
MIGUEL ÁNGEL GUADILLA
Estaba situado en el terreno entonces conocido como Campo de La Feria, es decir en los mismos terrenos que hoy ocupa la actual Academia de Caballería.
Al parecer, aunque ya se había realizado la delimitación y comenzado las excavaciones en 1846, la primera piedra del famoso octógono se colocó el 25 de agosto de 1847, iniciándose así la construcción del edificio que iba a albergar el «presidio modelo» de Valladolid. La mano de obra empleada para realizar las obras fue la de los reclusos que entonces estaban en el convento de San Pablo y los de otras provincias.
Las obras finalizaron en 1850, pero creada una comisión, informó en contra de que fuera utilizado como prisión, por lo que el edificio quedó sin uso y nunca llegó a ser presidio, los reclusos acabaron, una vez acondicionado para este fin, en lo que había sido el Monasterio de Nuestra Señora de Prado.
Se disolvió la Academia General Militar de Alcalá de Henares y posteriormente se creó el Colegio de Cadetes de Caballería, utilizando como sede unas dependencias de la Universidad de esa ciudad que no estaban en muy buenas condiciones. Realizadas las gestiones oportunas y acondicionado el octógono, en 1852 el Colegio se instaló en este edificio.

Así lo describe Casimiro G. García-Valladolid, en su libro «Valladolid Recuerdos y Grandezas»:
«Tan suntuoso edificio mide ciento cincuenta y nueve pies lineales por treinta y nueve de altura; tiene la forma de un octógono perfecto y consta de dos pisos. En el bajo contiene precioso patio, salas de esgrima, de tiro y gimnasio, dos grandes picaderos, los cuartos de corrección y las cuadras: figuran en el piso principal el pabellón para el Director, las salas de cátedra, gabinetes de estudio, la biblioteca, el armero, dormitorios, enfermería, comedor, sala de visitas, el ropero, las oficinas y la capilla».
Desde 1852 hasta 1910, año en el que fue cedido al Ministerio de la Guerra, el complejo sufrió varias ampliaciones, pagadas por el Ayuntamiento, para albergar nuevas instalaciones. En 1860 el Ayuntamiento cedió casi 3.000 pies de superficie de terreno para la construcción de un picadero cubierto.

En agosto de 1861 también se instaló en el complejo la Escuela General del Arma, que tras ser disuelta después de la revolución de 1868, quedó en Escuela de desbravadores y picadores.

Finalmente, en agosto de 1871, se restauró la Escuela y ya quedó definitivamente como Academia Militar de Caballería.

El edificio tuvo visitas ilustres; como la de la reina Isabel II en 1858, las de Alfonso XII en 1875 y 1876 y la de Alfonso XIII el 17 de octubre de 1915, pocos días antes de su destrucción, y albergó eventos como la gran fiesta del 25 de Julio de 1892 para celebrar la inauguración del Colegio de Huérfanos de Santiago, creado, en principio, para acoger y educar a los huérfanos de generales, jefes y oficiales del Arma de Caballería.
Pero el edificio no tuvo una vida larga, ya que el 26 de octubre de 1915 quedó totalmente destruido por un incendio, que comenzó en un almacén de armería y rápidamente se extendió por todo el complejo. En pie solo quedaron los muros y los edificios que estaban apartados, como el picadero. Los cadetes fueron trasladados al Colegio de Huérfanos de Santiago y los caballos al cuartel de Farnesio. «El Octógono» había llegado a su fin.

Así lo relataba Mucientes en la edición del 27 de abril de 1915 en La Vanguardia:
«El incendio comenzó en la armería; las llamas, empujadas por el fuerte viento, se propagaron con rapidez. Las fachadas del edificio ardían envueltas en inmensa hoguera. Todos los cadetes resultaron ilesos. Los trabajos de extinción fueron infructuosos, quedando destruidos todos los gabinetes de estudios y las salas. Salváronse el guardarnés, los picaderos y la biblioteca. El material científico que se hallaba en la Exposición del Congreso de Ciencias también se ha salvado. El mobiliario y los enseres hallábanse asegurados en nuevecientas mil pesetas. El fuego produjo fuertes detonaciones al estallar la cartuchería y los explosivos. También hicieron estrepitosos ruidos los paredones al derrumbarse. Enorme gentío acudió á la Academia á presenciar los efectos del siniestro».
Los restos fueron derribados en 1917 y en 1921 comenzó la construcción de la actual Academia de Caballería, según proyecto del comandante de ingenieros Adolfo Pierrad Pérez.
Fuentes consultadas:
«Valladolid Recuerdos y Grandezas» de Casimiro G. García-Valladolid
«Desarrollo urbano y proceso histórico del Campo Grande de Valladolid» de María Antonia Fernández del Hoyo
Hemeroteca de «La Vanguardia»
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