Castilla y León y la Fundación Iberdrola han logrado garantizar la seguridad y estabilidad de la iglesia de San Martín, en Salamanca, dentro del Plan Románico Atlántico

Castilla y León y la Fundación Iberdrola han concluido la actuación que se estaba llevando a cabo en la cubierta de la iglesia de San Martín de Tours, en Salamanca, que ha tenido como objeto garantizar la seguridad y estabilidad del edificio. Se mantiene, además, la monitorización del inmueble para facilitar su conservación y se ha presentado el proyecto para la restauración e iluminación del interior del templo, que se llevará a cabo en la siguiente fase. La intervención forma parte del Plan Románico Atlántico, que desarrolla la Consejería de Cultura y Turismo.

 

La Consejería de Cultura y Turismo y la Fundación Iberdrola España han concluido las actuaciones que se han realizado en la iglesia salmantina de San Martín de Tours de Salamanca. La intervención forma parte del Plan Románico Atlántico, un proyecto de cooperación transfronteriza y colaboración público-privada, para conservar, restaurar y poner en valor el patrimonio cultural de las provincias de Zamora y Salamanca y las regiones fronterizas de Porto, Vila Real y Braganza.

 

Los trabajos realizados en el templo salmantino se han centrado en redistribuir el peso de la cubierta. Se mantiene, además, la monitorización del inmueble para facilitar su conservación y se ha presentado el proyecto para la restauración e iluminación del interior del templo, que se llevará a cabo en la siguiente fase.

 

La iglesia de San Martín de Tours cuenta con la declaración de Monumento Histórico-Artístico y es junto con la Catedral Vieja el edificio románico más significativo de la capital. Fue levantada en el siglo XII, sobre una construcción anterior y ha sufrido numerosas reformas a lo largo del tiempo.

 

Las deformaciones existentes en pilares, arcos y bóvedas de las tres naves del edificio, fruto de la propia construcción y de diferentes modificaciones a lo largo de su historia, justificaron un estudio completo de su secuencia constructiva dentro del Plan Románico Atlántico, que incluyó un análisis de la evolución de su arquitectura, abordado por varios equipos multidisciplinares. El análisis se completó con la monitorización del edificio, mediante la colocación de diferentes sensores y dispositivos que permiten conocer y observar su comportamiento para disponer de un diagnóstico más preciso a la hora de abordar las acciones de restauración.

 

De este modo, con la información aportada por la monitorización y los estudios e informes que se han ido realizando de forma paralela, entre ellos un levantamiento de precisión que resultó clave para la comprensión del comportamiento estructural del templo, pudo confirmarse que las cargas que soportaban los muros románicos del edificio estaban descompensadas y era necesario realizar una redistribución para mejorar el margen de seguridad estructural.

Redistribución del peso de la cubierta

La actuación, que ha contado con cofinanciación de fondo FEDER, se ha centrado en la cubierta del templo, modificando sus puntos de apoyo para distribuir mejor su peso sobre los muros románicos, trasladando y centrando las cargas.  Los trabajos comenzaron a finales de 2019 y se han prolongado hasta finales de verano. Se completa, de este modo, la consolidación estructural del edificio y, en la siguiente fase se abordará la restauración y adecuación interior.

 

La intervención en la cubierta se suma a las desarrolladas desde 2015 en el templo, dentro del Plan Románico Atlántico con una inversión total de 356.000 euros. Así, junto a los estudios y el proceso de monitorización, se han ido acometiendo actuaciones urgentes para paliar los problemas de desprendimientos y pérdidas de estructura, como las realizadas en el primer tramo de la nave del Evangelio, sobre la llamada Puerta del Obispo, que concentraba la mayor parte de los daños.

 

Posteriormente, se recuperó el acceso por la puerta norte del templo y se acondicionó un punto informativo y de recepción de visitantes inaugurado en 2017. Del mismo modo, se mejoró el acceso a la Capilla del Carmen, donde se conserva una rica portada románica con policromía original y se le dotó de una iluminación más acorde con el conjunto y más eficiente.

Próximas intervenciones

Concluida la actuación en la cubierta, se ha redactado el proyecto para la restauración e iluminación del interior del templo, que permitirá acomodarlo a los requerimientos de un espacio situado en pleno corazón de una ciudad histórica, que compagina su uso litúrgico con el interés artístico e histórico que despierta entre los muchos visitantes que pasan cada día frente a sus puertas. Los trabajos de restauración se centrarán en la recuperación de morteros y acabados originales. Como paso previo a su realización, se llevarán a cabo diferentes catas en el interior del inmueble para delimitar y ajustar la actuación.

Algunos datos sobre la Iglesia de San Martín de Salamanca

Fuente: Blog de Ida y Vuelta

La iglesia de San Martín en Salamanca es uno de los tesoros que más desapercibidos pasan en mi ciudad natal. Y eso que está situada a dos pasos de la Plaza Mayor. Por diversas circunstancias ha quedado encastrada entre edificios que no permiten verla en su totalidad externamente. A pesar de todo, merece mucho la pena entrar en esta iglesia románica que sorprenderá al visitante por su gran cantidad de tesoros.

 

La iglesia de San Martín también fue llamada San Martín de la Plaza o del Mercado, por su situación en medio de lo que fue la enorme plaza central de la ciudad en tiempos medievales.

 
Se mandó construir por el conde Martín Fernández en torno a 1103 y es uno de los templos románicos más importantes de la ciudad. En el año 1931 fue declarada Monumento Histórico-Artístico.
 
Hay dos entradas posibles a San Martín; la que se ve desde la Plaza Mayor, en la transitada Plaza del Corrillo, es de estilo románico y está protegida por un gran arco, y su portada consta de arquivoltas decoradas con diversos elementos como florines y lóbulos.

Los arcos de esta portada norte reposan sobre columnas de capiteles decorados con motivos vegetales e historiados. Sobre ellos una figura de San Martín repartiendo la capa con un pobre y policromada nos recuerda quién es el titular del templo.

En el lado opuesto, el sur, se encuentra la otra entrada, con portada en este caso renacentista que cubre la primitiva entrada románica.

Una tercera, la orientada a Poniente, fue cegada en época barroca y se transformó en la Capilla del Carmen, que, enseguida veremos, fue redescubierta hace poco y guarda uno de los tesoros de la iglesia de San Martín.

La iglesia es de planta basilical, sin crucero ni cúpula pero con tres altas naves rematadas por ábsides que no se pueden ver al exterior por los edificios que la rodean.

Es curioso que la iglesia de San Martín desde su construcción tuvo problemas estructurales que obligaron en el siglo XIII a reforzarla, ya que el peso de las bóvedas hacía peligrar los elementos sustentantes, que se vieron deformados.

Debido a esas reparaciones tempranas, los únicos capiteles románicos que quedan son los de las naves laterales.

Un incendio a mediados del siglo XIX destruyó el retablo del altar mayor, de la escuela vallisoletana. A pesar de ello podemos aún disfrutar de algunos de sus tesoros.

En la nave izquierda, según miramos el altar mayor, se encuentran sendos sepulcros góticos del siglo XV de bella factura. Son enterramientos de padre e hijo, el primero más antiguo con figura yacente tradicional de guerrero con la espada y la armadura, mientras que el segundo se ve de lado, apoyándose en una mano y «mirando al espectador» en una actitud menos medieval.

En la nave lateral derecha se sitúa otro bello ejemplo de sepulcro gótico en el que, como nota anecdótica, aparece a los pies de la figura yacente un perrito, símbolo inequívoco de fidelidad.

Dirigiéndonos a los pies de la iglesia de San Martín, una bella escalera de factura renacentista sube hasta el coro, construido en 1516 por Juan de Álava.

Hacía mucho que yo no entraba en San Martín. Era una de las iglesias que más frecuentaba cuando era pequeña e iba a misa con mis padres. Aún recuerdo la sonora voz, algo exagerada, de don Andrés, el párroco, en sus sermones dominicales. Yo, lo reconozco, me entretenía mirando el interior de la iglesia y especialmente los sepulcros mencionados, que me fascinaban con las tracerías góticas que los envuelven.

No sabía por entonces que San Martín iba a mostrar al visitante desde 2015 (por un euro y medio de nada), un tesoro oculto y descubierto en 1958: la tercera portada románica, la que da a poniente. Fue tapada a modo de camarín por un añadido barroco que da a la calle del Corrillo y por el que habré pasado miles de veces: la Capilla de la Virgen del Carmen, antes de las Angustias.

Ahora, tras la intervención realizada por el proyecto Románico Atlántico, se puede visitar a la vez que entender mejor la obra de la iglesia, lo que supuso en la Salamanca de la repoblación y las diversas vicisitudes por las que ha pasado.

Esta capilla fue financiada por un mercader de paños en el siglo XVII y se levantó más allá de la portada románica que ahora podemos contemplar entrando en ella y dándonos la vuelta.

Si miramos para arriba veremos un cupulín que remata una minúscula planta centralizada de cruz griega. Detrás de la imagen titular, ahora perdida, de la Virgen se encuentra una ventana que sobresale en volumen al exterior y que funcionaba a modo de transparente para iluminar la figura de la Virgen.

Pero lo verdaderamente curioso de este lugar es que aquí podemos observar la maravillosa portada románica que se integró como puerta de acceso a la capilla.

Está formada nada menos que por seis arquivoltas con decoración variada de tipo vegetal, pequeños arcos de herradura, animales más o menos fantásticos y los meses del año; alguna de ellas con policromía que ha llegado a nuestros días.

Contrasta esta portada románica riquísima (que puede recordarnos el arte de la Colegiata de Toro, no en vano los repobladores que fundaron la iglesia eran toreses de origen) con las decoraciones florales y de ángeles en las pechinas de la cúpula barroca.

Gracias a la indicación de uno de los empleados en la iglesia que andaba por allí enseñando los detalles más curiosos del lugar, pudimos ver en unos pequeños espacios que quedaron entre la parte románica y la barroca los antiguos capiteles de las columnas sobre los que descansan las arquivoltas mencionadas.

Se encuentran tapados a la vista por la arquitectura barroca de la capilla de la Virgen del Carmen. Una vez más sorprende la maestría de los canteros que hace tantos años dejaron su impronta en la piedra salmantina.

Marchando ya hacia la salida unos paneles nos explican dónde estaba situada la iglesia de San Martín, en el contexto de la Salamanca medieval y renacentista. En ellos podemos ver el gran tamaño de la plaza de San Martín, que ocupaba cuatro veces el tamaño de la futura Plaza Mayor.

La última visita de interés dentro de la iglesia de San Martín es la de la llamada Capilla del Conde de Grajal. Con origen en el siglo XV, como bien muestra su bóveda de crucería, tuvo que ser reconstruida más adelante, y fue cuando se colocó el aparatoso retablo barroco con figuras de los que pasan por ser mártires de Salamanca: Arcario, Provo, Eutiquio, Pascario y el pequeño Paulino.

En esta capilla un documental nos informará más aún de la historia de la ciudad y de la iglesia.

Hasta aquí nuestra visita a la iglesia de San Martín, el antiguo San Martín del Mercado, cuando ocupaba el centro neurálgico de una Salamanca aún sin nuestra Plaza Mayor. Un templo románico único, considerado por algunos como copia pequeña de la Catedral Vieja y, sin duda tras ésta, la iglesia románica más interesante de una ciudad que no sólo tiene Plateresco.

Compártelo:
Scroll al inicio