La Silla

Una Imagen vale más con mil Palabras

Llevo tiempo sin publicar en mi sección y no es porque no esté escribiendo.

Estos meses extraños me están sirviendo para disfrutar más de la vida lenta y sosegada, de mi casa, de mi propio “castillo interior”, como diría Santa Teresa.

La reflexión sobre  los acontecimientos que estamos viviendo en estos momentos, me hace valorar la presencia de nuestros seres queridos y me sorprendo dando vida a aquellos espacios y objetos cotidianos que forman parte de nuestra existencia y que están cargados de la energía, los pensamientos y las palabras de quienes las habitan.

Hoy me he parado ante una simple silla y me he atrevido a emplearla como elemento poético para recordar a los que nos dejaron en estos meses extraños.

 

“La Silla”

 

¿Y ahora qué?

 

Vacía,

sola,

sin ser apoyo,

descanso de su cuerpo.

 

Ahora

como emergida de un océano,

flotando, húmeda,

empapada en lágrimas

de silencio,

sin poder despedirme

ni alcanzar  la costa,

como barco  varado

 en ninguna orilla.

 

Ahora,

esperando

que el irrefrenable

paso del tiempo

cure el dolor

de estar vacía,

sola.

Esperando.

 

 Su lugar será ocupado

 de nuevo

para hacer mi cuerpo

 reposo del suyo.

 

Reservados todos los derechos por la autora

 
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