Comunicado de la Asociación ‘Ciudadanos en defensa del Patrimonio’ en apoyo a Glenn Murray y en defensa del Acueducto de Segovia

La Asociación «Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio», de Salamanca, quiere sumarse a las muestras de apoyo que en las últimas horas vienen sucediéndose hacia el historiador Glenn Murray y su denuncia sobre el mantenimiento, limpieza y vigilancia del acueducto romano de la ciudad de Segovia.
La labor desempeñada por este norteamericano en la defensa, recuperación, investigación, difusión y uso del patrimonio histórico de nuestro país está fuera de toda duda, de hecho ha sido premiada y reconocida: a él debemos (y agradecemos) la salvación de la Real Casa de Moneda de Segovia. De la misma forma que ahora, demostrando que cualquiera puede sustraer parte de una de las más impresionantes obras de ingeniería sin que las autoridades hagan nada, ha puesto el dedo precisamente en eso: la precaria conservación de nuestros monumentos y el flagrante incumplimiento de los deberes que las administraciones -competente y propietaria- tienen sobre el mismo, caso del Acueducto de Segovia. Por eso, si se entrase a hablar de expedientes sancionadores, desde la ciudadanía solo esperamos el del Ministerio de Cultura del Gobierno de España hacia la Junta de Castilla y León y el Ayuntamiento de Segovia, no en vano la antigua ciudad de Segovia está inscrita en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO siendo el acueducto su bien más destacado.
El desplazamiento del mampuesto en cuestión no tiene nada de novedoso puesto que todos los días se producen pérdidas materiales en el patrimonio de España en su lento derrumbe y desaparición. Pese a lo avanzada que es nuestra sociedad, la historia que nos antecede y los monumentos que atesoramos. En nuestra misma ciudad, en Salamanca, todos los días los barrenderos municipales se llevan la arena desprendida que conforma la Piedra de Villamayor, porque no se la cuida de forma preventiva. Y sí, es un escándalo.
El patrimonio histórico-artístico de España ha padecido y padece muchos males los cuales no están siendo suficientemente tratados por parte de la sociedad (formación en las escuelas, preocupación en los habitantes, espacio en los medios de comunicación, etc.). Por eso nos encontramos con que los responsables directos del mismo no son precisamente los más adecuados, baste con verles anteponer la imagen y la promoción a la protección tanto legal (el acueducto la tiene, solo faltaría) como física. La inspección periódica, el mantenimiento, limpieza y restauración, son el principal, y quizás el único, cometido que tienen nuestros responsables. El nuestro es exigírselo.

 

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