Abuelo

Una Imagen vale más con mil Palabras

Recordando a nuestros abuelos, descubrimos las emociones que, siendo niños, hicimos nacer en ellos.

La ternura que los niños regalan a los mayores  nos hace ser más humanos, nos acompaña siempre y enriquece la vida, ahuyenta la soledad.

Hoy reflexiono sobre la soledad de nuestros mayores, olvidados y necesitados de afecto y compañía, nuestra compañía.

 

ABUELO

 

 

Sobre tu  anciana espalda

de fríos años protegida,

caminando en silencio,

llevas toda tu vida,

tu propia carga.

 

¡No me quites la boina pequeñaja!

Y yo niña, jugando,

tirando desde arriba del piquito,

siempre te la quitaba.

 

¡No te vayas abuelo!

te decía  corriendo hacia la puerta

y  la cerraba,

para  que no salieras

y nunca te marcharas.

 

Tú riendo,  mirabas,

me  dabas un besito

y  al marcharte

llorabas.

Reservados todos los derechos por la autora

 
Compártelo:
Scroll al inicio