El cambio climático y sus efectos centrarán la programación de la 4ª edición del Foro de la Cultura Burgos en 2020

La organización del Foro de la Cultura trabaja ya en la cuarta edición de la cita, que se celebrará en Burgos en 2020 y pondrá el foco de atención en el cambio climático, en su impacto y consecuencias sobre el planeta Tierra y los seres vivos que lo habitamos. Así, la cita burgalesa profundizará en cuestiones como la subida de las temperaturas (los últimos cuatro años han sido los más calurosos de la historia, lo que ha supuesto un aumento de 3ºC en las temperaturas invernales del Ártico desde 1990), el crecimiento de los niveles del mar y la muerte de los corales.

También se reflexionará sobre los ya visibles efectos del cambio climático en la salud humana, debidos, entre otros factores, a la contaminación del aire, las olas de calor y los riesgos en la seguridad alimentaria. Asimismo, la programación de la cuarta edición del Foro de la Cultura ahondará en cómo las economías nacionales se están viendo afectadas por este fenómeno y lo costoso que resulta, con perspectivas de serlo aún mucho más en un futuro no muy lejano.

 

Laboratorio ciudadano Burgos Experimenta

El pasado mes de febrero tuvo lugar el laboratorio ciudadano Burgos Experimenta, enmarcado en la programación de la tercera edición del Foro de la Cultura y puesto en marcha en colaboración con Medialab-Prado, espacio madrileño de referencia en la promoción de la participación ciudadana. La iniciativa, patrocinada por el Ayuntamiento de Burgos y el Ministerio de Cultura y Deporte, tiene como objetivo implicar a los ciudadanos de forma crítica y creativa en el proceso de transformación de la ciudad. Así, durante dos fines de semana, medio centenar de vecinos y vecinas de Burgos participaron, por grupos, en sesiones creativas de trabajo colaborativo destinadas a desarrollar cinco proyectos previamente seleccionados en convocatoria pública y pensados para mejorar la calidad de vida en la ciudad. Cada uno de esos grupos contó con un equipo de facilitadores y mentores que les ofrecieron asesoramiento conceptual y técnico. Los cinco proyectos, presentados hoy en rueda de prensa, se darán a conocer en un acto público el próximo mes de septiembre.

El diseño de un plan para mejorar la movilidad ciclista en la ciudad fue la idea propuesta por la Asociación Burgos con Bici en un inicio, pero, tras las sesiones de trabajo creativo en el marco de Burgos Experimenta, pasó a englobar la movilidad en su conjunto. «Detectamos que el reto al que se enfrenta la ciudad es lograr consenso para cambiar el modelo existente, para dar forma a un pacto social por la movilidad en general, no solo ciclista, que existe ya en otras ciudad, como Vitoria-Gasteiz», explica Pedro Javier Mediavilla, de Burgos con Bici. En colaboración con Andando Burgos, se ha trabajado ya en un borrador de ese plan, que se presentará en el mes de septiembre, coincidiendo con la celebración de la Semana de la Movilidad. El objetivo es «que otros agentes sociales implicados puedan hacer sus aportaciones», explica Mediavilla, «pero siempre manteniendo la premisa principal: la reducción del uso del vehículo motorizado particular».

Asimismo, desde la asociación inciden en la importancia de la educación en movilidad ciclista, tanto entre los usuarios de la bicicleta como entre los peatones y los conductores: «Que todos sepamos cuáles son nuestros derechos y conozcamos las normas, qué podemos y qué no podemos hacer». En este sentido, una de las acciones que se definieron durante la celebración del laboratorio fue la realización de diferentes píldoras audiovisuales divulgativas (principalmente, para compartir a través de medios sociales) sobre circulación ciclista con la capital burgalesa como escenario. «Ya tenemos mucho material y hemos entablado colaboraciones con el Ayuntamiento, Policía Local y Bomberos», explica Mediavilla, «y esperamos poder mostrar los primeros resultados también en el mes de septiembre».      

Bajo el enunciado Islas permeables, el AMPA del Colegio Público Vadillos apuesta por abrir los centros educativos a los vecinos y vecinas de las zonas en las que están ubicados. «Creemos que es básico que los colegios sean espacios dinamizadores del barrio en que se encuentran e inclusivos con los colectivos que lo conforman», explica Aitor Martín de la Fuente, uno de los promotores de la iniciativa. «Y la idea es que los niños y niñas, alumnos y alumnas de esos centros, sean agentes activos de esa dinamización», añade, «a partir del diseño de actividades, por ejemplo, con personas mayores, inmigrantes o parados».

«Participar en Burgos Experimenta permitió abrir nuevas perspectivas para el proyecto, por ejemplo, una más ligada a la arquitectura, pues estos colegios son también espacios que permiten embellecer los barrios», apunta Martín de la Fuente. Además, del trabajo en este laboratorio ciudadano surgió la configuración de una guía que recoge modelos de uso y pasos a seguir para aplicar el proyecto en los centros educativos, con cuestiones relativas, por ejemplo, a quién asume la responsabilidad de esa utilización de los espacios. «Se trata de poder darles vida cuando las clases terminan», añade Martín de la Fuente. 

Lydia Villacampa, Maider García y Marisa Ibáñez, estudiantes de Educación Social en la Universidad de Burgos, UBU, son las tres promotoras del proyecto LM2, un traje que simula los efectos negativos y desagradables del consumo de drogas, como medida de prevención y concienciación entre los jóvenes. «Al formar parte del laboratorio ciudadano nos dimos cuenta de que debíamos hacer hincapié también en lo mental, no solo en lo físico», explica Villacampa, «en el sentido de que es imprescindible fijarse también en qué emociones y circunstancias llevan a una persona a tomar drogas».

Además, se generó un prototipo del traje, gracias a la colaboración de estudiantes de los ciclos formativos de Modelismo e Indumentaria (Grado Superior) y de Enseñanzas Artísticas Superiores de Diseño de Moda en la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Burgos. Tras presentarlo en la UBU durante el pasado curso, las promotoras plantean, de cara al próximo, realizar charlas informativas en centros educativos (principalmente, de Secundaria) con el prototipo del traje.

Por su parte, la Asociación Ábrego recaló en Burgos Experimenta con su proyecto para la recuperación del entorno de Fuentedorada, entre Fuentesblancas y Cortes. Además de rehabilitar una zona recreativa y de paseo, con la creación de una especie de jardín botánico con especies autóctonas, y la mejora de los caminos del área, la actuación tendría también un componente social, al implicar a un grupo de trabajo intergeneracional y variado. Tal y como indica Astrid Henmark Aguirre, una de las integrantes de la asociación, «el proyecto está ya muy avanzado».

La última de las propuestas seleccionadas para formar parte de Burgos Experimenta es H3BDance, que propone habilitar un espacio colectivo para las danzas urbanas en el entorno del Museo de la Evolución Humana, que permita esquivar las condiciones meteorológicas adversas y, al mismo tiempo, rehabilitar zonas abandonadas. Esta iniciativa surge como respuesta a una afición creciente en la capital burgalesa entre los más jóvenes. 

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