El Arte Grafenox es una variante móvil del Arte al carboncillo, ya que las tonalidades son semejantes y no conseguimos modificarlas con pigmentos. Se ha desarrollado en un contexto de laboratorio químico. Parte de una iniciativa de los hermanos Contreras, Luisma, químico, y Manu, técnico industrial. Se ha desarrollado en las Merindades de Burgos, lugar de nacimiento de los artistas. En definitiva, «es un tipo de Arte Químico curioso y bonito de ver en vivo», señala Manu.
Para su desarrollo, se han utilizado diferentes sustancias químicas. Estas sustancias son sometidas a violentas reacciones, para ello se insufla en la mezcla un compuesto reactivo. Al momento de la incorporación del reactivo en sus elementos, entre ellos el grafeno, se producen escenas impresionantes, a veces semi-controlada y casi siempre de efectos imprevistos. Se juega con los tipos de recipientes, con las velocidades de reacción, con elementos físicos que se introducen en la solución. Con ello se crean multitud de imágenes irrepetibles.
Se puede trasladar a fotografías y presentarlas como tal, pero la belleza está en verlo en movimiento. «No sabemos si esto tiene algún interés para el mundo del Arte, pero como poco es curioso», continuúa describiendo Manu Contreras, humilde pero entusiasmado con este nuevo tipo de arte incipiente y revolucionario.
Este Arte, tiene su mayor belleza al verlo en vivo al momento de las reacciones. Con una técnica elaborada, se pueden ir cambiando los movimientos a voluntad. Su duración es corta, pasados unos minutos desde el inicio, la gama de imágenes varía, se ralentiza y surgen nuevas imágenes de mayor espectro y dimensión. Siempre predominan los puntos negros del grafenox, creando multitud de bellos movimientos oscilantes en tres dimensiones.
Para poder disponer de información variada de esta modalidad, realizan gran cantidad de fotografías sobre la reacción química. Cada segundo, todo cambia, no hay dos secuencias iguales. Por lo tanto, no habrá dos láminas iguales en nuestra colección. Según el recipiente que se use, varía enormemente el comportamiento y las imágenes.
Muy llamativos son los creados en vasos ovalados, dado que la diferencia de medida de los ejes, crean ondas de choque a diferente velocidad. Esto genera en la emulsión superficial, una rotura de la tensión y desplazamientos imprevisibles muy bellos.
Cuando el recipiente es redondo, la simetría de diseños es muy pareja, repitiéndose los diseños, de forma alterna. Son ondas de menor tamaño y menor empuje, creándose lo que los artistas han llamado, «cola de pavo Real».

No es extraño ver imágenes curiosas, con algún parecido de aves o frutas. Caras de frailecillo, lechuza, manzanas, o muelas, surgen muy a menudo. La imaginación de cada uno, puede ver siluetas variadas; en los vídeos, no hay apenas tiempo de seguir las secuencias.
Estas imágenes que surgen, serían imposibles de reproducir en un cuadro de forma manual. Por eso no queda más remedio que disfrutar de los vídeos, y las fotos captura. Cualquier recipiente, un vaso, un plato, una jabonera estrellada, crea un espectáculo digno de ver.
«Aquí vemos una tapa metálica de un tarro; nuestro lienzo es cualquier recipiente, y nuestro lápiz, una jeringa de reactivo», señalan los autores.
La cantidad de grafenox que lleve la mezcla, aporta una tonalidad más clara, o más oscura. Y la cantidad de velo superficial, hace que la rotura de esa tensión, sea más o menos explosiva. Todos los intentos de aportar pigmentos de colores, con el fin de conseguir distintas tonalidades, han fracasado. Por tanto, esta variedad de Arte será siempre en blanco y negro, concluyen los dos hermanos artistas al describir con detalle este nuevo tipo de arte.
¡Ojalá! triunfen, porque eso será un hito para Las Merindidades, para Burgos, para Castilla, para España y para la Humanidad.




