
El reinado de Felipe III, corazón del fructífero Siglo de Oro español, es un periodo tan complejo como rico en matices en el que se forjó la cultura del Barroco. La corte, convertida en un laberinto, y la realidad se percibían a través de las apariencias y el poder concedido a los sentidos.
En este contexto, se estableció un juego de espejos y reflejos donde el valimiento de Francisco Gómez de Sandoval y Rojas fue una de las manifestaciones más logradas y significativas de la identidad de ese momento.
Este no es sino la consecuencia de un mundo que, aunque fuertemente jerarquizado, comenzaba a organizarse en torno a dos centros, lo que obligará al establecimiento de redes de poder, como hilos de Ariadna en el dédalo cortesano, para transitar con cierta seguridad por un entorno cada vez más inseguro.
Al mismo tiempo, el desarrollo de las artes, al servicio de estos planteamientos, alcanzó algunas de sus cotas más expresivas y las relaciones entre el arte y el poder establecieron una estrecha e íntima vinculación con ejemplos tan definitorios como la inagotable acción promotora del I duque de Lerma. Él, sin duda, fue el protagonista de los primeros años del siglo XVII y su apasionante figura despierta los juicios más opuestos.
De ahí que resulte oportuno aprovechar el cuarto centenario de su fallecimiento (1625- 2025) para, desde una perspectiva multifocal, volver a interrogarnos sobre su papel y actuaciones, al mismo tiempo que avanzamos en la comprensión del marco en el que transcurrió su vida. No por ello Francisco Gómez de Sandoval y Rojas dejará de ser una personalidad controvertida, pero sí estaremos más próximos a establecer una valoración sin prejuicios, en el convencimiento de que aún queda mucho por conocer.
Francisco Gómez de Sandoval, I duque de Lerma, de valido a cardenal presbítero

Francisco Gómez de Sandoval y Rojas, I duque de Lerma, fue el hombre más poderoso del reinado de Felipe III. Una figura controvertida y poliédrica gestada en un periodo caracterizado por su complejidad y riqueza de matices, que forjaron la cultura del Barroco.
La corte se convierte entonces en un laberinto, estableciéndose un juego de espejos y reflejos donde el valimiento del duque de Lerma es una de las manifestaciones más logradas y significativas del contexto y la identidad del momento.
La realidad se percibe a través de las apariencias y el poder concedido a los sentidos y las relaciones entre arte y poder establecen una estrecha vinculación, siendo nuevamente el duque de Lerma y su inagotable acción promotora uno de los ejemplos más definitorios y conocidos.
Francisco Gómez de Sandoval y Rojas no solo fue protagonista de su tiempo, sino que lo ayudó a definir. Aprovechando el cuarto centenario de su fallecimiento (1625-2025) la monografía Poder y representación en tiempos del duque de Lerma. Juegos de apariencias en el laberinto cortesano (Ediciones Trea, 2025), editada por María José Zaparaín Yáñez, Julián Hoyos Alonso y René Jesús Payo Hernanz, coordinadores de esta monografía colectiva, trío de profesores de la Universidad de Burgos (UBU), se interroga sobre el papel y actuaciones de Francisco Gómez de Sandoval y Rojas y avanza en la comprensión del marco en el que transcurrió su vida desde una perspectiva multifocal e integradora.
La publicación reúne distintos estudios organizados en cuatro amplias secciones precedidas por un capítulo introductorio sobre el nacimiento de la Historia del Arte en español en la Edad Moderna, precisamente en los inicios del valimiento del duque de Lerma.
La primera sección, «El rey, el valido y las redes clientelares», aglutina los aspectos de carácter histórico, mientras que la segunda, «Cultura e imagen», se centra en las temáticas culturales de la época. Las dos últimas secciones se dedican a la multiplicidad de posibilidades que ofreció el desarrollo artístico al servicio de la corte, cuestión a la que el volumen presta especial atención.
«Materialización del poder en la órbita cortesana» presenta diversas cuestiones en torno a la utilización de la práctica urbana como expresión del poder, el ceremonial o el hábito de la imitación y «Arte, apariencia y coleccionismo», por su parte, da cabida, desde el estudio de la villa ducal de Lerma, a temas vinculados con la moda que contribuyen a configurar la imagen pictórica del periodo de Felipe III o espacios femeninos vinculados a las labores de bordado.
Las últimas aportaciones se centran en el papel del duque de Lerma como intermediario para la llegada de obras pictóricas italianas a España, así como en su labor de promoción artística en artes como la platería o los tapices. Cada una de estas secciones y la multitud de argumentos ofrecidos en ellas contribuyen a enriquecer el conocimiento de la figura del duque de Lerma, uno de los actores más fascinantes de la Historia y de las Artes en la España de la Edad Moderna.
Presentación de «Poder e imágenes en tiempos del duque de Lerma. Juegos de apariencias en el laberinto cortesano»
María José Zaparaín Yáñez | Julián Hoyos Alonso | René Jesús Payo Hernanz, coordinadores de la obra colectiva

En el año 2013 el profesor Antonio Feros publicaba un artículo titulado «Las varias vidas del duque de Lerma» en el que analizaba su figura a la luz de la historiografía,1 una línea de trabajo que el propio autor ha actualizado en la aportación que encabeza el presente volumen. Su lectura nos enfrenta a preguntas esenciales: ¿cuántos duques de Lerma hubo?, ¿cuántos duques de Lerma hay? Este tipo de cuestiones pueden aplicarse, en general, a cualquier personalidad con un importante papel en la vida pública y alcanza una singular dimensión en el caso de Francisco Gómez de Sandoval y Rojas por las múltiples facetas de una figura poliédrica y controvertida, gestada en un tiempo del que fue protagonista y al que ayudó a definir.
Este periodo, comprendido entre finales del siglo XVI y principios del XVII, o circunscrito al reinado de Felipe III, se caracteriza por su complejidad y riqueza de matices, que forjaron la cultura del Barroco, y, a su vez, constituye el corazón del fructífero Siglo de Oro español. En él, la corte se convirtió en un laberinto y la realidad se percibía a través de las apariencias y el poder concedido a los sentidos. En este contexto, se estableció un juego de espejos y reflejos donde el valimiento fue una de las manifestaciones más logradas y significativas de la identidad de ese momento. Este no es sino la consecuencia de un mundo que, aunque fuertemente jerarquizado, comenzaba a organizarse en torno a dos centros, con expresión en diferentes facetas, y que obligará al establecimiento de redes de poder, como hilos de Ariadna en el dédalo cortesano, para transitar con cierta seguridad por un entorno cada vez más inseguro. Al mismo tiempo, el desarrollo de las artes, al servicio de estos planteamientos, alcanzó algunas de sus cotas más expresivas y las relaciones entre el arte y el poder establecieron una estrecha e íntima vinculación con ejemplos tan definitorios y conocidos como la inagotable acción promotora del I duque de Lerma.
Todo lo expuesto dibuja un panorama lo suficientemente atractivo y sugerente como para dirigir una mirada interesada en la que establecer nuevas pautas para su relectura que contribuyan a ofrecer claves de comprensión o ampliar y matizar las cuestiones por las que la reciente historiografía lleva un tiempo transitando. Aunque el interés de esta reflexión no necesitaría justificarse, ni pretextos que la arropen, la celebración, en 2025, del IV centenario del fallecimiento del I duque de Lerma brinda una interesante oportunidad para plantear un marco donde la Historia y las Artes, en torno a la corte de Felipe III y la figura de don Francisco, se encuentren en una perspectiva multifocal e integradora.
Prueba de ellos son los diferentes estudios que reúne esta publicación organizada en cuatro amplias secciones precedidas por un capítulo introductorio sobre el nacimiento de la Historia del Arte en español en la Edad Moderna, precisamente en los inicios del valimiento de Lerma. En estos bloques tienen cabida, desde diversos enfoques, algunos de los principales temas de este periodo y de la figura del I duque de Lerma. La primera de ellas, «El rey, el valido y las redes clientelares», aglutina los aspectos de carácter histórico con puntos de vista menos habituales según sucede con la visión de don Francisco como gestor político, el mundo del Consejo de Órdenes Militares o de América, una mirada en femenino y una actualización sobre Felipe III y el valimiento, donde el monarca es agente activo de su reinado, junto otras cuestiones de política en Italia o Flandes siempre pertinentes.
Un segundo bloque, «Cultura e imagen», da cabida a temáticas culturales, desde la espiritualidad de este periodo, en torno a la compleja personalidad de don Francisco, los ambientes literarios y el reflejo del valimiento en ellos, a las propuestas culturales de la familia de los Sandoval y su utilización o, incluso, manipulación, entre Madrid y Nápoles, y la retórica de la imagen del poder y el poder de la imagen en las ejecutorias de hidalguía. No falta tampoco una mirada a la utilización de las artes en la reconstrucción de honras familiares afectadas en algunos de los diversos casos de corrupción juzgados en ese periodo o en la formación de figuras emergentes que determinarán los tiempos del siguiente reinado.
El volumen presta especial atención a la multiplicidad de posibilidades que ofreció el desarrollo artístico al servicio de la corte, por lo que a ello se dedican las dos últimas secciones del libro. En la primera, «Materialización del poder en la órbita cortesana», pueden encontrarse cuestiones diversas en torno a la utilización de la práctica urbana como expresión del poder, el ceremonial o el hábito de la imitación, incluso de la superación, entre iguales practicado por los cortesanos de Felipe III y en el que la actuación del I duque de Lerma se convirtió en referente.
En relación con ello se dedica atención a destacadas familias nobiliarias del momento y a personajes al servicio del propio valido, dentro del característico juego de imágenes especulares, pero también al análisis de estas estrategias en ambientes periféricos.
La obra finaliza con un bloque titulado «Arte, apariencia y coleccionismo» donde tienen cabida desde el estudio de la villa ducal de Lerma a través de la imagen que quiso proyectar don Francisco entre sus contemporáneos a temas vinculados a la moda que contribuyen a configurar la imagen pictórica del periodo de Felipe III o los espacios femeninos vinculados a las labores del bordado. Las últimas aportaciones se centran en el coleccionismo de Francisco Gómez de Sandoval y Rojas, en su labor de promoción artística en artes como la platería o los tapices, y en su papel de intermediario para la llegada de obras pictóricas italianas a España.
Por lo tanto, son muchos los argumentos que se nos ofrecen para intentar contestar las preguntas iniciales: ¿cuántos duques de Lerma hubo?, ¿cuántos duques de Lerma hay? Cada sección del libro y cada aportación contribuyen a enriquecer las posibilidades de respuesta que permiten acercarnos a uno de los actores más fascinantes de la Historia y de las Artes en la España de la Edad Moderna. No por ello Francisco Gómez de Sandoval y Rojas, I duque de Lerma, dejará de ser una personalidad controvertida, pero sí estaremos más próximos a establecer una valoración sin prejuicios, en el convencimiento de que aún queda mucho por conocer.
1 Feros Carrasco, Antonio (2013). «Las varias vidas del Duque de Lerma», Erebea: Revista de Humanidades y Ciencias Sociales 3: 169-193.
Poder y representación en tiempos
del duque de Lerma. Juegos de apariencias
en el laberinto cortesano

Páginas: 728
Año: 2025
Ediciones Trea, Gijón (Asturias)