Después de 30 años, ¿vuelta al colegio sin móviles?, en Castilla y León para el curso 2025-2026 no están prohibidos

Con la vuelta al cole a la vuelta de la esquina, muchas familias se enfrentan a la misma encrucijada cada septiembre: ¿a qué edad deberían sus hijos empezar a ir solos al colegio? ¿pueden estar tranquilos los padres sin recurrir a un teléfono móvil?


En este contexto, muchas consultoras y expertos en educación suelen publicar estudios de diversa naturaleza. En esa ocasión, dado el debate abierto el pasado curso con el uso de las tecnologías móviles por los alumnos más pequeños, puede resultar interesante el estudio publicado por SaveFamily, una empresa española que integra a un equipo multidisciplinar y es líder en relojes infantiles con GPS.

Según el estudio de SaveFamily, un 68% de los menores de 11 años tienen acceso a móviles y la inquietud de las familias va más allá de las notas o del material escolar. La creciente inseguridad de las calles se traslada a los padres que, con la vuelta al cole, tienen que alejarse de sus hijos, surgiendo las dudas recurrentes: ¿llegará bien mi hijo al colegio? ¿qué pasa si surge una emergencia en el camino? La respuesta habitual ha sido el móvil, porque oir la voz del hijo por el móvil tranquiliza la conciencia, al margen de otros perjuicios que dicho dispositivo tecnológico pueda causar en el comportamiento o en la conducta del alumno.

Parece desprenderse de los estudios mencionados que, cada vez más, los expertos coinciden en que retrasar ese momento de proporcionarlo un movil, porque dicho retraso aporta beneficios a nivel académico, emocional y social.

“Dar un móvil a un niño pequeño es entregar una herramienta con más funciones de las que puede gestionar emocionalmente”, explica Jorge Álvarez, CEO de SaveFamily. “Existen soluciones intermedias que permiten a los niños ganar independencia sin asumir los riesgos digitales de un smartphone y les permiten una inmersión tecnológica progresiva”, resalta Álvarez.

  • A diferencia de otras comunidades autónomas, que han adoptado su prohibición, en Castilla y León, se permite que los centros escolares decidan sus propias normativas, generando desigualdades en el clima escolar 

Restringir el móvil en el aula, ¿educa o distrae?

España todavía no cuenta con una prohibición legal o reglamentaria generalizada del uso de móviles en los colegios, pero muchas comunidades ya han empezado a tomar medidas. Volvemos a la dinámica de los 18 sistemas educativos [17 ccaa y el de Ceuta y Melilla dependiente del ministerio de Educaciónd de España].

A diferencia de otras comunidades autónomas, Para el curso 2025-2026, no hay una prohibición general de móviles y tablets en Castilla y León, pero el sindicato CSIF, desde su sección educación, ha pedido a Consejería de Educación de esta comunidad, «una regulación contundente para prohibir su uso no pedagógico en las aulas», dado que, actualmente, se rige por la autonomía de cada centro escolar y una norma de convivencia de 2007. En definitiva, la situación actual en Castilla y León permite que los centros decidan sus propias normativas, generando desigualdades en el clima escolar. 

Galicia aprobó a principios de 2024 la restricción del uso de smartphones durante el horario lectivo, incluidos recreos y pasillos, salvo con fines pedagógicos autorizados por el profesorado. Castilla-La Mancha dio un paso similar, con una normativa que veta los móviles en primaria y secundaria para evitar distracciones y fomentar la convivencia.

Madrid fue pionera en 2020 al prohibir los teléfonos en los centros públicos salvo autorización expresa, y otras comunidades han empezado a estudiar medidas parecidas; pero su aplicación práctica aún no ha alcanzado todo su potencial. En España, hasta un 37,8% de los padres reconocen que el uso de pantallas afecta al rendimiento escolar de sus hijos, según el estudio de SaveFamily.

El debate recuerda a lo ocurrido en Francia, donde desde 2018 los móviles están vetados hasta en los patios, o en Italia, que endureció las limitaciones en 2022. Incluso Reino Unido ha recomendado oficialmente que los centros restrinjan el uso de móviles durante la jornada escolar. La tendencia internacional es clara: Los teléfonos son vistos cada vez menos como herramientas educativas y más como una distracción que es necesario evitar.

“En el aula, el móvil es más un obstáculo que un apoyo. Los padres deben entender que sus hijos pueden estar comunicados y localizados sin necesidad de tener un smartphone en el bolsillo”, asevera Álvarez.

¿Es beneficioso retrasar el uso del móvil?

Retrasar la entrega de un smartphone a los menores permite, según los expertos en psicología infantil de SaveFamily, dar un mayor margen de madurez emocional a los niños, pero también beneficios académicos y sociales, como una mayor concentración en clase gracias a la ausencia de notificaciones y redes sociales; el desarrollo de una autonomía real que le permita aprender a moverse por la ciudad, gestionar el tiempo o resolver imprevistos sin depender de un dispositivo con conexión constante; o fomentar la socialización presencial en lugar de la interacción digital, entre otros.

Aquí surge la pregunta que muchos padres se hacen: si no es el móvil, ¿qué alternativa queda para garantizar la seguridad de los pequeños? En los últimos años, una respuesta resuena con fuerza en los grupos de whatsapp de los padres: Los relojes inteligentes infantiles con GPS.

No se trata solo de gadgets de moda, sino de dispositivos diseñados para cubrir esa franja de edad en la que los niños comienzan a moverse con más independencia, pero aún no están preparados para asumir un smartphone. La posibilidad de localizar al menor en tiempo real y comunicarse con él ha convertido a estos relojes en un aliado para miles de familias españolas.

“Los relojes con geolocalización ofrecen equilibrio al dar tranquilidad a los padres y autonomía a los niños, sin distraer de lo que reamente importa: su educación”, señala el CEO de SaveFamily. “El modo clase, por ejemplo, bloquea todas las funciones durante las horas lectivas, de manera que el menor solo ve la hora mientras los padres siguen sabiendo dónde está”, reconoce.

A ello se suma el botón SOS que conecta directamente con los contactos de referencia en caso de emergencia. Una cualidad muy valorada por los padres al darles tranquilidad cuando sus hijos van solos por la calle.

¿A qué edad pueden ir los niños solos al colegio?

Los especialistas coinciden en que los 11 o 12 años es una edad adecuada para empezar a dejar que los menores vayan solos al colegio, siempre con un proceso gradual: practicar juntos el recorrido e ir dejándolos solos poco a poco para que el niño comprenda que se le confía una nueva responsabilidad.

“Los primeros días siempre generan nervios, pero saber que tu hijo está aprendiendo a ser autónomo mientras tienes la certeza de que puedes localizarlo en cualquier momento da mucha paz. Se trata de acompañar su autonomía, no de sustituirla por un móvil”, reconoce Álvarez. 

Ahora que los padres reflexiones y decidan, al igual que los profesores, entre los que, cada vez más, crecen las reticencias a la disponibilidad de los móviles y tabletas y, curiosamente, algunos piensan que hay volver al libro de texto en soporte papel. Después de casi tres décadas fomentando el uso del móvil, con una minoría de padres y profesores reaccios en aquel tiempo a ello, ahora cambian las reglas ¿por qué? ¿qué hay detrás? ¿qué intereses subyacen debajo de estos estudios pedagógicos y sociológicos? Lo sabremos.

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