La actividad es parte de la programación organizada por la Consejería de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León, para la conmemoración del centenario de la muerte de Daniel Zuloaga Boneta. Se trata del primer montaje de la serie de pequeñas presentaciones de extensión limitada, en las que se muestran cerámicas de Zuloaga con representación de poblaciones como Pedraza, Cuéllar, Turégano, Sepúlveda o Aguilafuente, paisanaje y diferentes actividades como fiestas u oficios, junto con piezas del artista relacionadas con ellas.
Dentro de la programación del Centenario de Daniel Zuloaga, 1921-2021, que desarrolla la Consejería de Cultura y Turismo, se incluye la serie de muestras «Reflejos de Castilla», pequeñas exposiciones monográficas, de extensión limitada, en las que se presentan cerámicas de Zuloaga con representación de diferentes poblaciones de Segovia, sus gentes, paisanaje y actividades populares, junto con piezas de la colección del Museo Zuloaga y otras externas relacionadas con ellas.
El Museo Zuloaga ha inaugurado la primera de estas exposiciones, «La Función. Aguilafuente y Daniel Zuloaga», organizada por la Junta de Castilla y León, a través del Museo de Segovia, con la colaboración de la Diputación Provincial y el Ayuntamiento de Aguilafuente. La muestra presenta obras cerámicas de Daniel Zuloaga con temas de Aguilafuente, junto a bocetos, dibujos y fotografías que le sirvieron para llevar a cabo estos trabajos. Todo el material forma parte de la colección del Museo Zuloaga, salvo dos placas cerámicas de colecciones particulares.
El título de la muestra: «La Función» se ha elegido porque así se denomina desde 1902 la fiesta de la Virgen de la Asunción del 15 de agosto, que se acompañaba de celebraciones religiosas y paganas.
El acto de inauguración de la exposición ha contado con la presencia del delegado territorial de la Junta, José Mazarías, el vicepresidente de la Diputación de Segovia, José María Bravo, y la alcaldesa de Aguilafuente, María Luisa López, y ha ido acompañado de la presentación de un pequeño catálogo de 126 páginas que reúne varios artículos sobre Daniel Zuloaga y su relación con Aguilafuente, las piezas de la muestra y fotografías.
Aguilafuente y el tema regionalista en Zuloaga
Las tierras de Segovia, su paisaje y su paisanaje, son una constante de inspiración para la obra regionalista de Daniel Zuloaga. Las visitas a los pueblos segovianos permiten al artista acopiar material que le sirve para elaborar futuras obras, donde la cámara fotográfica se vuelve imprescindible. Las fotografías que realiza en tales viajes forman hoy un nutrido conjunto del archivo del Museo Zuloaga. Son el vehículo para el descubrimiento de las gentes de Segovia, de sus tradiciones y rutinas, donde procesiones, iglesias, pendones y ritos de tránsito, se solapan con fiestas y celebraciones más fútiles, entre las cuales los toros son motivo de especial afición.
Aguilafuente es una población que Daniel Zuloaga ha visitado al menos ya en 1913. Es una típica población de campiña, de economía agraria, dinamizada por la explotación resinera, que va a propiciar desde 1904 un nuevo empuje económico, plasmado en nuevas fábricas –de luz y harinas– y el paulatino incremento de la población.
Las cerámicas, dibujos y fotografías de Zuloaga con tema de Aguilafuente se enmarcan especialmente en la festividad de Nuestra Señora de la Asunción, el 15 de agosto, donde los actos religiosos y profanos –misa y fiesta taurina, en especial– son denominadas «La Función». Otras fotografías tratan sobre la procesión de la Virgen de las Candelas, el 2 de febrero.
La celebración más popular se centra en el festejo taurino, del que Daniel Zuloaga es muy aficionado. Las fotografías de los toros, que sirven de modelo a dibujos y cerámicas, muestran momentos del encierro, desde El Prado hasta el encajonamiento entre el Matadero y el Palacio de los Marqueses de Aguilafuente, y la lidia, en el coso habilitado en la plaza Mayor. A esta se asoman el palacio de los Marqueses –ya en ruinas–, la casa del cura –aún hoy en pie, aunque modificada–, la iglesia de Santa María y el antiguo Ayuntamiento.

Piezas presentadas en la muestra
La exposición está compuesta por varios elementos artísticos que recogen la obra de Zuloaga. Se pueden observar cuatro paneles cerámicos: «Capea con cucaña». Museo Zuloaga. 1909-1921; «Capea con cucaña». Museo Zuloaga. 1909-1921; «Capea con cucaña». Colección privada. 1909-1921. Colección Alonso Casado; y «Encierro». Colección privada. 1909-1921. Colección De los Reyes-Alonso.
También contiene dos dibujos: «Capea con cucaña». Museo Zuloaga. 1909-1921; y «Capea con cucaña». Museo Zuloaga. 1909-1921. La exposición se completa con un boceto: «Mujeres en la puerta de la iglesia». 1909-1921; y el libro: «Las capeas», de Eugenio Noel. 1915. Con portada de Daniel Zuloaga.
Algunos datos biográficos y de su obra
Daniel Zuloaga nace en Madrid, el día 8 de abril de 1852. Es el segundo hijo que el armero y damasquinador Eusebio Zuloaga González tuvo con su tercera mujer: Ramona Boneta, experta artesana de galvanoplastia. Por ello el niño creció en un ambiente de creatividad y dedicación al trabajo.
Daniel Zuloaga Boneta, desde muy temprana edad recibe de su padre la misma formación artística que sus hermanos mayores -Plácido y Guillermo -y su hermano menor (Germán), dedicándose a la práctica intensiva del dibujo lineal y del artístico.
Inicios de Daniel Zuloaga
Eusebio orientó a sus hijos Guillermo, Daniel y Germán hacia el negocio de la cerámica. En 1865 los tres se encuentran en la fábrica de porcelana de Sèvres (cerca de Paris) como aprendices. Allí estudiaron química con Regnault y con el director Salvetat, los procesos de fabricación con Millet, las técnicas de pintura y la decoración de piezas con Paul Avis y con Renard y el dibujo con Peyre.
Permanecieron en Sèvres hasta que en 1871 la invasión de los prusianos les obliga a regresar a España. La completísima formación recibida por Daniel Zuloaga le permitió practicar con éxito el dibujo, la pintura, la acuarela, el damasquinado y –sobre todo – la cerámica, que es con lo que se ganaría su fama. Al resultar derrocada la dinastía Borbón en 1868, la familia padeció numerosos quebrantos económicos y profesionales por su causa.
Como consecuencia de una audiencia que Eusebio Zuloaga mantuvo con el jovencísimo Alfonso XII el 13 de julio de 1877 la Gaceta de Madrid publica la concesión del uso de una instalaciones fabriles abandonadas desde 1850, así como de dos hectáreas de terreno en la Moncloa (en el extremo sudoeste del actual Parque del Oeste) para que Daniel Zuloaga y sus hermanos establezcan una escuela de artes cerámicas y una fábrica de lozas finas; la aceptación acarreaba la obligación de impartir enseñanza gratuita sobre cerámica, así como la entrega de objetos a los museos y las escuelas de artes decorativas.
Un septiembre de 1877 nacía Candida, la primera de los hijos que Daniel Zuloaga Boneta tuvo con Emilia Estringana. En 1881 tuvieron una segunda hija, llamada Esperanza; por esas fechas la joven pareja contrajo matrimonio. Tendrían dos hijos más: Teodora y Juan. Daniel mantendría durante toda su vida una abierta crítica hacia la iglesia y los convencionalismos sociales.
En la Fábrica de la Moncloa, Daniel Zuloaga y su hermano Germán trabajaron con Guillermo solo a tiempo parcial; pues no había dinero suficiente y debieron continuar colaborando con su padre, al que representaron en la Exposición Universal de París de 1878. Daniel también participó en certámenes de pintura y colaboró con Germán en la decoración de salones y dependencias suntuarias. En 1883 Daniel se trasladó a San Sebastián a decorar los salones de la Diputación provincial, haciendo lo propio en 1885 para hacer el Salón de recreo de Burgos.
Tres años después el proyecto no acababa de funcionar, por lo que en 1881 los tres hermanos aportan sus activos a una nueva sociedad en la que participan como accionistas algunos de los personajes más importantes del reino: el conde Morphy (secretario del rey), el ministro de Instrucción Pública, el director del Museo Arqueológico Nacional y el académico anticuario de la Academia de la Historia. A pesar de tan importante apoyo, la empresa continuamente estuvo en dificultades. Daniel y Germán ayudarían económicamente a su hermano Guillermo, pero este acabará siendo sustituido en la dirección en 1886; los tres hermanos dejan de trabajar en la fábrica. Dos años Daniel regresa a La Moncloa, esta vez como director, empleando sus hornos para realizar los imponentes paneles de la Escuela de Ingenieros de Minas (1888). Además de su trabajo en La Moncloa, como director y creador, Daniel Zuloaga y Boneta también comienza a impartir clases en la Escuela Central de Artes y Oficios; dedicación docente que combinó de forma periódica con su actividad creativa durante toda su vida.
Daniel Zuloaga va a Segovia
En el año 1893 la relación de Daniel Zuloaga Boneta con el consejo de administración de la Fábrica se encontraba muy deteriorada. Entonces le surge la oportunidad de ir a trabajar a la fábrica de cerámica que los hermanos Vargas tenían en Segovia, conocida como La Segoviana. Allí disponían de una caseta independiente (llamada ‘El laboratorio’). Su hermano Guillermo le sustituirá como profesor en Madrid, y los tres hermanos se desvinculan definitivamente del proyecto de La Moncloa. El traslado le permitió disponer de una instalación y un equipo que le permitiese responder al encargo que le había hecho el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco le ofrece realizar la decoración cerámica de la fachada del Ministerio de Fomento. Esta obra se convertiría en una de las más sobrias y bellas concepciones de Daniel.
Mientras tanto, siguen realizando encargos de todo tipo, incluidos objetos damasquinados. El rey Alfonso XII le encargó a Daniel Zuloaga una rodela nielada que le regaló al propietario del Museo de Armería de José Estruch, que fue publicada en su catálogo Barcelona en 1896.
Como todos los miembros de su familia, Daniel Zuloaga y Boneta fue muy aficionado al coleccionismo de antigüedades, dedicándose a menudo a la compra y venta de piezas; en ocasiones con su sobrino el pintor Ignacio Zuloaga (el segundo hijo de su hermanastro Plácido). El sobrino comenzó a pasar temporadas en Segovia con el desde el verano de 1898, algo que continuaría -casi anualmente- hasta 1914. Tío y sobrino tuvieron una relación estrechísima, de camaradas, haciendo numerosas excursiones en automóvil, organizando eventos lúdicos y culturales, compartiendo modelos y amistades… Fue Daniel Zuloaga quien más contribuyó al ‘descubrimiento de Castilla’ por parte de su sobrino.
En Segovia Daniel se implicará intensamente en la vida cultural de esa pequeña ciudad, sometida por aquel entonces a un fuerte declive económico. Daniel, al atraer a su sobrino Ignacio, atrajo también a muchos de sus amigos intelectuales como Valle-Inclán y Pérez de Ayala. Con estos y otros llegaron a montar una sociedad para celebrar una corrida de toros en la que participó toro de sus amigos: el torero Juan Belmonte.
Desde Segovia en 1899 panela el edificio del periódico Blanco y Negro, calle de Serrano en Madrid. Revestimiento exterior. Ese año viajó a Barcelona, donde le representaba comercialmente Pere Romeu, principal artífice del hostal Els Quatre Gats; allí se reunían varios amigos ‘modernistas’ de su sobrino Ignacio: Rusiñol, Casas, Picasso y Utrillo. Daniel Zuloaga expuso en su salón, cosechando un escaso éxito de crítica y ventas.
A partir de 1901 Daniel Zuloaga ceramista realiza varios encargos en Bilbao y provincias anexas. Estación de Ferrocarril de Bilbao a Santander. También la Estación de la Compañía Traslaviña y Castro Urdiales, en Castro Urdiales y el Colegio de las Hijas del Niño Jesús, Burgos.
En 1902, Daniel Zuloaga hace tres importantes obras en Bilbao: los revestimientos exteriores del Nuevo Teatro, los de la Sociedad Bilbaína y los del cementerio de Vista Alegre. Y en León, la decoración de la Iglesia de San Francisco de la Vega.
Las principales obras de Daniel Zuloaga Boneta en 1903 fueron revestimientos exteriores de la sede central del Banco de Vizcaya (Bilbao), el Mercado de abastos de Laredo (Cantabria) y el Hotel du Palais en San Sebastián.
Obras y Decoraciones
En 1904 realizó las decoraciones de la plaza de la Pescadería (de Santander). Trasladándose a San Sebastián donde realizo tres obras: la iglesia de los Jesuitas, la Caja de Ahorros de San Sebastián, y las enjutas de los arcos principales del puente de María Cristina, sobre el río Urumea. En ese año compra a medias con un amigo el desamortizado edificio de la Iglesia románica de San Juan de los Caballeros; por 5.000 pesetas.
En 1905 Daniel Zuloaga y Boneta expuso en la Exposición de Arte Moderno de Bilbao, donde tuvo éxito. Además realizó la Decoración del interior del Real Sporting Club (Portugalete) y el Matadero de Betanzos, en La Coruña.
En 1906 el socio de Daniel Zuloaga en el negocio de comprar la iglesia de San Juan pide recuperar su inversión y el ceramista se aviene a pagarle dos mil pesetas (un 20% menos de lo que invirtió), para lo cual debe de hipotecar el edificio. Además, Daniel y su familia abandonan la fábrica La Segoviana y se trasladan a Pasajes (Guipúzcoa) donde se hace cargo de la dirección de la Fábrica de Ignacio Garbizu, que llevaba varios años atravesando grandes dificultades. Sin ser una instalación adecuada, la fábrica de Pasajes le permitía a Daniel Zuloaga y a su hijo Juan ganar más dinero haciendo lo mismo que en Segovia. Daniel no se adaptó a la vida y el trabajo en Pasajes, regresando un año después a Segovia. En 1907 realiza con su hijo Juan la decoración de la Estación de Cartagena (Murcia) y de la parroquia de San Lorenzo de Pamplona (revestimiento interior y nicho para un altar de San Lorenzo). También se traslada toda la familia a Segovia, viviendo de alquiler, no en su iglesia.
En 1908 a Daniel Zuloaga Boneta ya le funcionan los hornos de San Juan de los Caballeros. Realiza tres decoraciones en Madrid: la Compañía Colonial (en la calle Mayor), el Nuevo Café (en la calle Alcalá), y revestimiento del periódico Nuevo Mundo. Y en San Sebastián, la Escuela de Artes y Oficios de San Sebastián.
Desde esta fecha y hasta su muerte el taller de San Juan de los Caballeros tuvo una gran actividad, propiciada por la enorme demanda de sus producciones. Algunos consideraban a Daniel Zuloaga un genio a la altura de los Della Robia italianos, en tanto que otros le tildaban de chapucero. Los principales arquitectos deseaban trabajar con él.
En 1909 realiza la decoración de La Escuela de Minas, de Madrid. Y en 1910 la decoración del Asilo de Institutrices de la Vizcondesa de Villandrando en Palencia. Ese año también aporta elementos a las fachadas del Hotel María Cristina de San Sebastián.
En 1911, su premio en la Exposición Nacional de Artes Decorativas le proporciona una considerable popularidad. Se multiplican las visitas estivales de la Familia Real (instalada en La Granja algunas semanas), especialmente de la infanta ‘La Chata’; y le compran obra. Fruto de esa popularidad, a partir de entonces se va dedicando cada vez más a la cerámica d pequeño formato para venta a particulares, dedicando menos tiempo a grandes obras para edificios.
Daniel Zuloaga en 1912 en Madrid trabaja en el revestimiento interior del Colegio de Nuestra Señora del Pilar, de la calle Príncipe de Vergara; así como del Colegio Asilo de la Condesa de Vega del Pozo, en la calle Castelló.
1913, Decoración del Palacio Episcopal de Astorga; del Hotel del Doctor Hergueta , en El Escorial, y del Instituto de Enseñanza de Santander.
En 1914 Daniel Zuloaga Boneta y su equipo hacen una fuente para la casa de Machaquita, en Córdoba. Muy importante fue su decoración del Hospital de jornaleros, en la glorieta de Cuatro Caminos de Madrid. Aunque su obra maestra fue la decoración de la casa “Santiago-etxea”, en Zumaya. Para su sobrino, el pintor Ignacio Zuloaga.Fachadas y chimeneas. Una de estas será reproducida para la casa del escritor Enrique Larreta en Buenos Aires (actual Museo de Arte español). Daniel Zuloaga realizó también una versión para sí mismo, que colocó en un ábside de San Juan de los Caballeros.
1915, Decoración de las pescaderías Coruñesas del paseo de San Vicente, en Madrid. Revestimiento exterior del rótulo de las fachadas y revestimiento de la cúpula. Decoración del Pabellón de Diego de León, esquina a Príncipe de Vergara, en Madrid. Decoración del Laboratorio Agrícola, Pamplona. Revestimiento exterior.
En 1916 celebró una exposición en la prestigiosa Sala Parés de Barcelona, con gran éxito de ventas y crítica. También realizó la decoración del Templo Nacional Expiatorio del Sagrado Corazón del Tibidabo en Barcelona. Y el Pabellón de Limpia del Sanatorio de Pedrosa, Cantabria.
1917, Decoración de la Cámara Oficial de Comercio e Industria, de Salamanca.
1918, Decoración de la casa del R. Raventos. Es una biblioteca con artesonado mudéjar.
1919, Decoración en la Iglesia de la Virgen de la cinta, de Huelva. Dos paneles de Daniel Zuloaga.
1920, Sacristía de la Catedral de Barbastro. Decoración para Fiat Hispania, Madrid.
En 1921 cumple su gran sueño de disponer de una vivienda dentro de la propia iglesia de San Juan de los Caballeros. Pero la pudo disfrutar poco, pues el día 26 de diciembre fallece en ella Daniel Zuloaga. Su entierro será tumultuoso. El duelo lo preside, en nombre de S.M. el Rey, el Gobernador Civil de Segovia.
Tres años después en 1924 encargará la ciudad a Emiliano Barral un busto de Daniel Zuloaga que hoy por hoy se encuentra junto a la iglesia de San Juan de los Caballeros donde dispuso de su vivienda.




