Hito científico: Se consigue documentar el primer enterramiento infantil en un campamento romano de Hispania

Un estudio reciente realizado por el Laboratorio de Evolución Humana de la Universidad de Burgos y la Universidad de León, publicado en la revista Childhood in the Past, analiza el que podría ser el primer enterramiento de un recién nacido documentado en un campamento romano de la península ibérica. El descubrimiento tuvo lugar en 2006, durante una excavación de urgencia en la calle Francisco Regueral de la ciudad de León, donde salieron a la luz los vestigios más antiguos del campamento de la Legio VI Victrix.
En el transcurso de los trabajos arqueológicos, dirigidos por el arqueólogo Emilio Campomanes, en el citado año 2006, bajo el suelo de lo que parecía un antiguo taller de metalurgia, apareció un enterramiento realizado en tegula (teja romana), ubicado en el umbral de una puerta. Las dataciones por carbono 14 sitúan la inhumación entre los años 47 a.C. y 61 d.C., coincidiendo con el periodo en el que el emperador Augusto prohibió la presencia de mujeres y niños en los campamentos militares.
Aunque este tipo de enterramientos no eran inusuales en el mundo romano —especialmente entre individuos perinatales—, la ubicación de este caso dentro de un taller vinculado a soldados de bajo rango lo convierte en un hallazgo extraordinario.
Por lo general, los enterramientos infantiles en época romana se realizaban en espacios domésticos, junto a los hogares o en cementerios próximos a villas y asentamientos militares. Numerosos ejemplos se han documentado, por ejemplo, en el Muro de Adriano, donde los restos suelen encontrarse en cementerios, villas o en los campamentos civiles anexos.
El análisis antropológico llevado a cabo por los investigadores del Laboratorio de Evolución Humana de la UBU Marta Fernández Viejo, Rebeca García y José Miguel Carretero y de la Universidad de León Laura Rodríguez, permitió determinar la edad y posibles causas de muerte del individuo, así como profundizar en el contexto de su enterramiento, trabajos compartidos con el arqueólogo Emilio Campomanes.
  • La documentación realizada por investigadores de las universidades de Burgos y de León junto al arqueólogo que dirigió, en 2006, el hallazgo de los restos del niño, descubre un enterramiento perinatal en el Castrum romano de la Legio VI Victrix, en León.

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  • Además, esta aportación científica abre distintas hipótesis sobre el estado de la cuestión respecto a la no presencia de mujeres y niños en los campamentos militares romanos

Los restos corresponden a un recién nacido a término, de entre 38 y 42 semanas de gestación. El estudio de los huesos craneales y del pubis reveló un grado de maduración inferior a su edad gestacional, lo que apunta a que la causa de muerte pudo estar relacionada con malnutrición, enfermedad o estrés gestacional. Además, la ausencia de traumatismos físicos sugiere que se trató de una muerte natural, y no de un infanticidio, práctica documentada en el mundo romano.
La excepcionalidad de este enterramiento abre diferentes hipótesis. La coincidencia temporal con las leyes de Augusto podría reflejar cierta flexibilidad en su aplicación en los territorios fronterizos del Imperio.
De hecho, en yacimientos de Britania y Germania del siglo I d.C. se han hallado abundantes enterramientos infantiles y objetos asociados a mujeres dentro de los campamentos, lo que apunta a una convivencia más frecuente de lo que dictaban las normas oficiales. Otra posibilidad es que estemos ante un periodo de transición, en el que las costumbres tradicionales asociadas a mujeres y niños persistieron pese a las prohibiciones imperiales.
En cuanto a su emplazamiento, el lugar del enterramiento podría estar vinculado a las creencias espirituales romanas. A los niños fallecidos de forma prematura se les atribuía un poder especial para influir en la vida de los vivos, otorgando protección y buena fortuna. Ubicar al recién nacido en el umbral del taller habría tenido, por tanto, un carácter protector para el edificio y sus ocupantes, e incluso podría interpretarse como parte de un ritual fundacional.
Este tipo de prácticas está bien documentado en la literatura romana, donde se describe la deposición de restos humanos o animales en entradas y umbrales como garantía de protección divina y de transformación del espacio profano en sagrado.
Este hallazgo, por tanto, redefine la visión tradicional de la estricta separación entre lo militar, lo doméstico y lo religioso en el mundo romano. Sugiere que, a pesar de las leyes de Augusto, la presencia de mujeres y niños en los campamentos fue más común de lo que se pensaba, y que las creencias espirituales de los soldados continuaron siendo muy fuertes, al menos en los periodos de transición.
El enterramiento de León nos abre así nuevas perspectivas sobre la vida militar y las creencias en las fronteras del Imperio.

Algunos datos sobre los investigadores

  • Marta Fernández Viejo

Marta Fernández Viejo es investigadora predoctoral en el Departamento de Historia, Geografía y Comunicación de la Universidad de Burgos.

Su investigación doctoral se centra en individuos perinatales, específicamente en la estimación de la edad y la maduración esquelética en contextos arqueológicos. El objetivo de su tesis consiste en mejorar nuestra comprensión del desarrollo perinatal en poblaciones pasadas.

  • Rebeca García-González

Rebeca García González es profesora asociada de Paleontología en el Departamento de Historia, Geografía y Comunicación de la Universidad de Burgos, y forma parte del equipo de investigación de Atapuerca.

La investigación principal de la Dra. García González se centra en la paleoauxología, investigando los patrones de crecimiento y desarrollo en homínidos fósiles a través del análisis de huesos largos de sitios como la Sima de los Huesos, así como individuos subadultos neandertales. Su trabajo también explora los factores que influyen en la variabilidad en el desarrollo dental y esquelético en las poblaciones humanas modernas.

Autora de numerosos artículos es reconocida por sus contribuciones a la comprensión de la evolución humana y la paleobiología.

  • José Miguel Carretero

José Miguel Carretero es catedrático de Paleontología de la Universidad de Burgos, director del Laboratorio de Evolución Humana.

Es miembro principal del equipo de investigación de Atapuerca desde 1986.

Su investigación se centra en la evolución humana en Europa, particularmente en los períodos Pleistoceno y Holoceno de la Sierra de Atapuerca.

Sus publicaciones han contribuido a importantes avances en paleoantropología, paleobiología y estudios evolutivos humanos.

  • Emilio Campomanes

Emilio Campomanes es licenciado en Arqueología e Historia Antigua por la Universidad de Valladolid.

Es arqueólogo en ejercicio en León desde 1995, donde ha dirigido o participado en cerca de un centenar de excavaciones en la ciudad y en toda la provincia.

Campomanes es reconocido como un experto en el patrimonio romano de León, habiendo dirigido importantes proyectos como la excavación de las criptas de la catedral de la ciudad y el descubrimiento del anfiteatro romano de Cascalerías.

Autor de numerosos estudios publicados en revistas científicas y en actas de congresos.

Su trabajo ha contribuido en gran medida a la comprensión y apreciación del público de la Historia Antigua de la región

  • Laura Rodríguez

Laura Rodríguez es profesora ayudante de Antropología Física en el Departamento de Biodiversidad y Gestión Ambiental de la Universidad de León y forma parte del equipo de investigación de Atapuerca.

Su investigación se centra en el análisis anatómico y evolutivo de restos postcraneales de homínidos fósiles, investigando el tamaño corporal, la morfología y la locomoción en poblaciones humanas extintas y modernas.

Autora de numerosos artículos, es reconocida por sus contribuciones a la comprensión de la evolución humana y la paleobiología.

Referencia del artículo:
Imagen 1:La profesora Rebeca García González (izquierda) y Marta Fernández Viejo, investigadora predocotral-Junta Castilla y León (programa en Evolución Humana de la UBU) con los restos del estudio. © José Miguel Carretero. LEH-UBU
Imagen 2: Restos del esqueleto del individuo recien nacido objeto del estudio. © Marta Fernández Viejo. LEH-UBU
 
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