Hablemos de Valladolid -11: «Calles, plazas y jardines: Calle de María de Molina»

 

MIGUEL ANGEL GUADILLA

La calle María de Molina une la Plaza de Santa Ana con la Plaza de Zorrilla, y lleva este nombre desde el 1 de diciembre de 1854, en honor a la que fue señora de Valladolid, esposa del rey de Castilla Sancho IV el Bravo y reina consorte de Castilla entre 1284 y 1295.

 

Pero antes del nombre actual, tuvo otros según nos cuenta Juan Agapito Revilla en su libro «Las Calles de Valladolid»:

 

«El título más antiguo que veo aplicado a esta calle es el de «Aguariza», luego veo que se la llama «calle de la Guariza», y después aparece con el de «calle de la Boariza»».

 

 

Efectivamente, en el plano de Ventura Seco de 1738 vemos la calle con el nombre «de la Guariza», y vemos que va desde la entonces llamada Plaza de la Trinidad hasta la Puerta del Campo, que estaba situada en la actual confluencia de Claudio Moyano con Santiago. En el plano se observa claramente como toda la calle, hasta la actual Doctrinos, estaba ocupada en su lado derecho por el Monasterio de Santa Ana y por el desaparecido convento de la Trinidad Calzada, cuyos terrenos llegaban hasta el Pisuerga.

 

Comenzando desde la plaza de Santa Ana, y una vez pasado el Monasterio de San Joaquín y Santa Ana, cuyo primitivo convento se construyó hacia 1596 y el actual se finalizó en 1780, comenzaban los terrenos pertenecientes al convento de la Trinidad Calzada, edificado en el siglo XV y que quedó prácticamente destruido en 1811 por los franceses. Ocupaba una gran extensión de terreno, ya que llegaba hasta la esquina de la calle Doctrinos actual.

 

 

Los terrenos de este convento dieron para mucho y vamos a ver en que se convirtieron.

 

En el nº 2 de la calle estuvo desde 1886 la Fonda y Hostería El Siglo, luego reconvertida en el Hotel Inglaterra.

 

 

A finales del siglo XIX, pasado 1856, se abrió la calle Veinte de Febrero, calle que con el tiempo albergaría negocios muy recordados por los vallisoletanos, como la heladería La Exquisita, también llamada La Cuadra, La Caramelera Castellana o la Cervecería La Salve, luego Restaurante Riesgo, con sus famosos bocadillos de calamares.

 

Un poco más adelante se construyó el Teatro Lope de Vega, inaugurado el 6 de Diciembre de 1861 con la obra «El premio del buen hablar» de Lope de Vega. Lleva cerrado en espera de destino desde el año 2000, si bien en febrero de 2020 pasó a ser propiedad del Ayuntamiento mediante una permuta. Todos los vallisoletanos esperamos que algún día reabra sus puertas como teatro.

 

 

Casi junto al teatro, en el nº 16, estuvo el Café Corinto, que muchos recordarán por su buen café, por sus asientos de color rojo y por las tertulias que se formaban allí, sobre todo los domingos.

 

En el nº 18, se instaló en 1818 el primitivo asilo para ancianos de la Beneficencia con 23 camas, fundada el día 18 de Julio de 1818 por iniciativa del que fuera Capitán General del Ejército y Reino de Castilla la Vieja, Carlos O’Donnell, secundado por destacadas personalidades vallisoletanas pertenecientes a la Iglesia, el Ejército y la Universidad. Posteriormente se trasladarían a un lugar más amplio en la plaza de la Chancillería.

 

En la misma acera,  se inauguró el 4 de marzo de 1936, con la película «Don Quintín el amargao», el flamante Cine Roxy, que proyectó su última película el 8 de Enero de 2014, cerrando sus puertas para reconvertir el edificio en el Casino de Castilla y León.

 

 

 

En el nº 22 de la calle abrió sus puertas en 1943 el Café Molinero, sin duda uno de los más populares de Valladolid durante muchos años, que cerró también sus puertas el 2 de noviembre de 2016.

 

En último tramo de María de Molina antes de desembocar en la Plaza de Zorrilla, donde hoy están las viviendas militares, estuvo lo que dio nombre a la actual calle de Doctrinos, así nos lo cuenta Juan Agapito Revilla:

 

«En el hoy número 36 de la calle, estuvo instalada la Congregación de los niños de la Doctrina, llamados del Amor de Dios, que extinguida o trasladados los niños, sirvió luego para distintos servicios municipales (depósito de bombas de incendios, delegación de guardias municipales) y sirve (carretilleros y mangueros), además de tener en ella su vivienda algunos empleados. Al edificio y a los niños asilados se les llamaba «los doctrinos».
En la calle y frente a la entrada de la de los Doctrinos hubo una cruz de piedra, detalle que se repitió en varios sitios de la ciudad».

 

Enfrente de las viviendas militares, está el lateral del edificio que fue de Caja Salamanca, construido a principios de la década de 1950 por el arquitecto Manuel López Fernández, el mismo que diseñó para la esquina con Doctrinos el Hotel Conde Ansúrez, hotel de lujo promovido por el Ayuntamiento e inaugurado el 12 de septiembre de 1943, que se mantuvo activo hasta los años 70 del siglo XX.

 

 

Casi enfrente está la estatua «Homenaje al Guardia Urbano» de la escultora Ana Hernando, casi situada en el mismo sitio donde estuvo el «templete» donde se colocaba el guardia conocido popularmente como «el eléctrico» para dirigir el «terrible» tráfico de los años 50 / 60.

 

 

Justo detrás de donde hoy está ese monumento, en el nº 7 de María de Molina, estuvo el flamante Hostal Florido, hotel con 110 habitaciones y 50 cuartos de baño, inaugurado en 1944, que muchos vallisoletanos todavía recordarán por su cafetería con la terraza acristalada en la calle.

 

 

Desde aquí hasta la calle Héroes de Alcántara se encuentra el edificio de viviendas y centro comercial de «Las Francesas», que ocupa el solar que fue del colegio del Sagrado Corazón, conocido popularmente como «Las Francesas», hasta que se trasladó a mediados de los años 70 del siglo XX a la Huerta del Rey.

 

En la esquina con la actual calle Héroes de Alcántara se encuentra el que edificio de 1925, que fue conocido como «Edificio de la Asociación General de empleados y obreros de los ferrocarriles de España», el nombrecito se las trae, pero la realidad es que es bonito, que aunque ha sufrido algunas transformaciones, sigue siendo elegante.

 

 

Y en el último tramo hasta volver a la Plaza de Santa Ana, en el nº 3, estuvo la pensión El Henar, muy conocida en los años 30.

 

Fuentes Consultadas:

«Las Calles de Valladolid» de Juan Agapito Revilla, editada por Grupo Pinciano

«Guía de Arquitectura de Valladolid» dirigida por Juan Carlos Arnuncio Pastor

«Valladolid Recuerdos y Grandezas» de Casimiro G. García-Valladolid. editada por Grupo Pinciano

El Norte de Castilla

El Día de Valladolid

Este artículo se publica con la autorización de Valladolidweb, portal que mantiene Miguel Ángel Guadilla, desde septiembre de 2000, que cuenta con más de 16.000 seguidores en Facebook, buceando por internet o por otros documentos como libros y cualesquiera otras publicaciones, con el fin de dar a conocer lo que Valladolid ha sido y es, en la actualidad. Desde Revista de Castilla y León difundimos algunas de sus aportaciones para mayor y mejor conocimiento del sustrato social, cultural, económico y humano que soporta al Valladolid actual y agradecemos a Miguel Ángel Guadilla su generosidad por permitirnos disfrutar de sus logros, en esa tarea sorda de búsqueda de referencias tan ardua, a veces tediosa y, casi siempre, silenciosa e invisible.

Si desean aportar documentos guardados en álbumes o en otros soportes pueden remitirlos a valladolidweb.contacto@gmail.com

 
 
 
 
Compártelo:
Scroll al inicio