
Dice el refrán que “nadie es profeta en su tierra”. Aguilar de Campoo ha demostrado que no es el caso del arquitecto, dibujante y escritor, José María Pérez “Peridis”, impulsor de la Fundación Santa María la Real.
Las 300 plazas del espacio cultural “Cine Amor” de la villa galletera se quedaron pequeñas para acoger la presentación de su última novela “El tesoro del convento caído”, editada por Espasa.
Un evento lleno de emotividad, en el que José María, estuvo acompañado por la editora, Myriam Galaz; el también escritor, Jesús Medrano y el animador sociocultural y director teatral, Francisco Salvador de Dios “Pancho”. Entre todos, compartiendo anécdotas y recuerdos con el público, fueron desgranando la novela, que empieza como un cuento de hadas: hace más de setenta años, en un pueblo con olor a galleta y, entre las ruinas de un convento comido por los siglos y la hiedra. Es allí donde un niño avispado acompaña a su madre a sembrar unos surcos de habichuelas. El pequeño José María aprende la primera de una serie de lecciones que le acompañarán toda la vida: se recoge lo que se siembra.
En la presentación, como en el libro, con su peculiar estilo, bienhumorado y sabio, con una pizca de fantasía y mucho sentido del humor, Peridis realizó un repaso vital. Pero, sobre todo, ofreció un homenaje a todas aquellas personas que cambiaron su vida a la vez que participaban en la restauración de monumentos y comarcas. En un momento, en el que todo un país, quizá, por primera vez, miraba al futuro con esperanza… “El tesoro no es material, sino la suma de las personas que hicieron posible este sueño hecho realidad”, apuntaba Peridis cargado de agradecimiento y lleno de emoción.

El patrimonio como valor y proyecto colectivo
El eje vertebrador del libro es la convicción de que el patrimonio no pertenece al pasado, sino a la comunidad que lo cuida. Peridis recordaba cómo el convento de Santa María la Real, abandonado durante décadas, logró renacer gracias a la implicación vecinal, la educación y la cooperación entre instituciones y ciudadanos. “En una España que se despoblaba y en ruinas, repoblábamos lanzando un mensaje de esperanza a la sociedad rural”, afirmaba, “se trataba de convertir las ruinas en escuelas de artesanos, que, haciendo realidad el lema de Miguel de Unamuno, llegaban cargadas de esperanza.”
En su novela habla de las Escuelas Taller, el monasterio y, cómo no, el románico que nos reconecta con un modo de vida basado en la comunidad y el equilibrio con la naturaleza. “El románico fue el arte de la repoblación, pero estaba siendo el arte en la despoblación y, por ello, era necesario conocer su estado de conservación cuanto antes, para poder restaurarlo, divulgarlo y convertirlo en eje de desarrollo”.

Algunos datos sobre Peridis, el autor







