable en el arte que no se puede mirar sin risa o sin desprecio” y que sólo nuestras retinas acostumbradas a las vanguardias artísticas del siglo XX son capaces de sentir cercanas y valoramos su modernidad. En cualquier caso, como señaló Nordenfalk, los manuscritos denominados Beatos representan la contribución más valiosa de España a la historia de la ilustración del libro medieval.
Libros del Centro de Interpretación de los Beatos de Tábara
- «Scriptorium: Tábara Visigoda y Mozárabe»
Titulo: Scriptorium: Tábara Visigoda y Mozárabe
Autores: Fernando Regeras Grande y Hermenegildo García-Aráez Ferrer
Año: 2001
ISBN: 84-931127-8-X
Las páginas de este libro tratan fundamentalmente del monasterio de San Salvador de Tábara y de las obras producidas en su scriptorium, secundariamente del muy próximo de San Miguel de Moreruela de Tábara, tan pródigo como aquel en hallazgos altomedievales, y de otras instalaciones aledañas de la primera repoblación monacal.
El grueso del texto versa, sin embargo, sobre la producción libraria y consta de dos partes, una genérica sobre el funcionamiento de un scriptorium y otra específica sobre el tabarense (y el fenómeno de los Beatos), estudio que, como es bien sabido, tiene su propia autonomía disciplinar y se instala en una tradición bibliográfica muchas veces ajena al discurso artístico y arqueológico, que en esta ocasión, por suerte, discurren por el mismo cauce.
El capítulo inicial aborda particularmente este último aspecto, un problema histórico y arqueológico de envergadura en el que se trata de enhebrar un caos de trizas y vestigios materiales y constructivos cuyo único orden procede del marco arquitectónico que les cobija. Unas veces tejen la memoria de los parámetros (sobre todo en
Moreruela de Tábara), otras, sin control alguno, son el tortuoso resultado de hallazgos fortuitos (particularmente en Tábara). La suma, no obstante, de ambos convierten a estos centros en los yacimientos medievales más importantes de la provincia de Zamora, lo que hace más irritante todavía su mudez histórica y arqueológica.
Los mejores datos, no obstante, sobre el Tabarense coenobium proceden en buena medida de sus manuscritos. Así pues, la información de las miniaturas (torre del scriptorium), noticias suministradas por los colofones de los códices y la complicada elocuencia de los restos arqueológicos, son todo el engranaje con el que contamos para la elaboración de una síntesis por vez primera posible, aunque precaria, a expensas siempre de una excavación en regla que permita hilvanar un discurso más sólido
- «El Scriptorium de Tábara, cuna del renacimiento de los Beatos»
Titulo: El Scriptorium de Tábara, cuna del renacimiento de los beatos
Autor: John Williams
Año: 2012
ISBN: 978-84-938160-5-6
Libro dedicado al pueblo de Tábara por su autor John W. Williams, catedrático emérito de la Universidad de Pittsburgh, experto en arte medieval y estudioso de los Beatos. Es Asesor especialista del Museo de Arte Metropolitano, profesor de la Academia Medieval de América y miembro del Instituto de Estudios Avanzados de Princeton N.J. Es además uno de los eruditos en códices medievales más importantes del mundo.
Libro que habla sobre Maius, creador del Scriptorium de Tábara, que no sólo fue un pintor revolucionario sino un magnífico calígrafo, algunas de cuyas letras capitales han servido para rotular el título del libro y algunas viñetas.
Tábara tuvo el placer de recibir su visita en dos ocasiones, el pasado 10 de septiembre para dar una conferencia sobre «Tábara y la revolución pictórica del Beato» y la última vez el pasado 17 de febrero para la presentación del libro del que estamos hablando.
- «Una tierra de señorío. El Marquesado de Tábara (Zamora) en el siglo XVIII»
Título: Una tierra de señorío. El Marquesado de Tábara (Zamora) en el siglo XVIII
Autor: José Lorenzo Fernández Fernández
Año: 2016
ISBN: 978-84-945292-0-7
José Lorenzo Fernández Fernández (Muelas del Pan 1962). Licenciado en Historia Moderna. Universidad de Salamanca. Su trayectoria investigadora se ha centrado en el estudio de las Tierras de Aliste, Sayago, Alba y Tábara, especialmente en los comportamientos cotidianos de sus gentes. Fruto de ese trabajo han sido artículos publicados en la Revista de Folclore (2001, 2002, 2016) y Nuestra Tierra (2005) y libros: Entre Aliste y Sayago. Muelas. Siglos XVIII-XX, Salamanca 2002, reconocimiento al lugar que lo vio nacer. Años más tarde obtuvo el título de licenciatura con un trabajo sobre la Tierra de Alba: Ordenamiento jurídico y conflictividad social en la Tierra de Alba (Zamora) en los siglos XVII-XVIII. Zamora 2011.
Desarrolla también una labor de difusión y conocimiento de los paisajes y patrimonio de la provincia de Zamora, particularmente de las antedichas comarcas, con trabajos publicados en Congresos, periódicos y frecuentes charlas y conferencias en los pueblos de Alba y Aliste para dar a conocer las estructuras señoriales, conflictos, mentalidades y sociabilidad religiosa de sus habitantes, sobre todo en la Edad Moderna.
Télefono visitas grupos Scriptorum: 603 567 153
Horario
Lunes Cerrado
Martes 11:30 – 14:00 ; 16:00 – 17:00
Miércoles 11:30 – 14:00 ; 16:00 – 17:00
Jueves 11:30 – 14:00 ; 16:00 – 17:00
Viernes 11:30 – 14:00 ; 16:00 – 17:00
Sábado 11:30 – 14:00 ; 16:00 – 20:00
Domingo Cerrado
Más información:
www.Facebook.com/beatosdetabara
- Luis Felipe, un farmacéutico reconvertido a poeta comprometido de Tábara en México

Tras tres años de estancia en Guinea Ecuatorial, en aquellos años colonia española, trabajando como administrador de hospitales, viajó a México en 1922, con una carta de Alfonso Reyes que habría de abrirle las puertas del ambiente intelectual mexicano.
Trabajó como bibliotecario en Veracruz, y como profesor de literatura española en la Universidad Cornell, Estados Unidos. Contrajo un segundo matrimonio con Berta Gamboa, también profesora.
Volvió a España poco antes de iniciarse la guerra civil, y apoyó la república hasta 1938, año en que se exilió definitivamente a México.
Fue agregado cultural de la embajada de la República española en el exilio, única reconocida entonces por el gobierno mexicano. La experiencia de la guerra civil y el exilio posterior configuraron una voz poética combativa y rebelde.
Murió en Ciudad de México el 18 de septiembre de 1968.
- Poesía

Versos y oraciones del caminante (1920 y 1929).
Drop a Star (1933).
La insignia (1936).
Pescador de caña (1938).
Español del éxodo y del llanto (1939).
El gran responsable (1940).
Traducción de Canto a mi mismo, de Walt Whitman (1941).
El poeta prometeico (1942).
Ganarás la luz (1943).
Parábola y poesía (1944).
Llamadme publicano (1950). publicadas bajo este título por imposición del editor (Almendros y Cia. Editores, S.A., México) ya que el autor lo había titulado Versos y Blasfemias del caminante
El ciervo (1954).
Belleza cruel (1958).
¿Qué se hizo del rey don Juan? (1962).
Rocinante(1967).
Israel Discurso poemático pronunciado el 31 de Julio de 1967 y publicado posteriormente en 1970 Finisterre, México D. F.
¡Oh, este viejo y roto violín! (1968).
- Teatro
La Manzana (1951).
Macbeth o el asesino del sueño (1954).
El Juglarón (1961).
Paco Ibáñez canta los poemas de León Felipe y el poeta recita sus propios poemas
Joan Manuel Serrat canta el poema de Luis Felipe «Vencidos»
Evolución de la población de Tábara desde 1900 hasta 2023.
Segun los datos publicados por el INE a 1 de Enero de 2023 el número de habitantes en Tábara es de 759, 16 habitantes mas que el en el año 2022. En el grafico siguiente se puede ver cuantos habitantes tiene Tábara a lo largo de los años.

| Evolución de la población desde 1900 hasta 2023 | |||
| Año | Hombres | Mujeres | Total |
| 2023 | 369 | 390 | 759 |
| 2022 | 368 | 375 | 743 |
| 2021 | 372 | 379 | 751 |
| 2020 | 372 | 368 | 740 |
| 2019 | 383 | 364 | 747 |
| 2018 | 393 | 369 | 762 |
| 2017 | 407 | 380 | 787 |
| 2016 | 412 | 385 | 797 |
| 2015 | 430 | 402 | 832 |
| 2014 | 445 | 424 | 869 |
| 2013 | 431 | 409 | 840 |
| 2012 | 436 | 402 | 838 |
| 2011 | 458 | 421 | 879 |
| 2010 | 465 | 426 | 891 |
| 2009 | 472 | 431 | 903 |
| 2008 | 463 | 429 | 892 |
| 2007 | 482 | 454 | 936 |
| 2006 | 498 | 467 | 965 |
| 2005 | 487 | 448 | 935 |
| 2004 | 491 | 459 | 950 |
| 2003 | 498 | 480 | 978 |
| 2002 | 492 | 477 | 969 |
| 2001 | 485 | 461 | 946 |
| 2000 | 493 | 471 | 964 |
| 1999 | 497 | 476 | 973 |
| 1998 | 501 | 480 | 981 |
| 1996 | 532 | 457 | 989 |
| 1995 | 505 | 475 | 980 |
| 1994 | 501 | 490 | 991 |
| 1993 | 503 | 488 | 991 |
| 1992 | 504 | 490 | 994 |
| 1991 | 512 | 498 | 1.010 |
| 1990 | 548 | 514 | 1.062 |
| 1989 | 549 | 516 | 1.065 |
| 1988 | 544 | 518 | 1.062 |
| 1987 | 554 | 522 | 1.076 |
| 1986 | 558 | 520 | 1.078 |
| 1981 | 0 | 0 | 1.079 |
| 1970 | 0 | 0 | 1.242 |
| 1960 | 0 | 0 | 1.629 |
| 1950 | 0 | 0 | 1.699 |
| 1940 | 0 | 0 | 1.594 |
| 1930 | 0 | 0 | 1.525 |
| 1920 | 0 | 0 | 1.240 |
| 1910 | 0 | 0 | 1.468 |
| 1900 | 0 | 0 | 1.018 |
La poblacion entre 18 y 65 años en Tábara es de 403 (213 H, 190 M ), el 54,2%.
La poblacion mayor de 65 años en Tábara es de 271 (131 H, 140 M ), el 36,5%.
| Población de Tábara por sexo y edad 2022 (grupos quinquenales) | |||
| Edad | Hombres | Mujeres | Total |
| 0-5 | 7 | 7 | 14 |
| 5-10 | 8 | 13 | 21 |
| 10-15 | 6 | 16 | 22 |
| 15-20 | 10 | 12 | 22 |
| 20-25 | 14 | 17 | 31 |
| 25-30 | 15 | 18 | 33 |
| 30-35 | 13 | 15 | 28 |
| 35-40 | 20 | 12 | 32 |
| 40-45 | 25 | 28 | 53 |
| 45-50 | 31 | 21 | 52 |
| 50-55 | 27 | 26 | 53 |
| 55-60 | 22 | 25 | 47 |
| 60-65 | 30 | 22 | 52 |
| 65-70 | 36 | 23 | 59 |
| 70-75 | 33 | 29 | 62 |
| 75-80 | 21 | 25 | 46 |
| 80-85 | 17 | 22 | 39 |
| 85- | 33 | 44 | 77 |
| Total | 368 | 375 | 743 |
| Evolución Nacimientos y Defunciones desde 1996 hasta 2022 | |||
| Año | Nacimientos | Fallecidos | Diferencia |
| 2022 | 2 | 20 | -18 |
| 2021 | 2 | 20 | -18 |
| 2020 | 3 | 20 | -17 |
| 2019 | 3 | 13 | -10 |
| 2018 | 1 | 21 | -20 |
| 2017 | 2 | 19 | -17 |
| 2016 | 4 | 15 | -11 |
| 2015 | 1 | 16 | -15 |
| 2014 | 6 | 19 | -13 |
| 2013 | 5 | 16 | -11 |
| 2012 | 3 | 8 | -5 |
| 2011 | 0 | 13 | -13 |
| 2010 | 6 | 26 | -20 |
| 2009 | 11 | 17 | -6 |
| 2008 | 2 | 11 | -9 |
| 2007 | 5 | 19 | -14 |
| 2006 | 5 | 14 | -9 |
| 2005 | 8 | 17 | -9 |
| 2004 | 2 | 13 | -11 |
| 2003 | 4 | 19 | -15 |
| 2002 | 5 | 14 | -9 |
| 2001 | 9 | 10 | -1 |
| 2000 | 6 | 14 | -8 |
| 1999 | 3 | 10 | -7 |
| 1998 | 2 | 14 | -12 |
| 1997 | 5 | 9 | -4 |
| 1996 | 10 | 17 | -7 |
- Estadisticas turísticas a Marzo de 2024.
En Marzo de 2024 el Nº de turistas que visitaron Tábara fue de 737 un 32,6% más que en Marzo de 2023 (se consideran viajes turísticos todos los desplazamientos con destino principal fuera del lugar de residencia habitual de la persona, que implique una pernoctación fuera del mismo).
Los turistas de origen internacional ascendieron a 41 y el nº de turistas nacionales fue de 696 un 35,1% más que en marzo 2023.
El nº total de turistas que han visitado Tábara de Enero a Marzo de 2024 ha sido de 1.914 un 27,6% más que en el mismo periodo de 2023,el total de turistas de origen nacional ha sido de 1.775 (+21,7%) y los de origen internacional 139 (+239,0%).
- La Sierra de la Culebra

El espacio natural de la Sierra de la Culebra (actualmente declarada Reserva Regional de Caza) es un excelente recorrido que nos lleva a través de las comarcas zamoranas de la Carballeda, por un lado, y de Tábara, Alba y Aliste, por otro.
Tierras de Lobos. Fronterizas. Donde aún perviven tradiciones ancestrales, arquitecturas inmutables y valles de ríos incontaminados: como el Aliste que atraviesa la comarca, el Manzanas que la separa de Portugal o el Duero que marca con sus «Arribes» la distancia infranqueable con otra comarca zamorana, la de Sayago.
Con el recorrido de esta Ruta proponemos un viaje a través de una naturalieza todavía viva, pero también un acercamiento a costumbres y formas de vida tradicionales que conviven con naturalidad junto a otras más actuales.
La Sierra de la Culebra consta de 65.891 has. Tiene su principal valor en la gran población de lobos que alberga (la concentración más alta de toda España y posiblemente de Europa, entre 30 y 60 parejas según los años), aunque también es muy relevante la población de ciervos (más de 1.000), de corzos (unos 500) y de jabalies.
Para escuchar la berrea de los ciervos es preciso acercarse a la Reserva los últimos días de septiembre y principios de octubre. Por ejemplo, se escucha muy bien a mitad de camino por la carretera que une Puebla de Sanabria con Río Honor de Castilla (a unos 6 Km de Puebla).
La Sierra de la Culebra tiene su continuación orográfica y faunística en el Parque Natural portugués de Montesinhos y sus pequeñas elevaciones se sitúan entre los 800 y los 1.200 m de altura. El pino de repoblación es el domiante en la sierra, aunque las masas forestales autóctonas de roble, melojo y castaño son también importantes. En los montes de matorral, el brezo y la jara son las plantas dominantes.

El Centro Temático del Lobo Ibérico, llamado Tierra de Lobos se construirá en el pueblo de Robledo, en el corazón de la Sierra de la Culebra, a unos 10Km de Puebla de Sanabria. Ya está en fase de construcción y se espera su pronta finalización y apertura. Se ubica en una parcela de unas 20 hectáreas.
Los visitantes tendrán la posibilidad de hacer visitas que les aproximen al mundo del lobo ibérico. Dispondrá de un recinto vallado subdividido interiormente en varios espacios cercados dentro de cada uno de los cuales vivirá un grupo de Lobos Ibéricos (entorno a 10 ejemplares, todos nacidos en cautividad), corzos, ciervos y animales domésticos relacionados con el lobo. Las características del Parque tanto en extensión como del medio natural escogido proporcionaran a los lobos unas condiciones de semi-libertad para el mantenimiento de su salud física y psicológica. Una red de senderos con torres de observación, harán posible a los visitantes el avistamiento de los animales.
El edificio central dispondrá de una zona interior de recepción de visitantes, áreas de interpretación, aula didáctica, centro de documentación y exposiciones, sala de conferencias, biblioteca y tienda. Al edificio se le ha dado la forma de un cortello, una construcción tradicional de forma circular que remite a las que se utilizaban en la zona para capturar lobos.
- Camino Mozárabe-Sanabrés de Santiago de la Vía de la Plata por Zamora
El Camino Sanabrés o Mozárabe constituye una continuación de la Vía de la Plata. Al llegar a la localidad zamorana de Granja de Moreruela, los peregrinos que vienen desde Sevilla o Mérida siguiendo el itinerario de la antigua vía romana, tienen dos alternativas para continuar a Santiago. La primera es continuar por la Vía de la Plata hasta Astorga y enlazar con el Camino Francés en dirección a Santiago.
La segunda opción, seguida por casi todos los caminantes, es dejar la Vía de la Plata y desviarse por el Camino Sanabrés hacia la provincia de Ourense, a través de las localidades de Tábara, Santa Marta de Tera, Rionegro del Puente y Puebla de Sanabria. Una vez en Galicia se continúa por las provincias de Ourense, Pontevedra y A Coruña.
El descubrimiento de la tumba del Apóstol Santiago el Mayor en Compostela, en el siglo IX despierta el fervor religioso de los cristianos de peregrinar para visitar la tumba. Para ello se utilizan viejos caminos y se crean otros nuevos que recorren toda la península hasta ese lugar.
Así se inician los denominados «Caminos de Santiago» constituyéndose la más importante red de rutas de peregrinación de la Europa medieval y que hoy en día siguen vigentes y con mayor devoción por recorrerlos cada día. De todos ellos, nos detenemos en el de Zamora y en concreto en el Camino Mozárabe Sanabrés





