Castilla y León con un 36%, una de las cuatro comunidades autónomas de España que mayor población rural censada tiene en su territorio

La delimitación del ámbito rural es necesaria para el correcto diseño y aplicación de políticas regionales orientadas a su dinamización económica, social y ambiental. La evolución de la sociedad y del territorio en las últimas décadas ha difuminado la clásica frontera existente entre el ámbito urbano y el rural. Por un lado, las ciudades se han expandido, creando núcleos urbanos a su alrededor en un novedoso proceso de descentralización que es sucesor de dinámicas anteriores de urbanización y concentración demográfica. Al mismo tiempo, las áreas rurales han diversificado su actividad económica hacia los sectores de transformación industrial, comercio y servicios, estableciendo nexos con los núcleos urbanos gracias a unas redes de comunicación terrestres y telemáticas cada vez más eficientes.

 

Estos cambios en el espacio geográfico conviven con el envejecimiento de la población y el estancamiento vegetativo que tiene lugar en ciertos núcleos rurales, e incluso urbanos, menos vitales. La falta de crecimiento derivada de esta problemática provoca, en ciertos territorios, un insuficiente crecimiento demográfico que se traduce en un proceso de despoblamiento del medio rural.
La población española supera en la actualidad los 47 millones de habitantes, habiendo experimentado en la primera década del siglo XXI un prolongado crecimiento que llegó a alcanzar una tasa de 20 por cada 1.000 habitantes en 2007.
 
Según se recoge en la publicación «Análisis y Prospectiva – AgrInfo nº31» sobre demografía de la población rural en 2020, esta dinámica se estancó a partir de 2010, llegando incluso a ser negativa desde 2012 hasta 2015. A partir de 2016, la población española vuelve a crecer a un ritmo anual cada vez mayor, llegando a cotas superiores al 8‰ en 2019. Finalmente, los efectos de la crisis sanitaria provocada por la aparición del Covid19 se hacen presentes en la disminución de la tasa de crecimiento hasta el 1,3‰ en 2020.
 
 
Las comunidades autónomas con un mayor porcentaje de población censada en municipios rurales, de un 30% a un 50%, son Extremadura, Castilla-La Mancha, Castilla y León, con un 35,9% de población rural censada y Aragón.

 

Las áreas rurales se extienden sobre el 84% de la superficie del país. Los datos están reflejados en un documento publicado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) en su página web, en el que se analiza la estructura demográfica y el empleo de las áreas rurales españolas.

 

El análisis de los procesos demográficos que caracterizan a las áreas rurales es importante para el diseño y aplicación de las políticas regionales. Los cambios sucedidos en la población española durante las últimas décadas han alterado la separación clásica entre los ámbitos urbano y rural. La diversificación económica de las poblaciones rurales, y el establecimiento de redes de comunicaciones cada vez más eficientes con las ciudades, han difuminado en muchos casos la frontera existente entre ambos. Sin embargo, también existen territorios menos vitales donde surge el problema del despoblamiento.

 

  • El número de personas empadronadas en municipios rurales, aquellos que poseen menos de 30.000 habitantes y cuya densidad poblacional es inferior a 100 habitantes por km2, es de 7.538.929 personas, según datos del censo de 2020, lo que supone el 15,9% de la población española

 

La importancia demográfica de las poblaciones rurales pequeñas se corrobora al observar que el 60% de la población que habita las áreas rurales está empadronada en municipios con menos de 5.000 habitantes, la mitad de la cual estaría censada en términos municipales inferiores a 2.000 habitantes.

 

 

En cuanto a la evolución a medio plazo, la población que habita áreas clasificadas como rurales ha descendido un 7,1% en los últimos 10 años (2011-2020), dentro de un contexto general de crecimiento demográfico de un 0,6%. El descenso ha sido superior en los municipios rurales de más de 5.000 habitantes. Por el contrario, la población censada en municipios de tipo urbano ha aumentado un 2,1%. Estos datos son el resultado conjunto de procesos demográficos -naturales y migratorios-, así como de cambios en las tipologías de algunos municipios, que pasan de rurales a urbanos o viceversa debido a variaciones en su censo o en su densidad poblacional.

 

Las áreas rurales poseen un índice de masculinidad un 9,2% más elevado que en las urbanas, existiendo una mayor masculinización cuanto más pequeño es el municipio. Este índice ha descendido un 0,4% en los últimos 10 años. Por otro lado, la tasa de jóvenes es un 35,2% menor en los municipios rurales que en los urbanos, y disminuye también considerablemente en los de menor población. Esta tasa ha descendido un 9,1% entre 2011 y 2020.

 

Proporción (%) de la población censada en municipios rurales con respecto a la población total, por comunidad autónoma. 2020

 

 

 

Por lo que respecta al empleo, la tasa de ocupación de la población de 15 años o más en las áreas rurales es del 44,5%, siendo esta cifra inferior respecto a la de las áreas urbanas. Las áreas rurales se han mostrado algo más resilientes frente a los efectos de la crisis motivada por el Covid-19 que las urbanas, ya que la ocupación, si bien ha descendido, lo ha hecho en menor grado.

 

Mapa de España de los municipios rurales y urbanos en 2020

 
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