Desigualdades entre los adolescentes en el acceso y exposición a los espacios verdes urbanos de España

En los últimos años, el tiempo que los adolescentes pasan en casa ha aumentado, ya sea haciendo deberes, viendo la televisión o usando dispositivos electrónicos. Como resultado de ello, se ha reducido el tiempo que dedican a disfrutar de los espacios verdes urbanos, como parques y jardines, a pesar de los beneficios que les aporta el contacto con la naturaleza. Este estudio analiza las desigualdades en el acceso y exposición a estos espacios en una muestra de 1.610 adolescentes, de entre 10 y 16 años, residentes en las principales áreas metropolitanas de España.

 

Los resultados muestran que, aunque el 71,6% de los adolescentes vivía a menos de seis minutos de un espacio verde, solo el 11,6% lo visitaba a diario, y el 18,6%, entre tres y cinco días a la semana. Casi la mitad prefería quedarse en casa usando dispositivos electrónicos, a los que el 49,6% dedicaba más de diez horas semanales y el 24,3%, más de veinte. Cuando acudían a estos espacios, las actividades más comunes eran pasar tiempo con amigos (58,2%), pasear o correr (52,3%) y practicar juegos de pelota (44,8%).

 

De acuerdo con la Encuesta de condiciones de vida realizada por el INE en 2018, más de la mitad de la población española (50,7%) vive en ciudades. Además, según datos de Eurostat de 2023, el 65,5% de los españoles reside en pisos, lo que limita su contacto directo con la naturaleza. El fácil acceso a la tecnología y la amplia oferta de contenido audiovisual han llevado a los adolescentes a pasar cada vez más tiempo en casa frente a pantallas, reduciendo el tiempo disponible para visitar espacios verdes y limitando su exposición a la naturaleza. 

Por espacio verde urbano se entiende cualquier área que esté cubierta —parcial o totalmente— de césped, árboles, arbustos u otra vegetación, como parques, jardines, praderas y bosques. Estos espacios favorecen la socialización, el ocio y la actividad física de los adolescentes, aunque su acceso y uso dependen de factores socioeconómicos y estilos de vida. El entorno en el que viven influye en su desarrollo y formación de identidad, pudiendo incluso determinar su vulnerabilidad ante determinados efectos ambientales, como las temperaturas extremas, la contaminación del aire o el ruido. 

Factores como los ingresos familiares, el nivel educativo de los progenitores y características del entorno — como seguridad, iluminación o limpieza de las calles— pueden influir en el acceso a los espacios verdes urbanos y en el tiempo que pasan en ellos. En este sentido, un estudio desarrollado en California, que incluyó a 2,15 millones de adolescentes, mostró que aquellos con un bajo nivel de ingresos visitaban con menor frecuencia los parques cercanos.

Con el fin de evaluar las desigualdades entre adolescentes en el acceso y uso a los espacios verdes urbanos en España, el grupo Health & Territory Research (HTR) de la Universidad de Sevilla diseñó la encuesta GreenTEENS, realizada en marzo de 2024 con el apoyo de la consultora Netquest. Se encuestaron 1.610 adolescentes (de 10 a 16 años) residentes en seis grandes áreas metropolitanas de España: Madrid, Barcelona, Sevilla, Valencia, Zaragoza y Bilbao. Los hogares de los encuestados tenían una renta media por hogar de 35.171 euros anuales, cifra similar a la de la población general en España (34.821 euros, INE 2023).

 

  • Aunque la mayoría de los adolescentes (71,6%) vivía a menos de seis minutos de un espacio verde, solo una pequeña parte de ellos (11,6%) los visitaba a diario

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  • El 9,6% de los adolescentes con un nivel socioeconómico bajo nunca visitaba los espacios verdes, en comparación con el 2,8% de aquellos con un nivel socioeconómico alto

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  • Entre quienes vivían en barrios con problemas (como delincuencia, inseguridad o iluminación insuficiente), el 27,8% visitaba los parques más de tres días a la semana, frente al 32,6% de quienes residían en barrios sin ninguno de estos problemas

 

  • Más de la mitad de los adolescentes prefería quedarse en casa usando dispositivos electrónicos en lugar de ir a los parques, y el 25% pasaba más de 20 horas a la semana delante de pantallas

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  • El 30,9% de los adolescentes con alta autoestima visitaba los espacios verdes más de tres días a la semana, frente al 22,9% de aquellos con baja autoestima. Además, el 51,4% de aquellos con baja autoestima nunca acudía a estos espacios

 

1. Uno de cada diez adolescentes visitaba los espacios verdes diariamente

 

El 11,6% de los adolescentes visitaba los espacios verdes a diario; el 18,3%, entre tres y cinco días a la semana; el 37,6%, entre uno y dos días a la semana; el 26,2%, entre uno y dos días al mes, mientras que el 6,3% no los visitaba nunca.

 

El 71,6% disponía de un espacio verde a menos de seis minutos de su casa, y casi la totalidad se desplazaba hasta él a pie (94,6%), seguida de un 10,7% que iba en bicicleta y de un 9,3% que lo hacía en automóvil. Las actividades más comunes cuando acudían a estos espacios eran: pasar tiempo con amigos (58,2%), pasear o correr (52,3%) y practicar juegos de pelota (44,8%).

 

En cambio, cuando no los visitaban, dedicaban su tiempo a hacer deberes (66%), usar dispositivos electrónicos (54,3%), ver series o películas (46,5%), practicar deporte (39,6%) o realizar actividades extraescolares (39,0%).

 

El 72,0% de los adolescentes acudía a los parques con sus padres o hermanos, seguido del 67,0% que lo hacía con amigos, y únicamente el 5,2% acudía solo.

 

En cuanto a la duración de las visitas, el 29,8% permanecía en tales espacios entre 30 y 60 minutos y el 24,7%, entre 60 y 90 minutos. Más de la mitad (52,8%) desearía visitar los parques con mayor frecuencia, principalmente para pasar tiempo con amigos (58,6%), estar en contacto con la naturaleza (42,4%) y relajarse (39,5%).

 

2. Acceso y exposición a la naturaleza

Los adolescentes también pueden relacionarse con la naturaleza contemplándola desde las ventanas de su hogar. En este estudio, el 25,5% de los adolescentes podía ver entre seis y diez árboles desde su casa, mientras que el 21,6% veía más de 25.

 

Más de la mitad consideraba adecuada la cantidad de árboles en su vecindario, pero el 25,4% la percibía como insuficiente.

 

Solo el 16,1% veía un espacio verde (parque, jardín o bosque) desde su habitación, y apenas el 1,3% podía observar un espacio azul (mar, río o lago).

3. Frecuencia de visitas a los espacios verdes según el perfil socioeconómico

 

Se identificaron tres perfiles socioeconómicos —bajo, medio y alto— con arreglo a las características de los progenitores (nivel educativo, situación laboral, ingresos y régimen de tenencia de vivienda) y a la rutina de los adolescentes (uso de pantallas, actividades extraescolares y rendimiento académico).

El 9,6% de los adolescentes de perfil socioeconómico bajo no visitaba ningún espacio verde a la semana, frente al 7,3% de perfil socioeconómico medio, y al 2,8% de perfil socioeconómico alto.

 

Los principales motivos para no acudir eran: la falta de tiempo (51,0% en el perfil bajo, 46,9% en el medio y 61,9% en el alto); el aburrimiento (32,2%, 37,3% y 25,3%, respectivamente), y la falta de compañía (25,7%, 18,5% y 16,8%, respectivamente).

 

Además, el 54,2% de los adolescentes de perfil bajo no visitaba estos espacios debido a actividades extraescolares, y el 65,4% por hacer deberes, mientras que en el perfil medio estas cifras fueron del 39,5% y el 57,1%, respectivamente, y en el perfil alto, del 82,2% y el 79,5%, respectivamente.

 

A pesar de estas diferencias, cerca del 50% de los adolescentes de todos los perfiles socioeconómicos expresaron su deseo de visitar los espacios verdes más frecuentemente. 

 

4. Los adolescentes de barrios con problemas visitaban con menor frecuencia los espacios verdes

 

El 56,6% de los adolescentes vivían en barrios con algún tipo de problema, principalmente, suciedad (50,8%); tráfico (44,6%); delincuencia (35,3%); inseguridad (33,3%); paisaje degradado (31,0%); edificios abandonados (30,3%), e iluminación insuficiente (24,8%).

 

Se encontró una correlación negativa, aunque débil, entre la cantidad de problemas en el barrio y la frecuencia de visitas a los espacios verdes por parte de los adolescentes, lo que indica que, a más problemas en el barrio, menos visitas a estos espacios, y viceversa.

 

Al comparar ambos grupos, se observó que los adolescentes que vivían en barrios con al menos un problema acudían con menos frecuencia a los parques que aquellos que residían en barrios sin problemas. 

 

5. Los adolescentes que habían presenciado insultos, agresiones o amenazas visitaban con menor frecuencia los espacios verdes

 

El 48,2% de los adolescentes había presenciado insultos; el 29,1% se había sentido desplazado o ignorado por sus compañeros; el 21,4% había sido testigo de agresiones físicas; el 17,9% había presenciado amenazas, y el 13,6%, actos de racismo o xenofobia.

 

Entre quienes se habían sentido desplazados por sus compañeros o habían presenciado agresiones físicas, el 24,7% y el 28,5%, respectivamente, visitaban los espacios verdes más de tres días a la semana, en comparación con el 32,0% y el 30,3% de aquellos que no habían experimentado tales situaciones.

 

Sin embargo, esta diferencia solo fue significativa en el caso de los adolescentes que se habían sentido desplazados por sus compañeros.

 

En cuanto a los adolescentes que habían presenciado insultos, la frecuencia de visitas a parques fue similar a la de aquellos que no los habían presenciado.

 

6. Los deberes, la práctica de deportes y el uso de pantallas fueron los principales motivos por los que los adolescentes no visitaban los espacios verdes

 

El principal motivo por el que los adolescentes no visitaban los espacios verdes era hacer deberes (66,0%), seguido de la práctica de deporte (59,3%) y del uso de pantallas (54,3%). Aunque los deberes pueden mejorar el rendimiento académico, cuando son excesivos, reducen el tiempo para actividades al aire libre o socializar, lo que puede tener efectos negativos. De hecho, un estudio previo mostró que una carga excesiva de deberes limita la participación en actividades enriquecedoras, como visitar parques o museos, que complementan el aprendizaje y el desarrollo de los adolescentes.

Como aparece en el siguiente gráfico, los adolescentes que señalaron la realización de actividades saludables o beneficiosas (como caminar, correr, leer o practicar deporte) como motivo para no visitar los parques eran, en realidad, quienes los visitaban con mayor frecuencia.

 

7. Los adolescentes que visitaban los espacios verdes con mayor frecuencia presentaban mayor autoestima

El 72% de los adolescentes presentaban una autoestima alta; el 21,2%, una autoestima media, pero mejorable, y el 6,8%, una autoestima baja. Se encontró una correlación positiva, aunque débil, entre una mayor frecuencia de visitas a los espacios verdes y una mayor autoestima.

 

El 30,9% de los adolescentes con una autoestima elevada visitaba los espacios verdes más de tres días a la semana (el 11,9% a diario y el 19% entre tres y cinco días a la semana). En contraste, únicamente el 22,9% de aquellos con autoestima baja lo hacía más de tres días a la semana (el 9,1% a diario y el 13,8% entre tres y cinco días a la semana). 

En resumen, el acceso y exposición a los espacios verdes parecen influir positivamente en la autoestima, aunque la relación es bidireccional, ya que una autoestima elevada también podría favorecer el uso frecuente de estos espacios. Dados los beneficios de los espacios verdes, sería recomendable que tanto los centros educativos como las familias fomentasen visitarlos frecuentemente.
 

8. Conclusiones

El estudio GreenTEENS ofrece una radiografía de las percepciones, actitudes y comportamientos de los adolescentes en relación con el acceso y exposición a los espacios verdes en áreas metropolitanas de España, identificando los factores que influyen en la frecuencia de sus visitas. Los resultados revelan desigualdades en el acceso y exposición a la naturaleza, siendo los adolescentes de menor nivel socioeconómico y aquellos en barrios con problemas los que visitaban con menor frecuencia los espacios verdes y ven menos árboles desde sus hogares. 

Aunque muchos adolescentes disponían de un espacio verde cerca de su casa, su baja frecuencia de visitas era insuficiente para obtener beneficios en su bienestar emocional. Sin embargo, quienes sí los visitaban señalaron ventajas como socializar con amigos, conectar con la naturaleza o relajarse. Más de la mitad de ellos expresó su deseo de visitarlos más a menudo.

Los adolescentes que visitaban los espacios verdes con mayor frecuencia mostraban niveles más altos de autoestima. En cambio, aquellos que se habían sentido desplazados o ignorados por sus compañeros, o que habían presenciado amenazas o agresiones físicas, los visitaban con menor frecuencia.

Los principales obstáculos para visitar estos espacios eran la carga académica y el uso de pantallas. Por otro lado, quienes los visitaban con mayor frecuencia lo hacían, principalmente, para caminar, correr, practicar deporte o leer.

Dado su impacto positivo en el bienestar de los adolescentes, resulta clave promover el uso de espacios verdes desde escuelas, familias y profesionales de la salud, quienes incluso podrían prescribirlos para la mejora del bienestar emocional y social de este grupo poblacional. 

 

9. Limitaciones del estudio

 

La encuesta GreenTEENS se centró en adolescentes residentes en grandes áreas metropolitanas de España, reflejando una realidad predominantemente urbana, sin incluir a aquellos en zonas rurales, lo que limita la generalización de los resultados al conjunto del país. Aunque la recopilación de datos mediante una encuesta en línea y un panel de participantes tiene ventajas, también podría haber introducido ciertos sesgos en los resultados. Además, los adolescentes respondieron en presencia de uno de sus progenitores, lo que podría haber influido en sus respuestas. La tasa de desempleo en los progenitores de la muestra seleccionada era ligeramente inferior a la de la población general en España, lo que podría explicarse por el hecho de que es una población que reside en áreas metropolitanas. Por último, al tratarse de un estudio transversal, realizado en un momento concreto, no es posible establecer relaciones causa-efecto, aunque sí se pueden identificar asociaciones entre variables.

 

10. Referencias bibliográficas

LEE, A.; H. JORDAN; J. HORSLEY (2015): «Value of urban green spaces in promoting healthy living and wellbeing: prospects for planning», Risk Management and Healthcare Policy, 27(8): 131-137.  

DE HAAS, W.; J. HASSINK; M. STUIVER (2021): «The Role of Urban Green Space in Promoting Inclusion: Experiences From the Netherlands», Frontiers in Environmental Science, 9, 618198.  

DEPEAU, S. (2021): «Urban Identities and Social Interaction: A cross-cultural analysis of young people’s spatial mobility in Paris, France, and Frankston, Australia», Local Environment, 6(1): 81-86.

BABEY, S. H. et al. (2013): Physical activity, park access and park use among California adolescents, Policy Brief UCLA Center for Health Policy Research. PB2013-2: 1-8. PMID: 23599982. 

MÄKINEN, K.; L. TYRVÄINEN (2008): «Teenage experiences of public green spaces in suburban Helsinki», Urban Forestry & Urban Greening, 7(4): 277-289.

 

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