Castilla y León solamente pagó, a su cargo, la RMI al 1,2% de las personas por debajo del umbral de la pobreza, por el nuevo IMV

La prestación económica no contributiva – financiado por el PGE y no por el presupuesto de la Seguridad Social – del Ingreso Mínimo Vital (IMV), creado en 2020 por España, que entró en vigor el 1 de junio de 2020, y se incardinó dentro de la acción protectora del sistema de la Seguridad Social, sustituyó a los distintos tipos de rentas mínimas de inserción (RMI) que las comunidades autónomas (CCAA) habían diseñado en el marco de sus respectiva política social pública que ejecutaban con la colaboracion de las entidades locales.

  

Pues bien, en los tres últimos años -desde la implantación del IMV-, se han reducido más de 170.000 beneficiarios, y trece CCAA han disminuido su gasto en Rentas Mínimas de Inserción (RMI). Castilla y León tan solo gasta a cargo de su presupuesto el total de RMI abonada al 1,2% de la población que se encuentra por debajo del umbral de la pobreza lo cual supuso liberar recursos para destinarlos, se presume, a las partidas de la política pública social y de servicios sociales para los más necesitados.

Resulta ser un dato muy revelador, dado que desde que existe el IMV, Castilla y León haya reducido el gasto en concepto de RMI en un 80,7%, siendo la 4º comunidad autónoma que más ha reducido el gasto, lo cual puede ser un indicador del nivel medio de renta en Castilla y León al existir una gran cantidad de personas realmente vulnerables y necesitadas por encontrarse por debajo del umbral de la pobreza frente por ejemplo a la mínima reducción del gasto en RMI de comunidades con mayor nivel de renta como el País Vasco o la Comunidad Valenciana.

Así se desprende del Informe Situación y evolución de las Rentas Mínimas de Inserción en España y en cada una de las Comunidades Autónomas (2011 – 2024).

Los datos de reducción del gasto en RMI derivados del citado informe son claros:

  • Madrid (-95%) y Aragón (-92,6%) lideran esta reducción del gasto. Les siguen Castilla – La Mancha (-88,2%), Castilla y León (-80,7%) y Andalucía (-79,8%).
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  • En el otro extremo, sólo cuatro comunidades aumentan su presupuesto: Canarias (139,1%), Baleares (58,4%), Comunidad Valenciana (8,7%) y País Vasco (4,7%).
  • En tres Comunidades las RMI ni siquiera alcanza al 1% de las personas bajo el umbral de la Pobreza: Castilla – La Mancha (0,1%), Madrid (0,4%) y Andalucía (0,6%); y otras dos no llegan al 2%: Castilla y León (1,2%) y Murcia (1,3%). Por otro lado, la cuantía media de la RMI de Aragón no llega al 1,5% de la Renta media de la Comunidad.

  • 6 de cada 10 titulares de RMI son mujeres, el 23,4% son menores de 35 años y hay más de 87.000 menores en familias que perciben la RMI.

Así se desprende del Informe de Rentas Mínimas de Inserción correspondiente al año 2023, que ha hecho público España a través de su Ministerio de Derechos Sociales.

La reducción de los presupuestos de las RMI en la mayor parte de las CCAA supone que, en los tres años posteriores a la entrada en vigor del IMV, se quiebre la tendencia al alza que se registraba desde 2011, con una pérdida global, o quizás ahorro para las arcas autonómicas, de casi 400 millones de euros.

Sólo el 6,1% de la población bajo el umbral de la pobreza en España se ha beneficiado las RMI que ofrecen las CCAA. Este porcentaje se está reduciendo desde el 2015, tras alcanzar ese año su nivel más alto con un 8,7%, salvo en el año de la pandemia (2020).

Pobreza y exclusión social son conceptos diferentes, aunque exista una clara relación entre ellos especialmente cuando la pobreza se agudiza, cuando se concentra en un mismo entorno familiar o comunitario o cuando coexisten factores personales que dificultan la integración. Por eso la aprobación del IMV, que viene a aliviar situaciones de pobreza, hubiera sido la oportunidad de destinar los recursos de las RMI de las Comunidades a implementar políticas y actuaciones eficaces de inclusión social, más allá de la aportación de recursos económicos a personas con rentas bajas.

Solamente 4 CCAA han incrementado el gasto en RMI: Canarias, Baleares, Comunidad Valenciana y País Vasco

Sólo 4 comunidades han aumentado la inversión en RRMM desde el año 2020. Canarias con un aumento del 139,1% y Baleares (88,4%) encabezan el aumento de la inversión. La Comunidad de Madrid ha dejado de invertir casi 130 millones de euros, reduciendo su inversión en un 95%. Le sigue Aragón con una reducción del 93%.

Desde el año 2020 se han reducido un 33,1% las personas perceptoras de Rentas Mínimas. En esta reducción destaca Madrid con una reducción del 95,3%, Castilla – La Mancha donde se han perdido 9 de cada 10 beneficiarios, Andalucía (-87,2%) y Castilla y León (-81,7%).

Sólo 3 comunidades han aumentado el número de perceptores en este período. 4 de cada 5 personas perceptoras de Rentas Mínimas se encuentran en 5 comunidades: Valencia, País Vasco, Cataluña, Navarra y Canarias.

También, este aspecto encubre diferencias extremas: 2 comunidades, País Vasco (62,9%) y Navarra (35,4%), destacan con porcentajes que superan o se acercan al 50% de su población por debajo del umbral de la pobreza, lo que indica la capacidad de estas comunidades autónomas para paliar económicamente los efectos dela pobreza. Sin embargo, en 3 Comunidades las RMI ni siquiera alcanzan al 1% de las personas bajo el umbral de la Pobreza: Castilla – La Mancha (0,1%), Madrid (0,4%) y Andalucía (0,6%); y dos Comunidades más no llegan al 2%: Castilla y León (1,2%) y Murcia (1,3%), esto es, en las comunidades con menor renta, con la excepción de la Comunidad de Madrid que integra el selecto club de comunidades más ricas, con sus propios recursos atienden mediante la RMI a muy pocas personas que se encuentran por debajo del nivel de la pobreza.

La cuantía media por persona perceptora de las RMI en el conjunto de España supone el 15,3% de la renta media por hogar en nuestro país. También en este aspecto las diferencias entre Comunidades son extremas. Las cuantías más altas en relación con la renta media de los hogares de sus territorios son Baleares (33,6%), Cataluña (18,8%) y Canarias (18,1%). Las que menos, Madrid (9,4%), Murcia (9,2%) y, el caso más extremo, Aragón, donde la cuantía de sus RMI sólo representa el 1,4% de la renta media de los hogares de su territorio.

Si analizamos conjuntamente las personas perceptoras de IMV y RRMMII, estimamos que 1.454.271 personas las reciben por encontrarse en una situación de pobreza (excluyendo las que perciben el IMV por tener el complemento de Infancia).

En el siguiente gráfico, se observa como los perceptores de IMV van en aumento mientras que los de RRMM disminuyen, lo cual puede ayudar a deducir que las comunidades autónomas han experimentado un alivio en su esfuerzo presupuestario del gasto social, desde la absorción de la RMI por el IMV.

El estado de la pobreza de Castilla y León en 2025 realizado por la red European Anti-Poverty Network España (EAPN-ES) 

European Anti-Poverty Network (EAPN) es una Plataforma Europea de Entidades Sociales que trabajan y luchan contra la Pobreza y la Exclusión Social en los países miembros de la Unión Europea.
La EAPN busca permitir que aquellas personas que sufren la pobreza y la exclusión social puedan ejercer sus derechos y deberes, así como romper con su aislamiento y situación, y tiene como objetivo principal situar ambas cuestiones en el centro de los debates políticos de la Unión Europea.
En España, la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español (EAPN-ES) es una organización horizontal, plural e independiente que trabaja para trasladar este objetivo a la realidad española y por incidir en las políticas públicas, tanto a nivel europeo como estatal, autonómico y local.
Actualmente está compuesta por 19 redes autonómicas y 22 entidades de ámbito estatal, todas ellas de carácter no lucrativo y con un componente común: la lucha contra la pobreza y la exclusión social. En total, EAPN-ES engloba a más de 8.000  entidades sociales en toda España.
Entre sus objetivos, al igual que entre los objetivos de EAPN en Europa, se encuentra el de implantar un método de trabajo en Red para trabajar de manera conjunta y aunar esfuerzos para la consecución de mayores y mejores resultados en la lucha por la erradicación en España de la pobreza y la exclusión social.
Anualmente, realizan el informe «El Estado de la Pobreza 2025. Castilla y León», coordinado por dicha plataforma, y de ese informe se deriva la siguiente evolución de la pobreza y de la exclusión social en Castilla y León:
  • Evolución de la pobreza y de la exclusión social 2008-2024 en Castilla y León

Castilla y León arrastra ciertos problemas que empañan su situación. Por un lado, la pobreza y exclusión social se extiende entre niñas, niños y adolescentes, como así lo muestran los incrementos medidos este año en las tasas AROPE, de pobreza, pobreza severa y carencia material y social severa. En segundo lugar, en 2024 la brecha de género persiste, tanto en el indicador AROPE, como para sus tres componentes.

Por último, señalar que el papel reductor de la pobreza que tiene el Estado en esta región, similar al que tiene a nivel nacional, responde en mayor medida al rol desempeñado por las pensiones por jubilación y supervivencia, mientras que el resto de prestaciones ayudan a un menor porcentaje de población a salir de la pobreza. Además, las prestaciones de garantía de renta, de protección familiar y las de ayuda a la vivienda tienen un menor alcance aquí que a nivel estatal.
  • Tasa de pobreza
En 2024 la tasa de pobreza de Castilla y León es del 18,5 %, lo que se traduce en 443.000 personas, y supone 1,2 puntos menos que la media nacional (19,7 %). Respecto al año anterior la tasa de pobreza sube sólo 0,3 puntos, es decir, cerca de 10.000 personas más tienen ingresos por debajo del umbral de pobreza.
Respecto al año 2015, cuando la tasa de pobreza era del 18,3 %, este indicador apenas ha aumentado y unas 9.000 personas más están en situación de pobreza. El dato de pobreza ha empeorado respecto a 2008, cuando registraba un 17,5 %, es decir, 1,0 punto menos que en 2024.
Aunque en el apartado dedicado al análisis de la tasa de pobreza calculada con distintos umbrales se detalla esta información, a continuación se analiza el efecto que tiene emplear el umbral regional sobre este indicador.
Para el año 2024 el umbral de pobreza regional en Castilla y León es de 11.643 euros cantidad muy similar al umbral oficial, situado tan sólo 58 € por debajo. Se tiene, entonces, que todas las personas residentes en Castilla y León cuyos ingresos por unidad de consumo están entre 11.584 € (umbral nacional) y 11.643 €, pasan a ser considerados en pobreza sin deterioro alguno en sus condiciones de vida y solo por efecto de la modificación metodológica. Así, las tasas de pobreza de Castilla y León muestran una evolución muy similar tanto si se calcula con el umbral nacional como con el regional.
En el año 2024, la tasa de riesgo de pobreza calculada con el umbral regional se sitúa en el 18,5 %, lo que supone 0,8 puntos más que la estimada con el umbral nacional (18,5 %). Respecto al año anterior la tasa de pobreza regional aumenta 0,6 puntos, mientras que la calculada con el nacional lo hace la mitad (0,3 puntos).

Ítems de carencia material y social severa

Los ítems o conceptos de consumo concretos que componen el indicador se muestran en la tabla siguiente. Su análisis muestra que este año cinco de los ítems han mejorado, cuatro se han mantenido estables y los otros cuatro se han incrementado. Entre estos últimos destacan los que aluden a las personas no pueden afrontar gastos imprevistos iguales o superiores a 800 € (+1,5 p.p. hasta 27,8 %) y quienes no puede sustituir muebles estropeados o viejos (+1,4 p.p. hasta 22,4 %).
Además, en todos los ítems los valores registrados en Castilla y León son más bajos que los observados a nivel nacional. Destacan las diferencias en la proporción de personas que no pueden permitirse unas vacaciones fuera de casa al menos una semana al año (27,0 % frente al 33,4 % nacional) y en la de aquellas que no pueden afrontar gastos imprevistos iguales o superiores a 800 € (27,6 % frente al 35,9 %).
Finalmente, debe destacarse que para el 14,1 % del total, el importe de su pensión es inferior al umbral de pobreza severa (renta inferior a 552 € en 2024), y la cifra alcanza al 28,7 % en el caso de las prestaciones por viudedad, que en grandísima medida corresponden a mujeres.
  • El alcance de las prestaciones sociales
Entre 2008 y 2024, la evolución de las prestaciones sociales en España ha estado marcada por los cambios económicos y las respuestas políticas.
 
A continuación se analiza la cantidad de personas que residen en hogares que han tenido ingresos en forma de tres tipos de prestaciones:
 
  • Prestaciones de protección a la familia, es decir, los ingresos por maternidad o cuidado de menores o personas mayores.
  • Prestaciones de garantía de renta, esto es, ingresos por asistencia social como el ingreso mínimo vital (IMV), las rentas mínimas de inserción (RMI), etc.
  • Ayudas a la vivienda, es decir, los ingresos para hacer frente a los gastos totales relativos a la vivienda.
 
Durante el periodo 2008–2024, el acceso a las prestaciones sociales en España ha estado marcado por los ciclos económicos y por las políticas públicas implementadas en cada contexto. A lo largo de estos años, el número de personas que han recibido prestaciones se ha incrementado, reflejando una ampliación tanto en la cobertura como en la intensidad de éstas.
 
Entre los tres tipos de prestaciones analizadas —ayudas a la vivienda, prestaciones de protección a la familia y prestaciones de garantía de renta—, estas últimas son las que alcanzan a un mayor número de personas. En 2024, las prestaciones de garantía de renta llegan al 6,3 % de la población de Castilla y León, lo que supone un alcance 0,9 puntos menor al que tienen a nivel nacional (7,2 %).

 
 
 
Las prestaciones de protección a la familia, vinculadas a la maternidad o al cuidado de menores y personas mayores, tienen también una extensión menor entre la población de esta comunidad (5,3 %) que entre el total nacional (5,9%). Finalmente, las ayudas a la vivienda son las de menor extensión, y en 2024 llegan al 2,4 % de la población de Castilla y León y al 2,2 % a nivel nacional.

 
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