
El proyecto europeo LIFE Innocereal EU ha celebrado la ‘Jornada para el Impulso de Políticas Innovadoras y Sostenibles en la Producción de Cereal’, un encuentro que ha reunido a representantes de administraciones autonómicas, técnicos y profesionales del sector agrario con el objetivo de promover políticas que aceleren la transición hacia una producción cerealista más sostenible, eficiente y competitiva.
El evento nace con la vocación de ser un punto de encuentro períodico entre el conocimiento técnico y las políticas públicas, para que la innovación que ya se está probando en campo encuentre el apoyo necesario en la regulación y en las estrategias de futuro.
La jornada fue inaugurado por Elena Busutil, directora general de Producciones y Mercados Agrarios del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), quien destacó el papel clave de la innovación tecnológica y la cooperación entre administraciones, empresas y agricultores para afrontar los retos climáticos y de mercado del cereal español.
Innovación sostenible en el cereal europeo
A continuación, Francisco Márquez, Profesor de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica y de Montes (ETSIAM), responsable del proyecto europeo LIFE Innocereal EU e investigador de la Finca Experimental de Rabanales de la Universidad de Córdoba, presentó la ponencia “LIFE Innocereal: Innovación Sostenible en el Sector Cerealista”.
Márquez explicó que el proyecto LIFE Innocereal EU “persigue potenciar las relaciones de todos los eslabones de la cadena de producción cerealista para promover una agricultura sostenible ambiental y económicamente. Para ello, se está fomentando la combinación de la agricultura de conservación y digital a través de 11 Buenas Prácticas Agrícolas, que están demostrando ser muy eficientes en la reducción del uso de insumos y el aumento de la producción y calidad de los cereales, como demuestran los resultados del proyecto. Aumentando así el beneficio y sostenibilidad de las explotaciones cerealistas”.
Además, el investigador explicó también que “como complemento a estos trabajos, se está desarrollando una Certificación de Cereales Bajos en Emisiones, que se presenta en esta Jornada, y que asegura que aquellos productores que estén implantando estas Buenas Prácticas obtengan un sello que ayude al posicionamiento de sus productos en un mercado que actualmente prima la producción de alimentos sostenibles respecto al Cambio Climático. Pero esta certificación no solo se realiza a los agricultores, sino que permea a través de toda la cadena cerealista (almacenistas, cooperativas, distribuidoras, transformadores y distribución) asegurando así una producción de calidad con trazabilidad, que promueve la seguridad alimentaria y la producción de alimentos de calidad que cumplen con los estándares de los consumidores europeos”.
El proyecto organizó una Jornada para el Impulso de Políticas Innovadoras y Sostenibles en la Producción de Cereal reuniendo a responsables autonómicos y expertos del sector para debatir sobre el futuro de la innovación agraria
En la jornada estuvo presente un representante de Castilla y León, primera comunidad en producción cerealística
La iniciativa puso el foco en la futura Certificación de Cereales Bajos en Emisiones en la que se encuentra trabajando y en una hoja de ruta con 11 Buenas Prácticas, conectando teledetección y agricultura de conservación para reducir insumos, huella y burocracia en toda la cadena
Las comunidades autónomas apuestan por políticas agrarias más innovadoras

El bloque central de la jornada estuvo dedicado a la mesa redonda “Innovación y Sostenibilidad en las principales zonas del Cultivo de Cereal”, que contó con la participación de responsables autonómicos de agricultura tales como Ángel María Gómez, director general de Política Agraria Comunitaria de Castilla y León; Alberto Puente, coordinador de la Dirección General de Agricultura y Ganadería de Castilla-La Mancha; José Manuel Benítez, director general de Agricultura y Ganadería de la Junta de Extremadura; y Carlos Calvo, director general de Producción Agraria del Gobierno de Aragón.
Los participantes estuvieron de acuerdo en que la innovación aplicada —teledetección, sensorización y herramientas de apoyo a la decisión— es ya imprescindible para ganar eficiencia hídrica y de insumos, mejorar la rentabilidad y acelerar la sostenibilidad del cereal en España. En esa línea, aseguraron que la PAC debe simplificarse y orientarse a resultados medibles (carbono del suelo, biodiversidad, erosión), aprovechando la digitalización para aliviar cargas administrativas sin perder control ni trazabilidad.
Asimismo, coincidieron en que los ecorregímenes vinculados al cereal requieren mayor flexibilidad territorial para adaptarse a realidades agroclimáticas diversas y escalar prácticas como la siembra directa, las rotaciones con leguminosas y las cubiertas vegetales. Del mismo modo, subrayaron que la adaptación a sequías recurrentes exige combinar agricultura de conservación, variedades resilientes y sensores de humedad, junto con incentivos que faciliten su adopción en las próximas campañas.
Además, defendieron que la descarbonización de la cadena pasa por integrar energías renovables en explotaciones y secaderos, optimizar la logística y valorizar estiércoles y compost mediante contratos “suelo–nutrientes” que cierren el ciclo cereal–ganadería; y recalcaron que la medición rigurosa (suelo, agua, biodiversidad) y la interoperabilidad de datos —incluido el cuaderno digital— deben convertirse en estándar para orientar ayudas, evaluar impacto y reconocer buenas prácticas.

Igualmente, apuntaron que la diversidad agroclimática —del secano duro a regadíos tecnificados— demanda políticas públicas flexibles y basadas en datos, con itinerarios específicos para el cereal de secano y formación técnica continua; y señalaron que la colaboración entre administraciones, investigación, cooperativas e industria es la palanca para pilotar, demostrar y escalar soluciones, compartiendo protocolos, datos y capacitación.
Por último, reivindicaron que la compra pública y las cadenas de distribución incorporen criterios ambientales y certificaciones de sostenibilidad para que el mercado premie a quienes reducen huella y mejoran el suelo, y concluyeron que alinear políticas con la innovación real —y facilitar herramientas que reduzcan huella y costes— es condición imprescindible para un modelo cerealista más resiliente, competitivo y con mayor valor añadido.
Un impulso coordinado para el futuro del cereal europeo
La jornada concluyó con un turno de preguntas abiertas, en el que los asistentes destacaron la necesidad de alinear las políticas públicas con la innovación real del sector, apoyando la adopción de herramientas que reduzcan la huella ambiental y los costes de producción.
LIFE Innocereal EU reafirma así su compromiso con la sostenibilidad del cereal europeo, impulsando el diálogo entre administraciones, agricultores, investigadores y la industria agroalimentaria para construir un modelo de producción más resiliente y competitivo.
Algunos datos sobre LIFE Innocereal EU
El proyecto LIFE Innocereal EU pretende dar respuesta a la sostenibilidad ambiental y económica de la producción de cereales a través de la adopción de innovaciones en los sistemas de manejo de suelo e insumos agrícolas y las nuevas tecnologías y TIC.
La iniciativa está liderada por la Universidad de Córdoba (UCO) y participan como socios el Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria, Pesquera y Alimentaria y de la Producción Ecológica (IFAPA), la Asociación Española de Técnicos Cerealistas (AETC), Agrifood Comunicación (AGRIFOOD), Federación Europea de Agricultura de Conservación (ECAF), la Asociación Española de Agricultura de Conservación (AEAC.SV) y Greenfield Technologies.
Además, LIFE Innocereal EU cuenta con la colaboración de empresas e instituciones como Cooperativas Agroalimentarias de España, Cuetara, Gallo, Harinas Polo, Limagrain Ibérica, Monbake, Tarazona, Heineken España, Okin, Pao de gimonde, Sipcam Ibérica e Intermalta.




