
ANA I. VELÁZQUEZ.- Fontiveros, cuna de san Juan de la Cruz, ha vivido el sábado, 12 de septiembre, uno de esos días luminosos, y no solo por la luz y calor que el sol de septiembre aun nos recuerda del verano, sino por centrar su homenaje al patrón, san Cipriano, en dos actos culturales, que van consolidándose año tras año, y que son de agradecer en este año tan especial que nos ha tocado en suerte (o desgracia) vivir.
En estos meses de convivencia con ese virus “de cuyo nombre ni quiero recordar”, hemos avanzado, insospechadamente, décadas en el consumo de bienes culturales, basándonos en la individualización: nos hemos encontrado con numerosas deartistas y para hacernos una vida con virus más amena. Nos ofrecen desde clases de dibujo o libros a texto completo, hasta filmografía libre de derechos. La cultura no se quedó quieta y saltó a través de las redes sociales o páginas webs.
Pero la cultura se basa en el desarrollo de vínculos comunitarios y sociales que crecen a través de sus espacios y formas: librerías, teatros, cines, museos, salas de conciertos….Conversar, ir a un museo, al cine o a un concierto son formas de desarrollar la sociabilidad, de compartir una emoción, de entender la cultura como un proceso que crea comunidad y sociedad.
Así pues, el pueblo de Fontiveros se volcó en el II Certamen de Pintura Rápita ¨Villa de Fontiveros” y el su tradicional concierto de órgano de verano, que este año pasó de Julio a Septiembre y se englobó dentro del I Festival de música de órgano de la Provincia de Ávila.
Una veintena de pintores (entre ellos, 3 menos de 13 años) se dieron cita desde las 10 de la mañana en los rincones y parajes de este pueblo de La Moraña, para pasmar en sus lienzos, con distintas técnicas su visión de las calles, los monumentos, las casa, el espíritu del pueblo que vio nacer al santo y místico Juan de la Cruz.
A las cinco de la tarde (hora torera) cada artista expuso su obra en la plaza del Sagrado Corazón, para que, más de medio centenar de personas, pusieran disfrutar de ellas, y a las 18,30h., el jurado emitió su decisión: Pedro Cebrián Redondo se alzó con el primer premio, dotado con 500€ por un espectacular cuadro de la torre de la Iglesia desde la perspectiva de la fuente de una de las plazas significativas de la villa. El segundo premio, de 400€fue para Pablo Rubén López Sanz, y su precisa y colorida vista la laguna grande. Isabel Menéndez (ganadora del pasado año) se alzó con el tercer galardón de 300€ por una precisa vista de la calle ascendente de la ladera norte de la monumental iglesia Parroquial. La categoría infantil fue ganada por Óscar Rivas y su plaza de san Juan de la Cruz.
Más tarde, a las 20,30h la organista checa Lucie Žáková deleitó con un magnífico programa muy atípico en este tipo de instrumentos, un programa estructurado en tres grandes bloques: el primero dedicado a la música escrita para reloj musical, con música de Haendel, Haydn y Beethoven; música de su Chequia natal, con obras de Francisco Xavier Brixi y dos de Jan Krtitel Kuchar, autores ambos del clasicismo y musicalmente muy cercanos a los autores anteriormente escuchados y un tercer bloque con música del clasicismo francés con Louis-Claude Daquin y Claude Balbastre. Un programa muy ameno y variado en el que exploró las posibilidades sonoras del bellísimo instrumento de Fontiveros y que el público agradeció con largos y calurosos aplausos. Un público entregado que completaba el aforo conforme a lo prescrito por las autoridades sanitarias.
Un lujo que ha sido posible gracias al patrocinio de la Diputación de Ávila y al empeño de la Asociación Centro Católico San Juan de la Cruz de Fontiveros y la Asociación Organaria en llevar a cabo estos eventos. Actuaciones que sirven para poner en valor el importantísimo patrimonio que atesora la provincia de Ávila, en este caso haciendo sonar un instrumento construido por Pedro Llaneza en 1775 y restaurado en 1992 por el taller de Joaquín Lois de Tordesillas.





