Becados RALBAR de la Universidad de León, llevan el marketing sostenible al Órbigo y ponen en valor el patrimonio histórico de Pola de Gordón

José María Vázquez García, graduado en Marketing e Investigación de Mercados, y con una beca RALBAR, realiza un proyecto en localidades de la comarca para fortalecer la economía con propuestas originales que fomentan las sinergias entre empresas de la zona.

 

José María Vázquez García, graduado en Marketing e Investigación de Mercados de la Universidad de León (ULE), culmina este mes de agosto su proyecto ‘Actividades y Productos Sostenibles y con Encanto en el Órbigo’, un proyecto que fue seleccionado entre las ideas presentadas a la última convocatoria de Becas RALBAR, impulsadas por la ULE y la Fundación Banco Sabadell, y que ha venido implementando en julio y agosto en catorce localidades de la Comarca de la Ribera y la Vega del Órbigo de la provincia de León.

 

El proyecto de José María Vázquez García, en línea con el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 12 de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas, que promueve la Producción y Consumo Responsables, ha profundizado en la creciente tendencia hacia el consumo sostenible y consciente que se observa hoy en la sociedad. A medida que aumenta la concienciación sobre la importancia de la sostenibilidad, se presenta un desafío crucial: cómo diferenciar los productos y actividades sostenibles genuinos de aquellos que solo pretenden sumarse a la tendencia.

 

Uno de los principales enfoques de su proyecto se centró en la creación y desarrollo de un proyecto de dinamización rural basado en el uso del marketing experiencial y sostenible en las empresas de la zona del Órbigo. Esta propuesta que cuenta con la colaboración del Instituto de Estudios del Órbigo (IEO) y el Grupo de Acción Local Páramo, Órbigo, Esla Desarrollo Asociado (POEDA), ha tratado no solo potenciar la economía local, sino también mejorar la vida de los habitantes de la región al fomentar colaboraciones entre las empresas locales y al promover prácticas de marketing experiencial y sostenible.

 

 “Mi propuesta contribuye significativamente al desarrollo de la zona rural al impulsar y fortalecer la economía local. Al fomentar sinergias entre las empresas locales y promover prácticas de marketing experiencial y sostenible, se crea un impacto positivo en la comunidad. Esto no solo beneficia a las empresas, sino que también enriquece la vida de los habitantes de la zona”, comenta José María Vázquez García en relación a la importancia de su proyecto.

 

La propuesta de este joven universitario que el próximo año cursará un Máster en Diseño Gráfico en la UNIR, ha hecho hincapié en la saturación de productos «responsables» o «sostenibles» en el mercado, para enfocarse en dar a los consumidores algo más que una etiqueta.

 

Y en este sentido ha explorado y explicado en charlas divulgativas y talleres cómo los establecimientos y productores locales pueden aportar un valor añadido a través de la combinación de elementos como el ambiente de compra, el diseño del producto, la atención al cliente y la participación activa en actividades productivas.

 

Valores que redundan en la supervivencia de las actividades productivas y los pequeños negocios en el medio rural, en la autenticidad de la zona y en la promoción del turismo activo.

 

En cuanto al alcance y la participación del público, el proyecto está dejando una huella significativa. En las redes sociales, especialmente en Instagram, José María Vázquez ha logrado llegar a alrededor de 400 cuentas, en las distintas charlas ha congregado entre 10 y 50 asistentes, llegando a 150 personas, y ha visitado personalmente a 30 profesionales. “La participación del público ha sido activa y fructífera, con el respaldo de personas sin negocios y empresarios locales que valoran positivamente las propuestas de dinamización” explica al tiempo que califica la experiencia de la Beca RALBAR de “sumamente positiva porque he tenido la oportunidad de comprender mejor la realidad económica de los pueblos en León y contribuir a su desarrollo, y conocer a muchas personas y empresarios, aprendiendo de sus historias personales, lo cual considero de gran valor a nivel personal”.

 

José María Vázquez ha logrado reflexionar con consumidores y productores en la búsqueda de un enfoque más auténtico y sostenible en la producción y consumo de bienes y servicios, y la Beca RALBAR le ha brindado una experiencia única que -según concluye- “no solo repetiría, sino que también la recomendaría a otras personas”.

 

Poner en valor el patrimonio de La Pola de Gordón

Diego Álvarez Rodríguez, estudiante de Doble Grado de Historia e Historia del Arte, imparte estos meses de verano charlas y visitas guiadas en localidades de este municipio, para crear un archivo fotográfico y divulgar el patrimonio histórico-artístico en la Reserva de la Biosfera del Alto Bernesga.

 

Valorizar el patrimonio histórico-artístico en un entorno de naturaleza como es la Reserva de la Biosfera del Alto Bernesga ha marcado el trabajo de Diego Álvarez Rodríguez, estudiante de Doble Grado en Historia e Historia del Arte en la Universidad de León (ULE), a través de su proyecto ‘Conservación del patrimonio histórico-artístico de Gordón’ que está llevando a cabo en distintas localidades de La Pola de Gordón con el fin de crear un archivo fotográfico de ese patrimonio complementado con charlas divulgativas a la gente de la zona.

 

Su propuesta fue seleccionada entre las ideas presentadas a la última convocatoria de Becas RALBAR, impulsadas por la ULE y la Fundación Banco Sabadell, y con ella trata de “generar un mayor interés entre los habitantes del municipio por su historia y su arte, a la vez que pueda servir para preservarlo y legarlo a las futuras generaciones”, explica este joven universitario al tiempo que espera que su proyecto “contribuya al desarrollo de la zona, que se encuentra en una profunda crisis por el reciente cierre de las minas de carbón”.

 

En un contexto marcado por el despoblamiento y la transformación económica, el proyecto de Diego Álvarez cobra aún más relevancia para proteger y promover la rica herencia cultural de este municipio que aglutina 17 pequeñas localidades y que en las últimas décadas ha sufrido un acelerado proceso de despoblamiento, perdiendo en los últimos veinte años un 40% de su población.

 

Además de las causas habituales del despoblamiento rural, La Pola de Gordón se ha visto afectada por el cierre de minas y la desaparición del sistema industrial relacionado con esta actividad. En respuesta a esta crisis, la zona está apostando cada vez más por el turismo como una alternativa, especialmente el turismo centrado en la apreciación de su rica biodiversidad.Prueba de ello fue su declaración como parte de la Reserva de la Biosfera del Alto Bernesga junto con el municipio de Villamanín. Sin embargo, -como así atestigua el proyecto de Diego Álvarez- la zona cuenta también con una gran riqueza patrimonial que puede ser valorizada y conservada tanto para la promoción turística del territorio como para el disfrute de la población local.

 

Este abundante patrimonio está presente en iglesias, santuarios y ermitas de los distintos pueblos y las obras sacras que estos contienen, las rutas de peregrinaje asociadas al Camino de Santiago, las fortalezas medievales como el Castillo de Gordón (hoy en ruinas) y la Torre de La Vid, un rico patrimonio industrial resultado de la importante actividad minera de la zona, el patrimonio bélico como uno de los frentes durante la Guerra Civil, y las arquitecturas populares tradicionales.

 

Diego Álvarez Rodríguez se ha propuesto en los dos meses que dura la Beca RALBAR documentar este amplio patrimonio a través de un archivo fotográfico y actividades de sensibilización, como charlas y rutas. Su enfoque no solo busca preservar la historia, sino también avivar el orgullo de la comunidad local y promover el turismo cultural.

 

En la cuenta de Instagram habilitada para la difusión de su proyecto (@artedegordon) ya se acerca al medio millar de seguidores y gracias a ello ha despertado el interés de las gentes de esta zona que han participado en visitas guiadas a las trincheras de Nocedo de Gordón y de Fontañán, al Castillo de Gordón o al patrimonio de La Pola. Diego Álvarez agradece la iniciativa del Programa RALBAR, ya que le está permitiendo conocer “más a fondo el municipio en el que he crecido, y contribuir con algo que me apasiona”. Menciona que, aunque el tiempo es un desafío, con tan solo dos meses de duración de la beca, siente que el proyecto “deja un trabajo iniciado que podrá ser continuado en el futuro”.

 

Las valoraciones de otros compañeros que ya habían disfrutado de una Beca RALBAR en anteriores ediciones, y su interés por poner en valor el patrimonio histórico-artístico del municipio, “pues se trata de una zona en la que esté ha sido sistemáticamente ignorado y destruido hasta ahora”, le llevaron a presentarse a la convocatoria de este año. Hoy se muestra muy satisfecho de haberlo hecho y sin dudarlo “repetiría la experiencia, no solo por lo que me está aportando sino también por ver cómo la gente de la zona se implica y alegra de que por fin haya proyectos de este tipo en nuestros pueblos”, concluye este joven que está inmerso en los últimos días de la beca y cuya pretensión para el próximo curso es estudiar el Máster de Formación de Profesorado de Secundaria.

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