Analistas del BCE ven «ahora», con preocupación, que los alimentos hayan incremetado sus precios en un 33% desde la pandemia

Unos analistas del Banco Central Europeo (BCE) muestran ahora su preocupación por el encarecimiento que han experimentado los precios de los alimentos en la Unión Europea, porque ello puede condicionar e influir en el desarrollo de su política monetaria. Este análisis, no obstante hay que aclarar, solo expresa la opinión de sus autores, pero no refleja por el momento una posición oficial del BCE.

En efecto, como publica qcom.es, en un análisis reciente en el blog de la institución financiera, sus autores, Elena Bobeica, Gerrit Koester y Christiane Nickel, señalan que «si bien la inflación general se ha normalizado y actualmente se sitúa en el objetivo a medio plazo del 2% del BCE, la inflación alimentaria es mayor. Para poder comer, los consumidores pagan aproximadamente un tercio más que antes de la pandemia. Este blog del BCE analiza las causas y las consecuencias para la política monetaria.»

Los analistas hacen referencia al BCE cuando recuerda que, por lo general, estamos en una mejor situación en cuanto a nivel de precios, pero aseveran que «para muchos hogares, no es así. Cuando la gente va al supermercado, muchos se sienten más pobres que antes del aumento de la inflación tras la pandemia. Uno de cada tres se preocupa por poder comprar los alimentos que desea. Y esto es más que una simple sensación: los precios de los alimentos siguen siendo obstinadamente altos: un tercio más altos que antes de la pandemia.»

Además, indican que «todos tenemos que comer. Sin embargo, los precios de los alimentos son aún más importantes para los hogares con ingresos más bajos, para quienes preparar una comida a diario consume una mayor parte de sus ingresos.»

En el blog se analiza la situación actual y por qué la evolución de los precios de los alimentos supone un reto importante para el BCE en su búsqueda de la estabilidad de precios.

Los precios de los alimentos en el área del euro han evolucionado ligeramente al alza más que otros productos desde la introducción de la moneda única en 1999, pero desde 2022 este aumento ha ido más, agrandándose la brecha desde 2022 de manera persistente.

Así, en agosto pasado, los precios de los alimentos fueron un 34% más altos que en ese mismo mes de 2019 (año de prepandemia de Covid 19), frente al alza del 23% acumulado de precios en los otros productos de consumo en este mismo periodo. Estos datos muestran que la inflación de los precios de los alimentos es actualmente la más alta de las cuatro categorías del Índice Armonizado de Precios de Consumo (IAPC), situándose en el 3,2 %.

Sus autores señalan que «si bien la inflación de los precios de los alimentos en la eurozona comenzó a aumentar un poco más tarde que la inflación general tras la pandemia, alcanzó niveles mucho más altos, superando el 15% en su punto máximo, y tardó más en normalizarse.»

También indican que los precios de los alimentos tienen una enorme importancia para las percepciones y expectativas globales de inflación y son cruciales para garantizar los prcios en la euroza. 

Este aumento de precios de consumo de los alimentos afecta mucho más y con más dureza a los hogares más pobres, que necesitan gastar en mayor proporción de sus exiguos ingresos en la compra de comida.

  • Elena Bobeica, Gerrit Koester y Christiane Nicke (analistas del BCE):

    • «todos tenemos que comer, Sin embargo, los precios de los alimentos son aún más importantes para los hogares con ingresos más bajos, para quienes preparar una comida a diario consume una mayor parte de sus ingresos»

Razones de peso

Por categorías de producto alimentario, los precios de las carnes de vacuno, ave y porcino son, por ejemplo, en la actualidad, más de un 30% más elevados que a finales de 2019 (año previo a la pandemia de Covid); la leche ha incrementado su precio en torno al 40% durante este periodo; la mantequilla, alrededor del 50%, mientras que otros productos, como el café, cacao, chocolote y aceite de oliva se han incrementado todavía mucho más.

Los analistas del BCE han encontrado tres razones por las que los precios de los alimentos cobran especial interés actualmente:

  • En primer lugar, la brecha que se ha abierto entre los precios de los alimentos y los precios de consumo en general es mucho mayor y más persistente que antes.
  • En segundo lugar, los precios de los alimentos afectan a todos constantemente y, por lo tanto, también influyen en las expectativas de inflación.
  • En tercer lugar, el aumento de los precios de los alimentos afecta con mayor intensidad a los hogares más pobres.

La inflación alimentaria es causa de preocupación de nuevo, tras el acelerón que pegó después de la invasión rusa de Ucrania en 2023 por los fuertes incrementos de los costes de producción de la energía (gas natural, petróleo, fertilizantes) y de las materias primas básicas alimentarias y, al parecer, desde el pasado mes de agosto, se está acelerando de nuevo.

Entre los países de la eurozona, el aumento de los precios de los alimentos desde finales de 2019 oscila entre el 20% en Chipre y el 57% en Estonia.

Más recientemente, los aumentos de los costos laborales y de los precios mundiales de los alimentos, parcialmente vinculados al cambio climático y que afectan a las cosechas, han desempeñado un papel importante al impulsar nuevamente la inflación de los alimentos, se indica desde el blog del BCE.

¿Qué futuro nos espera? ¿Por qué, entonces, los precios de los alimentos son importantes para el BCE?

De cara al futuro, se indica por los analistas del BCE que es muy probable que el impacto de tendencias estructurales, como el cambio climático se intensifique.

Estos acontecimientos ponen de relieve la creciente dificultad de distinguir entre los factores cíclicos y estructurales de la inflación de los alimentos, como ocurre con otras categorías, y esto fue un tema importante de la evaluación de la estrategia de política monetaria del BCE para 2025.

Los analistas del BCE intentan adivinar el futuro en los siguientes términos:

  • A diferencia de muchos otros bienes, el consumo de alimentos es una necesidad y representa una parte importante de la cesta de la compra del Indice Armonizado de Precios de Consumo (IPC).

Las investigaciones y los análisis de la Encuesta de Expectativas del Consumidor del BCE sugieren que los hogares prestan especial atención a las variaciones de los precios de los alimentos. Muchos consumidores compran alimentos a diario y, por lo tanto, perciben rápidamente incluso pequeños cambios de precio.

En cambio, los artículos menos frecuentes o menos relevantes, como los bienes duraderos o los alquileres de viviendas con contratos a largo plazo, tienden a influir menos en la inflación percibida.

En consecuencia, los precios de los alimentos influyen desproporcionadamente en las percepciones y expectativas de inflación, cruciales para garantizar la estabilidad de precios en la eurozona. Recientemente, dados los altos precios que los consumidores pagan en los supermercados, este efecto se ha acentuado.

  • En segundo lugar, los hogares de bajos ingresos deben destinar una mayor proporción de sus ingresos a bienes esenciales como alimentos, energía y vivienda. Y cuando los precios de estos bienes suben, los hogares más pobres se ven afectados de forma desproporcionada.

Por tanto, experimentan tasas de inflación efectiva más altas que sus vecinos más ricos, lo que implica que necesitan recortar más en otros gastos para equilibrar sus presupuestos.

Como los hogares con ingresos más bajos dependen en gran medida de los salarios, las altas tasas de inflación efectiva para estos hogares también pueden alimentar demandas salariales que empujan aún más la inflación a través de los llamados efectos de segunda ronda.

  • En tercer lugar, las tendencias de los precios relativos ofrecen información sobre la persistencia que podría tener un shock y ayudan a entender la influencia de las fuerzas de largo plazo sobre la inflación, como también se analiza en los análisis que sustentan la evaluación de la estrategia de política monetaria del BCE para 2025.

En conjunto, estos factores subrayan la importancia de seguir de cerca la evolución de los precios de los alimentos, lo que los hace especialmente relevantes en los análisis actuales del BCE.

*Los gráficos y mapa corresponden al artículo del blog de los analistas del BCE.

 

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