La estigmatización y la discriminación como factores de vulnerabilidad en la adolescencia

La estigmatización y la discriminación afectan a menudo a los adolescentes y pueden ser factores clave en la vulnerabilidad de este colectivo. El presente estudio tiene por objeto analizar estas dos variables a partir de una encuesta en línea realizada a 1.000 adolescentes españoles de entre 12 y 16 años de edad. Entre el 14% y el 30% de los adolescentes encuestados afirman que son objeto de discriminación con frecuencia.

Más del 54% de los adolescentes aseguran haber visto cómo otros jóvenes eran discriminados. Tanto en la discriminación experimentada como en la presenciada, entre las causas más frecuentes se cuentan pertenecer a una minoría étnica, el aspecto físico o diversas condiciones de salud física y mental. Los resultados también revelan la existencia de cierta estigmatización de los adolescentes con discapacidades, trastornos mentales o enfermedades físicas.

Tanto la estigmatización como la discriminación son predictores negativos que inciden significativamente en la calidad de vida de este colectivo. Los resultados de esta investigación permiten identificar grupos de adolescentes especialmente vulnerables y destacan la relevancia de ambas variables durante un período crítico de su desarrollo vital.


Puntos clave

  • 1.- Hasta el 30% de los adolescentes experimentan discriminación a menudo: Otras personas actúan como si fueran mejores que ellos

  • Entre el 15% y el 17% dicen ser tratados con poca educación o respeto, y como si no fueran inteligentes

  • El 14% son objeto de motes o insultos

  • Más del 6% afirman recibir amenazas o agresiones con frecuencia

  • Las causas más comunes son:

    • La edad, el aspecto físico, la altura, el peso corporal, el nivel económico o tener algún trastorno mental

  • 2.- Los adolescentes que presentan una enfermedad física, discapacidad o trastorno mental, así como aquellos que tienen amigos o familiares que experimentan alguna de estas condiciones, son discriminados más a menudo

    • Asimismo, la discriminación es mayor cuando viven en grandes ciudades

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  • 3.- En el contexto educativo, más del 54% de los adolescentes han presenciado cómo otros alumnos eran discriminados por sus compañeros:

    • «Se burlaban de ellos o les insultaban, principalmente por su origen étnico, aspecto físico, género, algún trastorno mental o una particularidad psicológica»

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  • 4.- Ante el caso hipotético de un joven que presente una enfermedad física, discapacidad y/o un trastorno mental, los adolescentes muestran estigmatización en forma de ayuda excesiva y lástima por él, así como segregación:

    • «Piensan que estaría mejor en un aula especial que en su aula normativa»

  • 5.- En ese mismo supuesto, los adolescentes preferirían mantener una mayor distancia social en las relaciones más cercanas e íntimas:

    • «No les importaría que un joven con esas características fuera su vecino, pero no querrían que fuera su pareja o amigo, ni que cuidara de su mascota»

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  • 6.- Tanto la estigmatización como la discriminación experimentadas —frente a las presenciadas— explican hasta el 20% de la calidad de vida de los adolescentes encuestados y son factores clave de su vulnerabilidad

  • La presencia de alteraciones de salud puede ser un doble factor de vulnerabilidad:

    • «Al trastorno de salud hay que añadir la consiguiente discriminación y estigmatización»

Introducción

La adolescencia es un período vital clave en el desarrollo de actitudes, donde las relaciones sociales adquieren una gran relevancia. Las características físicas visibles o los problemas de salud mental que no coinciden con lo esperado o con lo que se considera «normal» pueden hacer que algunos jóvenes sean más vulnerables, ya que, tradicionalmente, lo diferente es objeto de estigmatización y discriminación. La estigmatización se refiere a las atribuciones, prejuicios y conductas negativas —entre ellas, la discriminación— hacia las personas que presentan unas características concretas o pertenecen a un grupo social dado (p. ej.: género, etnia, enfermedades…). Al respecto, cabe destacar que en los últimos años han aumentado los problemas de salud mental entre los niños y adolescentes, lo que puede convertirlos en doblemente vulnerables: por los trastornos mentales que presentan y por la estigmatización que les rodea.

Este artículo muestra los resultados de una investigación centrada en la discriminación observada y vivida, junto con la estigmatización que acompaña a diversas condiciones de salud, en una muestra representativa de 1.000 adolescentes cuyas familias residían en España. Para el estudio, se utilizó un método de selección aleatoria en una muestra panel, estratificada según geografía, género y edad (12-16 años).

La evaluación se realizó a partir de una encuesta en línea con preguntas diseñadas ad hoc y mediante diversos instrumentos —incluidos varios cuestionarios y escalas— con medidas de fiabilidad y validez demostrada, y una pregunta abierta en la que los participantes debían describir situaciones de discriminación.

1. Hasta un 30% de los adolescentes experimentan discriminación con frecuencia

Entre el 15% y el 30% de los adolescentes encuestados afirman que son discriminados a menudo. Esto significa que son menospreciados —otras personas se comportan como si fueran mejores que ellos— hasta en el 30% de los casos, y entre el 15 y el 17% afirman ser tratados con poco respeto o educación, o bien como si no fueran inteligentes. El 14% son objeto de motes o insultos, y el 6,2% afirman que son amenazados o agredidos como mínimo varias veces al mes. Las principales causas identificadas son la edad, el aspecto físico y la altura o el peso corporal, seguidas de la economía familiar o problemas de salud mental. Otros motivos relevantes abarcan aspectos relacionados con el contexto académico o su personalidad, así como el género y la orientación sexual.

2. Los adolescentes que presentan algún problema de salud y viven en grandes ciudades sufren más discriminación

En la muestra del estudio, los adolescentes encuestados que viven en grandes ciudades (más de 200.000 hab.) revelan haber sido significativamente más discriminados que los que viven en ciudades pequeñas (menos de 10.000 hab.). De un modo similar, los adolescentes que presentan alguna discapacidad, enfermedad física o problema de salud mental, o que tienen familiares o amigos que experimentan alguno de tales trastornos, también aseguran haber sido significativamente más discriminados que aquellos que no experimentan ni les han diagnosticado ninguna de estas condiciones ni tienen ningún amigo o familiar afectado por ellas, de modo que su contacto con este tipo de trastornos es nulo.

3. Más del 54% de los adolescentes han presenciado cómo otros jóvenes son objeto de discriminación

Más de la mitad de los adolescentes de la muestra reconocieron haber presenciado cómo algunos de sus compañeros eran objeto de discriminación, principalmente en forma de burlas o insultos. Esta discriminación suele producirse sobre todo en el entorno educativo y es ejercida por los propios adolescentes. Las causas principales son: la racialización o pertenencia a una minoría étnica; el aspecto físico (obesidad, vestimenta o altura); ser de un género no normativo o tener una orientación sexual distinta; aspectos relacionados con la salud, tanto física como mental, y aspectos psicológicos, como la capacidad académica o ciertos rasgos de la personalidad. También se ha observado que, en ocasiones, los adolescentes identifican la existencia de discriminación, pero no son capaces de precisar su causa.

4. La ayuda excesiva, la lástima y la exclusión son formas de estigmatización hacia otros adolescentes que presentan discapacidad, una enfermedad física o un problema de salud mental

Ante una situación hipotética en la que un adolescente presente discapacidad, una enfermedad física o un problema de salud mental, se identifican ciertas atribuciones estigmatizantes. De forma unánime, los adolescentes encuestados indicaron que ayudarían a esa persona, pero también sentirían pena o lástima por ella, y muestran actitudes segregacionistas, ya que piensan que estaría mejor en un aula distinta. Los adolescentes con un menor contacto con la discapacidad, la enfermedad física o la salud mental mostraron estas actitudes en mayor medida. Estos resultados son similares a los obtenidos en 2023 en la Encuesta nacional sobre el estigma de la población española hacia las personas con problemas de salud mental, en la que se identifican las mismas actitudes ante una situación hipotética en la que la persona que experimenta una discapacidad, una enfermedad física o un problema de salud mental es un adulto, lo que sugiere que los adolescentes han interiorizado la estigmatización presente en la sociedad.

5. Los adolescentes que presentan discapacidad, una enfermedad física o un problema de salud mental son rechazados en mayor medida que quienes no experimentan estos trastornos

Ante una situación hipotética en la que un adolescente presente discapacidad, una enfermedad física o un problema de salud mental, las relaciones que impliquen una mayor intimidad y cercanía física (por ej., tener una pareja o un amigo/a con alguna de estas condiciones), o que supongan otorgarle cierta responsabilidad (por ej., que cuide de su mascota), generan más rechazo o deseo de distancia social en comparación con las relaciones menos cercanas (por ej., a la mayoría de los adolescentes no les importaría ser vecinos de un joven con estas condiciones). Una vez más, los adolescentes con un menor contacto con la discapacidad, la enfermedad física y la salud mental mostraron un mayor rechazo. En la Encuesta nacional sobre el estigma de la población española hacia las personas con problemas de salud mental se obtuvieron unos resultados similares. Así, tal y como sucede con los adultos, en los adolescentes españoles no existe una estigmatización clara y manifiesta hacia otros adolescentes que sean diferentes por motivos de salud, pero es posible hablar de una estigmatización sutil, que incluso puede camuflarse como compasión y suele terminar en rechazo y discriminación hacia dicho grupo. Un ejemplo sería: «García me da cierta pena. Pienso que debería ayudarle y que estaría mejor en un aula especial, pero no querría tener una pareja o un amigo como García, ni tampoco que cuidara de mi mascota».

6. Tanto la estigmatización como la discriminación pueden ser factores determinantes en la calidad de vida de los adolescentes

La discriminación que experimentan los adolescentes incide de forma negativa en su calidad de vida. La estigmatización, por su parte, también ejerce un impacto negativo en ella, aunque en menor medida. Ambas variables explican hasta el 20% de las diferencias en la calidad de vida de los integrantes de la muestra, y hacen hincapié en su importancia para el bienestar de los jóvenes. Además, hay que tener en cuenta que los adolescentes que presentan algún problema de salud (física, mental o discapacidad), además de enfrentarse a la patología propia de su condición, deberán lidiar con la estigmatización y discriminación, lo que les convierte en personas doblemente vulnerables.

7. Conclusiones

Los resultados de esta investigación revelan la presencia de discriminación, tanto experimentada como observada, entre los adolescentes españoles, así como la existencia de estigmatización asociada a distintas condiciones de salud. Ambas variables son fundamentales para la vulnerabilidad de este grupo, dado que afectan directamente a su calidad de vida.

Además, se destaca la mayor vulnerabilidad de ciertos colectivos, como los adolescentes racializados o aquellos con un aspecto físico o género no normativos. Los jóvenes con problemas de salud pueden ser doblemente vulnerables: por el trastorno de salud en sí y por la estigmatización y la discriminación resultantes.


Los programas y campañas de prevención y promoción de la salud que estén orientados a abordar la alfabetización relativa a distintos diagnósticos y se centren en reducir y prevenir la estigmatización asociada a diversas condiciones pueden ser beneficiosos para los más jóvenes y mejorar su calidad de vida y bienestar.

8. Limitaciones del estudio

Este estudio presenta ciertas limitaciones relacionadas con la metodología empleada, ya que el empleo de una encuesta en línea ha dificultado llegar a ciertos grupos. Aunque la muestra de adolescentes es representativa y está estratificada en función del género, la edad y la distribución territorial, ciertos colectivos vulnerables —como las personas racializadas, las de género no binario, las que viven en zonas rurales y las que presentan un nivel socioeconómico bajo— están infrarrepresentados.

Además, el porcentaje de adolescentes de la muestra que presentan problemas de salud también es bajo. Todo ello ha podido afectar a los resultados, por lo que es probable que estudios con una mayor representatividad de estos colectivos muestren diferencias más significativas, sobre todo con respecto a la discriminación experimentada. No obstante, pese a estas limitaciones, los resultados obtenidos son aplicables a la mayoría de los adolescentes españoles.

Referencia:

Clara González Sanguino, Jairo Rodríguez Medina, Alba Ayuso Lanchares, Elena Betegón Blanca, María Jesús Irurtia Muñiz y Lorena Valdivieso León integran el grupo de investigación Psicología, Salud y Neuroeducación de la Universidad de Valladolid (UVa) que está desarrollando un proyecto seleccionado en la convocatoria Flash para apoyar proyectos sobre vulnerabilidad en la infancia (FS23-1B), auspiciado por el Observatorio de la Fundación «la Caixa».
 
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