
El Salón de Recepciones del Ayuntamiento de Valladolid acogió la presentación del Museo Inmersivo Eduardo García Benito, una propuesta que se ha llevado a cabo gracias al convenio de colaboración que han suscrito la ciudad de Valladolid, a través de su Agencia de Innovación y Desarrollo Económico (IdeVa) con la Fundación Godofredo Garabito. El objetivo de este acuerdo cosiste en poner en marcha una experiencia innovadora y novedosa en la difusión del patrimonio cultural: Un museo inmersivo en el que herramientas digitales como la Realidad Virtual y la Inteligencia Artificial permiten visualizar obras del pintor vallisoletano Eduardo García Benito, el artista español más representativo del estilo art decó en el periodo de entreguerras y célebre por sus portadas en revistas internacionales como Vogue o Vanity Fair.
En la presentación del nuevo museo, el alcalde de Valladolid, Jesús Julio Carnero, ha destacado que “se trata de la primera aplicación de una nueva tecnología de digitalización del mundo real, de alcance mundial y que creemos provocará un cambio de paradigma de las visitas virtuales a museos y exposiciones. Destaca el realismo del gemelo digital que genera, en 3D, donde pueden verse las pinceladas en los cuadros y las sombras de los objetos, y además de su alta calidad permite recorrerlo con total libertad por el espacio creando una experiencia cultural singular”.
Innovación de vanguardia aplicada al arte

La innovación tecnológica ha hecho visible y posible este denominado ‘museo imposible’ porque no existe en el mundo real ni puede existir a nivel presencial. El primer paso del proyecto fue su vinculación a la Sala La Pasión, actual sala de exposiciones temporales, que fue digitalizada con la colección del museo en 48 horas en el mes de diciembre. El segundo paso permitió reunir 165 obras de colecciones públicas y privadas que no están expuestas al público; de toda la colección que se muestra, solo el cuadro de “Poirot y su mujer” se exhibe en la actualidad en el Museo Casa Lis de Salamanca.

El Museo Eduardo García Benito es un proyecto de experiencia cultural digital abierta a toda la ciudadanía de Valladolid y que, además, supone un nuevo recurso cultural y turístico online de la ciudad para todo el mundo. El nuevo museo digital podrá visitarse en su versión web, optimizada de alta calidad disponible en cualquier ordenador, tableta y dispositivo móvil. Ofrece, por tanto, un acceso global que abrirá puertas de acceso sin barreras y desde sus propios hogares a todo tipo de público.
El museo inmersivo salda una deuda de Valladolid con uno de sus artistas más reconocidos a nivel internacional, cumbre del Art Decó, y que sin embargo no es conocido por la mayor parte de la ciudadanía ni tiene obra expuesta en la ciudad. Cumple el sueño de Eduardo García Benito que quiso tener su museo en Valladolid, en esa misma Sala La Pasión. Dejó incluso bocetos de la disposición de las obras que se han respetado en la medida de lo posible en este nuevo espacio.
La nueva tecnología Sperid de digitalización del mundo real aplicada al sector cultural ha permitido la puesta en marcha del proyecto, de la mano de la Fundación Godofredo Garabito y Gregorio, una institución cultural que lleva más de una década trabajando por la cultura vallisoletana y que ya han desarrollado más proyectos de recuperación de personajes culturales relevantes de la ciudad.
La iniciativa forma parte de la estrategia municipal de apoyo a los ‘Contenidos Digitales’ y al fortalecimiento del ecosistema local en este ámbito para fidelizar el talento vallisoletano, y ha contado con una aportación de 60.000 euros, por parte del consistorio. Por otra parte, nutre el plan de acción de la Oficina municipal de proyectos y atracción de inversiones, Valladolid Now, en colaboración con CEOE Valladolid y Cámara de Comercio de Valladolid, que además de buscar inversión externa, ayuda a consolidar el tejido local ya arraigado en la ciudad.
Algunos datos sobre el pintor vallisoletano Eduardo García Benito
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El pintor Eduardo García Benito (1891-1981) fue uno de los más reputados y exquisitos representantes del Art Déco. Nacido en Valladolid, se formó en su Escuela de Bellas Artes y Oficios y, después, en la Academia de San Fernando de Madrid. Pensionado por el Ayuntamiento de Valladolid marchó en 1912 a París, ciudad en la que se relacionó con los grandes maestros del momento (Pablo Gargallo, Julio González, Pablo Picasso, Juan Gris, Raoul Dufy o Amedeo Modigliani). El conocimiento de las diversas vanguardias que se iban sucediendo (Fauvismo, Cubismo, Futurismo, Expresionismo) le llevó a desarrollar un estilo ecléctico al que sumó elementos personales. - El periodo de entreguerras, los Felices años veinte, fue el periodo en el que alcanzó la cima de su carrera, en gran parte debido a su descubrimiento por parte del célebre modisto francés Paul Poiret (1879-1944) –al que retrató junto con su mujer en 1921–, que atrajo hacia su empresa a los mejores dibujantes estilistas de la época. Poiret, que había introducido cambios revolucionarios en la vestimenta femenina para ponerla de acuerdo con las necesidades del momento, comenzó protegerle y le introdujo en el sofisticado y elegante mundo de las publicaciones y revistas internacionales de moda de París y Nueva York: Fémina y la Gazette du Bon Ton de París y Vanity Fair y Vogue de Nueva York.
- Cuando Condè Nast (1873-1942) asumió el control de la Gazette du Bon Ton, contrató a una serie de ilustradores, entre los que se encontraba Benito –que es como gustaba firmar a nuestro artista–, al que el propio Nast llegó a calificar como el más talentoso de todos. También pertenecían a Nast Vanity Fair y Vogue, sin lugar a duda las publicaciones de moda más influyentes y de la lectura obligatoria para la élite durante casi una centuria, para las cuales realizó más de 100 portadas entre 1921-1940, además de exquisitas ilustraciones y figurines. Para Vogue creó llamativas portadas en las que combinaba de forma impactante la geometría con contrastes de color.
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Su estilo quedó definido en 1925. Desde entonces sus dibujos para estas revistas destacaron por la perfección de la línea y de las rectas, el equilibrio de las proporciones y la armonía del conjunto. Sus personajes serán austeros, estilizados, geométricos y elegantes, de estructura cristalina y rostros esculturales y cubistas, características todas ellas que contribuyeron de forma decisiva a la formación y difusión del Art Déco. - En la vestimenta del momento se tendía hacia la habitabilidad interna, y es precisamente eso lo que observaremos en los dibujos y bocetos de Benito: imágenes livianas en busca de una mujer en proceso de liberación –se suprimieron los antiguos corsés y fajas ballenas–, que crearon esa imagen lánguida y estilizada que encajaba a la perfección con la atmósfera de sofisticación y frivolidad de la época. Sobre la aportación de Benito al mundo de la moda de los años veinte es bien significativo el artículo que le dedicó el escritor Francisco de Cossío en el periódico El Norte de Castilla en su ejemplar del 30 de agosto de 1929. En él se puede leer: “¿Hasta qué punto la moda constituye un arte superficial? García Benito halla en la gracia de la mujer elegante la mejor inspiración para sus creaciones. Siendo, en cierto modo, un auxiliar de los grandes modistos, él sabe elevar la categoría de su arte conquistando las portadas de las mejores revistas de elegancias del mundo. El maniquí moderno, estilizado, brillante de oro y plata, que nos trae el recuerdo de los ídolos orientales, es obra suya. Crea para la mujer, no solamente telas y colores, sino actitudes, sonrisas, posturas, ritmos… A los dibujos de García Benito acuden las mujeres elegantes para aprender el secreto de sugestión de la elegancia moderna…”.
- Desde 1923 residirá alternativamente en París y Nueva York, para ya en 1958 regresar a su ciudad natal y dar por acabado su ciclo artístico más original, si bien continuó pintando y trabajando. De la importancia que llegó a alcanzar nuestro artista habla bien el hecho de que el Congreso de los Estados Unidos, en sesión del 8 de febrero de 1974, votara una moción de felicitación a Benito por su labor cultural en aquel país.
- BIBLIOGRAFÍA
- GIL MARTÍNEZ, José María: “Eduardo García Benito. El vallisoletano que ilustró el Art Déco”, Read & Made. Revista de la Reunión Universitaria Artística “Reunart”, Nº 8, 2020, pp. 76-85.
- ORTEGA COCA, María Teresa: Eduardo García Benito, Diputación de Valladolid, 1979.
Publicado por Javier Baladrón Alonso en Arte en Valladolid




