

El pasado jueves, 19 de septiembre, la sala Collegium, en Arévalo (Ávila), inauguró la 3ª edición de su serie anual «La colección: diálogos» con una exposición titulada La lluvia no viene del cielo. Una muestra que estará abierta al público hasta el 26 de enero y que invita a reflexionar sobre la interconexión entre el agua y la vida.
El discurso inaugural estuvo a cargo de Aldones Nino, comisario de la exposición; Javier Lumbreras, impulsor de Collegium y Sonsoles Arroyo, concejala de cultura del Ayuntamiento de Arévalo. También tuvieron ocasión de tomar la palabra tres artistas de los que participaban en la muestra: Patricia Allende, Juan Jesús Villaverde y Julio Galán. En el acto intervinieron asimismo dos creadores que han disfrutado de residencias artísticas en Collegium recientemente y que estaban presentando las obras que produjeron durante su estancia: Miguel Benjumea, que las tenía expuestas en el coro, y Luana Fischer, que inauguraba al mismo tiempo su exposición Cardos en el Museo de Historia de Arévalo «Arevalorum».
Aldones Nino, comisario de la exposición, explicó: «Las casi mil obras que componen la colección ya viven aquí en Arévalo y queremos, al menos una vez al año, sacar algunas de sus cajas, ponerlas a la vista y crear un discurso curatorial que nos ayude a comprender un poco mejor nuestro presente». Para concebir el concepto de la muestra, Nino se inspiró en la leyenda local de los peces incorruptibles del río Adaja, atribuida a un milagro de Santa Teresa.
«El arte nos ayuda a crear, como veis aquí, un efecto comunitario y hace que tengamos unas vidas más plenas», afirmó Javier Lumbreras, impulsor de Collegium.
La muestra se inauguró con un acto en la iglesia de San Martín en el que participaron el impulsor de Collegium, el comisario de la exposición y la concejala de cultura del Ayuntamiento de Arévalo
En paralelo, tuvo lugar la inauguración de Cardos, de Luana Fischer, que presentó en el Museo de Historia de Arévalo «Arevalorum» las obras que produjo durante su residencia en Collegium

Exposición ‘Cardos’ de Luana Fischer


En paralelo tuvo lugar la inauguración de Cardos, de Luana Fischer, que abrió al público en el Museo de Historia de Arévalo. Allí se pueden ver, hasta el 15 de octubre, las tres series de fotografías que tomó durante su residencia en Collegium el pasado mes de junio.
«Ha sido un honor conoceros, contar con vosotras, pasar tiempo con vosotras y hacer un homenaje a vuestra presencia y a la importancia que tenéis en la Historia de este lugar», fueron algunas de las palabras que dedicó Fischer a las 15 mujeres arevalenses, mayores de 60 años, a las que ha retratado.
La residencia artística de Luana Fischer en Arévalo se centra en el proyecto fotográfico Huella, que busca conectar el patrimonio humano paisajístico de la ciudad a través de una serie de retratos y una fotoperformance.
El antiguo colegio jesuita que será la sede de Collegium es el espacio donde ha retratado a quince mujeres de la ciudad, todas ellas mayores de 60 años: Dori, Asun, Pili, María y Concha son algunas de ellas. A partir de su propio interés en fotografiar a colectivos que están infrarrepresentados en el género del retrato, Fischer busca crear en estas imágenes nuevos referentes llenos de dignidad y belleza. A las fotografías les acompaña una serie de vídeos cortos donde las retratadas expresan su relación con Arévalo y con el colegio jesuita en particular, donde incluso estudiaron algunas de ellas.
La fotoperformance ’21 días’ surgió de los paseos de Luana por la senda de los ríos Adaja y Arevalillo, donde descubrió los grandes cardos que la pueblan. Asimilándolos al síndrome de la impostora que muchas artistas sienten –el atractivo del éxito y el malestar que después genera, como los pinchos del cardo–, Fischer ha trabajado con estas plantas locales que incorpora a su propio cuerpo en autorretratos, finalizando con una máscara hecha a mano que la permite a ella misma convertirse en el cardo.
Brasileña residente en Madrid desde hace 18 años, Luana Fischer aporta su habilidad técnica y su compromiso con la representación auténtica de la comunidad de Arévalo a través de su proyecto fotográfico.




