
La Asociación Cultural El Cronicón de Oña (Burgos) ha presentado una nueva edición de esta recreación histórica en el Monasterio de San Salvador, el monumento íntimamente relacionado con la historia que recreamos. En esta ocasión nos situamos en el Patio de San Iñigo, al que accederemos por la portada del s. XVII.
Este proyecto cultural , declarado Fiesta de Interés Turístico Regional, convoca de nuevo a los vecinos y vecinas de Oña en una nueva puesta en escena que nos transportará a esa época en la que Castilla y el Monasterio de San Salvador, fueron protagonistas de nuestra historia.
En esta edición de 2023 El Cronicón se representará en el Patio de San Iñigo del Monasterio de San Salvador. Una nueva edición que nos ofrece la posibilidad de renovar de forma muy importante e interesante la puesta en escena.
Como siempre la Junta Directiva de la Asociacion pone de manifiesto la gratitud que siente hacia sus vecinos. Entre todos, con el afán de todas y cada una de las personas participantes seguimos construyendo este proyecto, el cual también sale adelante gracias a los colaboradores y patrocinadores económicos, a los medios de comunicación y al público que durante este tiempo nos ha alentado y acompañado en el esfuerzo.
El último galardón otorgado al Cronicón, el Premio Serondaya a la Innovación Cultural, reconoce el mérito de Oña y nos llena de orgullo a los onienses.
Hace mil años, en las nonas de febrero del año 1017, moría el conde Sancho García. Sus allegados le trajeron a enterrar a Oña, al monasterio que él mismo fundara en el año 1011. El conde castellano erigió este cenobio y puso al frente del mismo a su hija Tigridia y decidió que este fuera el lugar de enterramiento para él, su familia y descendientes. Por esa voluntad, por la de los monjes que lo moraron y monarcas que lo protegieron, hoy podemos disfrutar de este maravilloso lugar que ha marcado la vida de nuestro pueblo. Cada edición los onienses rememoramos esos hechos y, sinceramente, nos encanta compartirlos con ustedes.
Los hechos históricos
Julio Molinuevo Beltrán realiza la siguiente síntesis de los hechos históricos que puliblica la web del crónicon:
El Conde Fernán González muere el año 970. Por entonces ya hacía más de cien años que a estas tierras se las llamaba así: Castilla. Su hijo, Garci Fernández dedica su vida en una continua lucha con los árabes. Su desgracia es que se enfrenta al más temible jefe que ha tenido y va a tener el Califato: Almanzor. Esta política de luchas va a enfrentar al Conde con su hijo Sancho García, más político o más realista…
En el año 995 muere en batalla García Fernández, y Sancho García, su hijo, comienza su política de paz y entendimiento con Almanzor. Esto hace que las incursiones árabes respeten el condado y que éste gane en prosperidad recuperándose económica y socialmente.
Pero tras la recuperación de fuerzas aparece el Conde guerrero y se inician las hostilidades. La lucha es desigual, aunque se mantienen las espadas en alto hasta la muerte de Almanzor en el año 1002.
Ahora el resurgir de Castilla es veloz. Abdelmelik no es Almanzor, el califato pierde fuerza militar y política, y a la muerte del califa se desatan las luchas por la sucesión. En estas luchas el Conde Sancho hace de valedor de Suleyman. Este alcanza el califato y colma de regalos valiosísimos a los castellanos. Devuelve, además, todas las plazas fuertes de la frontera del Duero. Jamás se había soñado en Castilla con tanto y tan pronto. Y sigue la reconstrucción, los pactos, la política… En el año 1011 Don Sancho y Doña Urraca fundan el Monasterio de Oña con inmensas donaciones. Su hija Tigridia será la primera abadesa.
Su hija Doña Mayor ya es la mujer del Rey Sancho III de Navarra, El Mayor. Otra hija, Doña Sancha lo es del Conde de Barcelona, Ramón Berenguer. Cuentan las crónicas que el séquito de los castellanos era fastuoso y sus tropas causan admiración por donde pasan. Ya de edad avanzada Sancho García, tendrá un hijo, lo que asegura la sucesión.
En el año 1017 muere el Conde Sancho García el de los buenos fueros, como le conocerán sus vasallos en reconocimiento. Pero el destino de Castilla va a cambiar de manera radical. Parece el punto de despegue de un futuro que no se puede ni soñar. García, heredero del condado, muere asesinado el día de su boda en León y el condado pasa al Rey Navarro a través de su esposa. Son momentos de enormes convulsiones en que los castellanos ven traidores y asesinos de su Conde por todos lados, tantos son los intereses desplegados. El Rey Navarro tiene que hacer enormes esfuerzos políticos para ganarse a los castellanos. En este sentido, tiene lugar la reforma del Monasterio de Oña, y así va a entrar como Abad Iñigo, un ermitaño de gran prestigio que será pronto estimado a pesar de no ser castellano. Mientras tanto llega el testamento del Rey Navarro donde establece la ruptura del Reino que se reparte entre los hijos. Algo que el primogénito García no admite. Y a la muerte del padre llega la guerra. García avanza sobre Burgos. En Atapuerca le sale al paso su hermano Fernando, quien vence y aparece en el futuro como Fernando I. Pero la Historia se repite, las disputas fratricidas se suceden y los hijos del monarca castellano se enfrentan. La intriga da paso a la muerte de Sancho II. Por expreso deseo de este monarca, Rodrigo Díaz de Vivar porta su cadáver hasta este Monasterio de San Salvador de Oña.
Algunos datos sobre la Villa de Oña
La villa de Oña, situada al noreste de la provincia de Burgos, se encuentra en el kilómetro 508 de la carretera Nacional 232, a caballo entre las comarcas de la Bureba y Las Merindades. Estamos a 65 kilómetros de Burgos, a 85 de Vitoria, a 90 de Bilbao, a 100 de Logroño y Santander. El acceso desde la N-1 se hace desde Briviesca si se viene del sur y desde Cubo de Bureba si la aproximación se hace por el norte. Desde la autopista Ap-1 hay que tomar las salidas de Briviesca o Pancorbo.
En una zona de clima continental, con temperaturas frías en invierno y calurosas en verano. Por la villa discurre el río Oca, que busca la desembocadura del Ebro aún en territorio oniense. El paisaje bello y caprichoso muestra un terreno escarpado y recubierto de árboles y arbustos de hoja perenne, como el pino, la encina y el boj.
Su caserío se levanta entre el final de la fértil vega y el principio del estrecho desfiladero formado por río. El conjunto urbano se fue gestando teniendo como punto de referencia inevitable el propio monasterio. Por necesidades propias y por definir el dentro y fuera de la villa, con lo que implica de defensa pero también de control y diferenciación, la población se vio ceñida por una muralla que condicionó y determinó, al igual que la orografía, el entramado urbano.
El casco urbano actual, levantado sobre el plano medieval, de tipo galería, pese a la existencia de algunas construcciones de los siglos XVII y XVIII; en su gran mayoría se fue gestando en las últimas décadas del siglo XIX y las cuatro primeras del XX.
En la actualidad tiene un censo aproximado de 900 habitantes. Oña es una localidad con un fuerte sector de servicios. Mantiene además una actividad asociativa muy dinámica y sus vecinos se caracterizan por tener gran inquietud cultural.Tanto los vecinos como las personas que nos visitan puede, a lo largo del año, disfrutar de una interesante y amena programación cultural.
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