Escuelas Católicas Castilla y León, también, presenta una ratio media de 11 alumnos/docente

El inicio del curso coincide además con la publicación del Informe PISA 2025, que vuelve a situar a Castilla y León entre las comunidades con mejores resultados educativos de España

 

A esos resultados positivos continuados y consolidados que acredita PISA 2025, colabora el sistema educativo mixto de gestión pública y concertada, dotándole de una fortaleza y calidad tangibles

 

Debe reconocerse el buen clima escolar, la preparación y el compromiso del profesorado, la implicación de las familias y un sólido sistema de evaluación de diagnóstico, que permite detectar dificultades y orientar las medidas de refuerzo del alumnado en la totalidad de los centros educativos de titularidad pública y concertada

 

No obstante, PISA 2025 detecta debilidades que habrá que fortalecer, realizando un buen diagnóstico que ayude a tomar las decisiones colectivas que sean transversales a todo el sistema educativo

Centro educativo concertado Escuelas Católicas de Castilla y León (imagen ECCAL)
Centro educativo concertado Escuelas Católicas de Castilla y León (imagen ECCAL)

Escuelas Católicas Castilla y León inicia el curso 2026-2027 con estabilidad y la confianza renovada de las familias y los centros. La organización afronta el nuevo curso con voluntad de mantener el diálogo y la colaboración con Castilla y León, planteando una agenda de trabajo centrada en el Bachillerato, la FP, la financiación y la respuesta al reto demográfico.

Los centros católicos refuerzan su compromiso con una educación integral y cada vez más humana, que aproveche las oportunidades de la inteligencia artificial sin renunciar al acompañamiento, el pensamiento crítico y el bienestar del alumnado.

Escuelas Católicas Castilla y León inicia el curso escolar 2026-2027 con 97.923 estudiantes en 171 centros educativos, 9.255 profesionales y 4.440 unidades concertadas, cifras que reflejan la estabilidad de su red educativa y, especialmente, la confianza que miles de familias vuelven a depositar en sus proyectos educativos, incluso en un contexto marcado por el continuado descenso de la natalidad en Castilla y León.

Para la organización, esta confianza constituye uno de los principales valores con los que comienza el nuevo curso. Las familias siguen eligiendo proyectos educativos con identidad propia, basados en la calidad, la atención personalizada, la innovación y una formación integral que acompaña al alumnado en todas sus dimensiones. Escuelas Católicas Castilla y León recuerda, en este sentido, la importancia de garantizar una oferta educativa plural y el ejercicio efectivo de la libertad de enseñanza y de elección reconocida en la Constitución Española, algo que en Castilla y León está plenamente asegurado.

Una nueva etapa de gestión educativa

El comienzo del curso coincide también con una nueva etapa en la administración educativa de Castilla y León, encabezada por la consejera María Pardo Álvarez. Escuelas Católicas Castilla y León ha trasladado a la nueva consejera y a su equipo su disposición a mantener su permanente relación basada en el diálogo, la colaboración y la búsqueda conjunta de soluciones que permitan seguir mejorando el sistema educativo de la comunidad.

“Confiamos en continuar el diálogo y la colaboración mantenidos con Castilla y León para seguir fortaleciendo un sistema educativo que ha demostrado su calidad y en el que las redes pública y concertada son complementarias, necesarias y están comprometidas con un mismo objetivo: ofrecer la mejor educación posible a todo el alumnado”, señaló Leandro Roldán, secretario autonómico adjunto en la rueda de prensa de inicio de curso celebrada en el Colegio Juan XXIII de Valladolid.

Esta organización educativa valora especialmente la estabilidad alcanzada en los últimos cursos y considera fundamental continuar trabajando con flexibilidad en el mantenimiento de las unidades educativas concertadas ante el descenso demográfico. La baja natalidad afecta al conjunto del sistema y debe abordarse desde una perspectiva que permita preservar la oferta educativa y la libertad de elección de las familias, pero también aprovechar la disminución del alumnado como una oportunidad para mejorar la atención personalizada y avanzar en la calidad de la enseñanza.

Agenda educativa para el curso 2026-2027

Junto a esta voluntad de colaboración, Escuelas Católicas Castilla y León considera que el nuevo curso debe permitir avanzar en diferentes asuntos que siguen pendientes y son esenciales para garantizar la estabilidad, la equidad y la calidad del sistema educativo.

Uno de ellos continúa siendo la concertación del Bachillerato, que permitiría garantizar la continuidad del proyecto educativo elegido por las familias también después de la enseñanza obligatoria. Escuelas Católicas considera que la capacidad económica no debería condicionar esa decisión, por lo que avanzar en la concertación de esta etapa contribuiría a reforzar la igualdad de oportunidades y la libertad de elección.

También será prioritario aumentar la oferta de Formación Profesional concertada, en un momento en el que el mercado laboral demanda cada vez más perfiles técnicos especializados. La organización solicita ampliar la oferta en aquellos ciclos donde exista demanda de las familias y necesidades acreditadas del tejido productivo, así como disponer de los recursos y la dotación horaria necesarios para responder a las nuevas exigencias de la FP y a su creciente relación con las empresas.

Otro de los grandes avances educativos de los últimos cursos en Castilla y León, ha sido la implantación de la gratuidad del primer ciclo de Educación Infantil de 0 a 3 años. Escuelas Católicas Castilla y León valora positivamente el camino recorrido, pero considera necesario seguir ampliando el programa e incorporar a los centros que han solicitado participar y permanecen pendientes de subvención. Esta ampliación permitiría incrementar la oferta disponible, responder a la demanda de las familias y reforzar su libertad de elección, además de contribuir a la sostenibilidad de los centros en un contexto demográfico especialmente complejo. La organización mantiene como horizonte avanzar progresivamente hacia la concertación de esta etapa.

Escuelas Católicas Castilla y León considera igualmente necesario reforzar los recursos destinados al alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo, especialmente los apoyos que permitan ofrecer una respuesta adecuada dentro de las aulas ordinarias. La inclusión requiere disponer de los medios humanos y educativos suficientes para atender las necesidades de cada estudiante, facilitar la labor del profesorado y garantizar una atención verdaderamente personalizada.

Entre los principales asuntos pendientes continúa ocupando un lugar prioritario la financiación adecuada de la enseñanza concertada, cuyos módulos no cubren el coste real de la prestación del servicio educativo. La organización recuerda la necesidad de realizar el estudio del coste efectivo de la impartición de las enseñanzas en condiciones de gratuidad. Escuelas Católicas reclama avanzar hacia una financiación pública suficiente que garantice la sostenibilidad de los centros y la equidad del sistema, ya que actualmente estima que la financiación pública cubre en torno al 50 % del coste real de la enseñanza.

En este mismo ámbito de equidad, Escuelas Católicas Castilla y León reclama avanzar en la igualdad de acceso de las familias a las ayudas y servicios educativos, con independencia de la titularidad del centro elegido. La organización considera necesario extender, entre otras medidas, las ayudas de comedor escolar y transporte al alumnado de la enseñanza concertada que cumpla los mismos requisitos económicos y familiares. Elegir un centro concertado no debería suponer una desventaja para familias que se encuentran en las mismas circunstancias, garantizando así que la libertad de elección pueda ejercerse en condiciones de igualdad.

El inicio del curso coincide además con la publicación del Informe PISA 2025, que vuelve a situar a Castilla y León entre las comunidades con mejores resultados educativos de España. Escuelas Católicas Castilla y León considera que estos datos reflejan la fortaleza y calidad de un sistema educativo construido desde la complementariedad de las redes pública y concertada, caracterizado por el buen clima escolar, la preparación y el compromiso del profesorado, la implicación de las familias y un sólido sistema de evaluación de diagnóstico, que permite detectar dificultades y orientar las medidas de refuerzo del alumnado. A este éxito colectivo contribuyen también los centros de Escuelas Católicas desde un modelo basado en la calidad académica, la atención personalizada, el acompañamiento y la innovación. No obstante, la organización advierte del descenso respecto a la anterior edición de PISA y considera necesario evitar cualquier conformismo, analizar sus causas y seguir trabajando para recuperar y superar los niveles alcanzados en anteriores evaluaciones.

Una escuela que cuida

Escuelas Católicas Castilla y León valora positivamente la creación, dentro de la Consejería de Educación, de la nueva Dirección General de Bienestar Educativo y la decisión de situar el bienestar emocional, la convivencia, la inclusión y la atención a la diversidad entre las prioridades de la política educativa autonómica. Son ámbitos que coinciden plenamente con una concepción de la escuela que los centros católicos llevan años impulsando: una escuela que acoge, escucha, acompaña y cuida tanto al alumnado como a los docentes.

Más allá de los retos institucionales, los centros afrontan 2026-2027 con el compromiso de seguir ofreciendo una educación integral que sitúe a cada persona en el centro y combine calidad académica, innovación y acompañamiento desde la acogida, la escucha, el cuidado y la atención cercana a cada persona.

En un momento de profunda transformación tecnológica, la inteligencia artificial representa una oportunidad educativa, pero también exige nuevos aprendizajes y responsabilidades. Escuelas Católicas apuesta por incorporarla con criterio pedagógico y ético, favoreciendo la creatividad, la personalización del aprendizaje y el pensamiento crítico, pero sin olvidar que ninguna tecnología puede sustituir el papel del profesorado ni la importancia de la relación personal en la educación. La IA debe complementar, y nunca va a reemplazar la labor docente.

 

Leandro Roldán, Escuelas Católicas de Castilla y León (imagen ECCAL)
Leandro Roldán, Escuelas Católicas de Castilla y León (imagen ECCAL)

Por ello, durante este curso los centros seguirán prestando especial atención al bienestar emocional, la convivencia, la atención a la diversidad, el uso responsable de la tecnología y el acompañamiento personal del alumnado. “Más tecnología exige más educación, pero también más humanidad. Nuestro reto es aprovechar todas las posibilidades que ofrecen las nuevas herramientas sin perder de vista lo esencial: educamos personas y las acompañamos para que sean capaces de construir su propio proyecto de vida y contribuir a una sociedad mejor”, concluyó Leandro Roldán.

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