
Castilla y León y la ciudad de Segovia, a través de su consejero de Cultura, Turismo y Deporte, Gonzalo Santonja, y alcalde, José Mazarías, junto a los investigadores del departamento de Prehistoria, Historia Antigua y Arqueología de la Universidad Complutense de Madrid; del Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC); de la Comisaría General de Policía Científica de la Policía Nacional, y la Universidad de Salamanca, han presentado el extraordinario hallazgo arqueológico, producido en junio de 2022, descubierto en el yacimiento del Abrigo de San Lázaro, ubicado en el término municipal de la capital segoviana.
Este descubrimiento, en el yacimiento de Abrigo de San Lázaro, contribuye sustancialmente al conocimiento global sobre la evolución humana y representa un notable avance en la comprensión del comportamiento simbólico de nuestros antepasados.
Según los investigadores, el Abrigo de San Lázaro presenta la mayor riqueza arqueológica del conjunto, sin olvidar la importancia del Abrigo del Molino, cuyo estudio ha proporcionado una de las secuencias cronoestratigráficas del Paleolítico Medio Final, apoyada en un singular evento de paleoinundación, que ha motivado su declaración como Lugar de Interés Geológico.
Este descubrimiento constituye el objeto simbólico más antiguo conocido en Europa que contiene una huella dactilar neandertal marcada con pigmento. Se trata de un canto rodado de roca granítica depositado en el interior del abrigo por los neandertales hace aproximadamente 43.000 años, en el cual se pintó un punto rojo.
La importancia patrimonial de este hallazgo para Castilla y León es excepcional, dado que la posiciona en un lugar destacado dentro del panorama europeo, ofreciendo un testimonio único sobre las capacidades cognitivas y culturales de los últimos neandertales de la Península Ibérica
Este descubrimiento arroja luz sobre la capacidad simbólica de los neandertales, sugiriendo que podían proyectar pensamientos abstractos sobre objetos materiales
Este hallazgo no solo supone un hito en la investigación prehistórica europea, sino también una oportunidad excelente para promover el patrimonio arqueológico de Castilla y León y, en particular, del patrimonio de Segovia
Su excepcionalidad radica en que, en el punto pintado con ocre en la superficie del canto, se ha identificado claramente una huella dactilar humana (neandertal) mediante técnicas multiespectrales e identificación forense.
Este hallazgo representa la evidencia más completa y antigua de una huella humana en Europa atribuida inequívocamente a los neandertales, destacando el uso deliberado del pigmento con propósitos simbólicos, lo que hace que esta pieza sea única y excepcional.
El estudio científico, mediante técnicas como la microscopía electrónica de barrido (SEM) y análisis multiespectrales, ha demostrado que este objeto fue manipulado intencionalmente para fines no utilitarios.
Su descubrimiento arroja luz sobre la capacidad simbólica de los neandertales, sugiriendo que podían proyectar pensamientos abstractos sobre objetos materiales. Este hallazgo no solo supone un hito en la investigación prehistórica europea, sino también una oportunidad invaluable para promover el patrimonio arqueológico de Castilla y León.

Si bien es cierto que este yacimiento contiene el mayor depósito de niveles de ocupación neandertal sin grandes alteraciones, su singularidad radica en que ha proporcionado lo que puede catalogarse como un hallazgo excepcional.
En junio de 2022 se extrajo de este yacimiento un objeto que puede considerarse la pieza más antigua de arte mobiliar que se conoce en todo el continente europeo.
En efecto, las circunstancias de la aparición de un objeto de piedra manipulado y pintado de forma intencional en un nivel con ocupación neandertal no alterado en modo alguno, y con cronologías absolutas que garantizan su datación en el periodo musteriense, convierten esta pieza en un elemento de singular relevancia para el estudio de los neandertales.
Los abrigos del Molino y de San Lázaro se han convertido en una de las principales referencias culturales para el municipio segoviano, a través de las continuas actividades de promoción y divulgación desarrolladas por el equipo de investigadores (exposiciones, conferencias, visitas a los yacimientos, jornadas de puertas abiertas durante las campañas de excavación), habiéndose convertido en la actualidad en una de las señas de identidad de la ciudad de Segovia y pieza destacada de su actividad sociocultural.
El hallazgo sitúa a Segovia, y por extensión a Castilla y León, en el epicentro del debate sobre la capacidad simbólica de los neandertales. Hasta ahora, las evidencias de pensamiento abstracto en esta especie, tales como las pinturas rupestres de la Cueva de Ardales (Málaga) o los adornos personales hallados en otros yacimientos europeos, habían sido objeto de controversia. Sin embargo, la huella de San Lázaro ofrece una prueba tangible de que estos homínidos usaban pigmentos con una precisión que sugiere un acto premeditado.
Castilla y León no tiene dudas en apoyar las investigaciones arqueológicas y a las entidades locales que presenten en sus territorios algún yacimiento de esta naturaleza dada la importancia científica, cultural y patrimonial que tienen en la configuración de la Historia humana.

Algunos datos sobre el conjunto arqueológico de los Abrigos del Molino y de San Lázaro de Segovia

En abril de 2025 se declararon Zona Arqueológica Los Abrigos del Molino y San Lázaro de Segovia como Bien de Interés Cultural. Los yacimientos musterienses del valle del Eresma representan uno de los más excepcionales conjuntos de yacimientos arqueológicos, documentados en la Península Ibérica para el estudio de los neandertales.
En el ámbito de Castilla y León no se encuentra otro caso similar, ni por su cronología, ni por la importante concentración de yacimientos complementarios.
Esta zona arqueológica comprende en total cuatro yacimientos prehistóricos: tres yacimientos arqueológicos con restos de ocupaciones por parte de los últimos neandertales que habitaron en el continente europeo y un yacimiento que ha arrojado restos del Bronce antiguo (campaniforme).
El primer yacimiento conocido es la cueva de La Tarascona, excavado en 1932 y donde fueron recuperados varios restos humanos con ajuares de tipo campaniforme, y que además es la cueva de mayor tamaño y envergadura de toda el área.
En 2012 se descubrió el Abrigo del Molino y, dos años más tarde, en 2014, se descubrieron los yacimientos del Abrigo del Molino superior y del Abrigo de San Lázaro, situando desde ese momento a este conjunto de yacimientos como una referencia imprescindible para el estudio de las ocupaciones neandertales en Castilla y León.
El interés principal de esta zona radica en estos tres yacimientos de cronología musteriense, datados entre 41.000 y 44.000 años antes del presente, puesto que no solo constituyen las dataciones más recientes para la presencia neandertal en todo el interior peninsular, sino que representan uno de los últimos testimonios de hábitat neandertal en todo el occidente europeo.
El Abrigo de San Lázaro es el yacimiento más rico y amplio de los tres desde una perspectiva geoarqueológica y, además, se trata de un yacimiento único en España. No solo alberga el depósito sedimentario con más niveles de ocupación neandertal de todo el valle, sino que, en 2022, se encontró el hallazgo excepcional del canto granítico con la huella dactilar del punto cromado con pigmento ocre.
Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC): Álvarez-Alonso, D., de Andrés-Herrero, M., Díez-Herrero, A. et al. More than a fingerprint on a pebble: A pigment-marked object from San Lázaro rock-shelter in the context of Neanderthal symbolic behavior. Archaeol Anthropol Sci 17, 131 (2025). doi.org/10.1007/s12520-025-02243-1




