Hablemos de Valladolid -34: «Lo que ya no está. El Valladolid desaparecido: Parador de La Alegría»

 

MIGUEL ÁNGEL GUADILLA

En mayo de 2018 publiqué una pequeña reseña sobre este edificio dentro de la sección «Monumentos y Edificios», sin saber que a los pocos días iba a ser derribado. Hoy, con información ampliada, lo coloco en su sitio, en «Lo que ya no está».

 

En 1840 se finaliza la entonces llamada Carretera Nueva de Madrid, hoy Paseo del Arco de Ladrillo y Avenida de Madrid, donde comienza la nacional 601.

 

Con la apertura de esta nueva vía y la expansión del ferrocarril, se instalan en esta zona de la ciudad almacenes para guardar y distribuir productos evitando así el pago de impuestos por entrar en la ciudad.

 

Con los almacenes llegan personas de fuera para ver y comprar productos, lo que origina también la apertura de posadas y paradores.

 

En esa zona estaba el Parador de la Alegría, pero dado el auge que había tomado el entorno, en 1880 se construye sobre el primitivo parador un nuevo edificio que por un lado servía para hospedar a los viajeros y por otro también tenía una parte dedicada a almacén.

 

Este nuevo edificio lo realiza Jerónimo Ortiz de Urbina, considerado el arquitecto más influyente de Valladolid durante la segunda mitad del siglo XIX, quién realizó obras como el Colegio San José (1881), el Pasaje Gutiérrez (1884-1886) o el Frontón Fiesta Alegre (1894), entre otras muchas.

 

 

El conjunto lo formaban dos edificios iguales, con cierto estilo a las construcciones de los chalets suizos, estaban separados por una calle por la que se accedía a un patio interior donde se aparcaban los carruajes. Permaneció en funcionamiento hasta 1977.

 

Según la Enciclopedia del Comercio y la Industria de Valladolid, de la Fundación Joaquín Díaz, el parador tuvo tres propietarios a lo largo de su historia: Ponciano Hernández, Gabriel de la Calle y Sixto Óvilo.

 

En 2018 solo quedaba uno de los dos edificios, situado en el Paseo del Arco de Ladrillo esquina con la calle del Arco, pasaba casi desapercibido al estar al lado de un alto edificio de viviendas, y si entrabas en la calle del Arco resultaba difícil de ver por la tapia que lo encerraba.

 

Quizás alguien debió plantearse la restauración y recuperación de este edificio, en vez de derribarlo a mediados del año 2018.

 

 

Fuentes consultadas:

«Guía de Arquitectura de Valladolid» dirigida por Juan Carlos Arnuncio Pastor

Hemeroteca de El Norte de Castilla

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