Los pueblos de Castilla y León -6: Frías, ciudad burgalesa medieval que navega por el aire

 

España está repleta de lugares impresionantes que no puedes perderte. Uno de ellos está en Castilla y León, en la provincia de Burgos. Se trata de Frías, la ciudad más pequeña del territorio nacional y del mundo. Es un municipio y ciudad que se encuentra en el norte de la provincia de Burgos y apenas tiene 250 habitantes. Su extensión y tamaño, 32 kms2 de término municipal, es más propia de un pueblo o aldea, por eso destaca como la más pequeña.

 

Frías fue fundada en tiempos prerromanos y por sus características debería ser un pueblo, pero tiene una curiosa explicación. La localidad fue un punto estratégico en la Edad Media para el comercio y el tránsito de los viajeros por su gran ubicación.

 

Además, permitía controlar las rutas comerciales y defensivas de la zona norte de Castilla Gracias a su importancia, el rey Juan II de Castilla le otorgó el título de ciudad a Frías en 1435 y sigue conservando esta distinción actualmente.

El Castillo de Frías

Frías tiene una gran oferta turística a pesar de su tamaño. Uno de los sitios más emblemáticos de la localidad de Burgos es el castillo, que se construyó en el siglo X sobre una peña que domina el Valle de Tobalina. El Ayuntamiento de Frías lo cataloga como uno de los castillos roqueros más espectaculares de Castilla, teniendo un gran valor estratégico.

La fortaleza se sitúa en lo más alto del peñasco y ofrece una vista panorámica de la ciudad y del Valle del Ebro. El castillo está abierto a los visitantes y se puede acceder a su interior para ver en primera persona todos sus elementos históricos.

Las casas colgadas

Una de las principales características de Frías son sus casas colgadas. Las casas, de toba y madera están construidas al borde de «La Muela» en los extremos de la roca, dando la sensación de que forman parte del precipicio. Se construyeron así para aprovechar el reducido espacio de la zona alta de la ciudad y forman una impresionante imagen del lugar.

 

Otra maravilla arquitectónica es el Puente Medieval, que cruza el Río Ebro y conecta la ciudad con la Meseta y la costa Cantábrica. Fue una construcción romana, pero se reconstruyó varias veces en la Edad Media. Tiene 143 metros de largo y 345 metros de ancho, además de 9 arcos y es uno de los mejores ejemplares de puentes fortificados de España.

 

Frías es una ciudad pequeña, pero que tiene mucho encanto. A poco más de una hora de Burgos se puede visitar este emblemático lugar, que te dejará maravillado.

 

En pleno valle del Ebro, sobre un peñasco desde el que se domina todo el territorio, emerge la inconfundible silueta de Frías. Arriba, el castillo, abajo, las casas, apiñadas en torno a la calle mayor en una imagen que las deja prácticamente colgadas sobre el precipicio desafiando la ley de la gravedad y haciendo de esta una de las postales más impactantes de Burgos.

 

 

Esta particular ubicación, con algunas de las casas directamente excavadas sobre la roca, hizo que Frías no necesitase nunca una muralla, tan solo una defensa a lo largo de la calle del Mercado, donde se abrió la puerta de la Cadena, de la que aún hoy se conservan restos.

 

Los barrios de La Muela, con el castillo y la iglesia de San Vicente, San Juan y la antigua judería o el barrio Castellano o de San Francisco, son las zonas en las que se divide la localidad, todas ellas con edificaciones que destacan por el entramado de madera y el relleno de adobe o de piedra toba entre calles estrechas y plazas solo en la parte más alta.

 

Entre sus riquezas, la iglesia de San Vicente, de origen románico pero hoy con una extraña mezcla de estilos (su portada original está hoy en el Museo de Claustros de Nueva York por citar una curiosidad); la iglesia de San Vitores y los conventos de San Francisco y de Santa María de Vadillo, que tenía fundamentalmente carácter de hospital.

 

Por supuesto, otro de sus puntos fuertes es el puente medieval, de construcción originaria romana.

 

 
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