Una Imagen vale más con mil Palabras
René Robert muere en la calle sin que nadie, de los que pasaban por allí, hiciera nada.
Era fotógrafo. Tenía 84 años. Era un ser humano.
Pero, ¿cuántos seres humanos mueren en la calle sin que a nadie le conmueva?
¿Qué nos está pasando?
¿Qué nos deshumaniza poco a poco?
¿Acaso de pronto se convirtió en invisible?
¿Cuántos René dejamos que mueran invisibles en las calles?
Sólo nacen en mí preguntas, preguntas sin respuesta y unos versos para liberar mi alma de la culpa que como ser humano siento, ante situaciones como esta que, a diario, viven aquellas personas en la calle, invisibles a nuestros ojos insensibles y deshumanizados.
Aquella cámara
AQUELLA CÁMARA
Lo dejamos morir en una calle
y que la indiferencia lo matara.
Él, que dejó en imágenes postreras,
el brillo de quejíos y miradas.
Nadie se le acercó.
Ninguno preguntó, qué le pasaba.
No llegó ni enfermero, ni ambulancia.
Se lo llevaron muerto,
de aquella calle oscura y congelada.
Era invisible, nadie.
Fotografía velada.
Sólo quedó en silencio en el asfalto frío
tirada, aquella cámara.
Reservados todos los derechos por la autora





