
MIGUEL ÁNGEL GUADILLA
Todas las antiguas iglesias de la ciudad acumulan tesoros y merecen ser visitadas, pero esta es una de las que no te puedes perder, y si es con una visita guiada, mucho mejor.
Su origen fue la fundación de la Casa Profesa de la Compañía de Jesús en 1543, por los jesuitas Pedro Fabro y Antonio de Araoz.
Se empezó a construir en 1579, siguiendo los planos del jesuita italiano Giuseppe Valeriani, por los arquitectos también jesuitas Juan de Tolosa y Fernández de Bustamante. Las obras finalizaron en el año 1591.
Esta iglesia formaba parte del complejo jesuita del Colegio de San Ignacio.
En 1767 la Compañía de Jesús quedó extinguida en todos los dominios españoles, y sus bienes fueron confiscados, entre ellos todo el Colegio de San Ignacio.
Desde principios del siglo XVII fue patronato de los Condes de Fuensaldaña y en 1775 pasó a ser de patronazgo Real.
Antes de la actual advocación estuvo dedicada a San Antonio de Padua hasta 1609 y después a San Ignacio de Loyola.
La iglesia es desde 1775 sede de la Parroquia de San Miguel y San Julián, resultado de la unión de las dos parroquias: la de San Miguel, cuya antigua iglesia estaba en la plaza del mismo nombre, y San Julián que estaba en la esquina de las calles Encarnación y San Ignacio.
El edificio construido en ladrillo, tapial y piedra, es atribuido a Juan de Nates.
La fachada es del diseño habitual de las iglesias jesuitas, consta de dos cuerpos, aletones, frontón triangular con óculo en el centro, y bola adornando el remate.

En el segundo cuerpo, una ventana adintelada con el escudo real de Carlos III bajo ella.

En el primer cuerpo, la portada de piedra, adintelada y coronada con frontón curvo partido, sobre él una hornacina con una imagen gótica de San Miguel de finales del sigloXV, proveniente de la antigua iglesia, y bajo esta el escudo de los Reyes Católicos.

A los lados de la hornacina sendos escudos de los Condes de Fuensaldaña.

A ambos lados de la puerta, desde la pared salen dos cadenas que van hasta las bolas que coronan las dos columnas que hay antes de los escalones. Por esta razón popularmente a la iglesia se la conocía, o conoce, como la «iglesia de las cadenas».
La cúpula del crucero, tiene en el exterior un cimborrio de poca altura con tejado a cuatro aguas.


Bajo el coro se encuentra la pila bautismal.

El interior es de una sola nave rectangular cubiertas con bóvedas de cañón y arcos fajones con lunetos. Tiene planta de cruz latina con amplias capillas laterales entre los contrafuertes, que están comunicadas entre si.
En el interior encontramos grandes obras de arte:
A la entrada del presbiterio están las esculturas de San Miguel y San Gabriel, obras de Gregorio Fernández.
RETABLO MAYOR
El retablo mayor, de finales del siglo XVI y financiado por doña Magdalena de Ulloa, fue realizado por Gregorio Fernández y Adrián Álvarez.
Está compuesto por el banco, dos cuerpos y ático, con cinco calles separadas por columnas jónicas en el primer cuerpo y corintias en el segundo.
Los relieves del banco representan las cuatro Virtudes Cardinales.

Destacan en el retablo las esculturas de San Miguel en el centro,

y las de San Pedro, San Pablo, Felipe y Santiago en las calles laterales, todas ellas fueron realizadas hacia 1606 por Gregorio Fernández para el retablo de la primitiva iglesia de San Miguel.

De Adrián Álvarez, en el primer cuerpo los relieves de la Natividad y la Presentación en el templo, y en el segundo los de la Resurrección y Venida del Espíritu Santo.

En lo alto del retablo, a los lados del Cristo Crucificado, están los escudos de los Condes de Fuensaldaña y los cuatro evangelistas, todos atribuidos a Adrián Alvarez.

Los retablos colaterales de estilo barroco, fueron ensamblados en 1613 por Cristóbal, Francisco y Juan Velázquez. Los bustos relicario que contienen son también obras de Gregorio Fernández. Los dos retablos laterales son del siglo XVIII en estilo rococó, con las esculturas de la Inmaculada Concepción y San Francisco de Asís. En los cruceros también hay varios lienzos de los siglos XVII y XVIII.

El sepulcro de los Condes de Fuensaldaña en un nicho obra de Francisco de Praves (1611), con las esculturas orantes en alabastro de los condes arrodillados, obra de Gregorio Fernández realizada hacia 1620.
En las seis capillas encontramos pinturas al fresco con motivos decorativos geométricos y retablos de gran interés.
CAPILLA DEL CRISTO DE LA BUENA MUERTE

Quizás la más espectacular de las seis capillas, tanto por su riqueza ornamental como por las esculturas que atesora.
En el centro está el retablo de la Buena Muerte, de estilo barroco, se cree perteneciente a la escuela granadina, fue realizado en el siglo XVIII. En el centro el grupo del Monte Calvario, con el «Cristo de la Buena Muerte» atribuido a Juan de Juni (S.XVI), acompañado de la Virgen, San Juan Evangelista y Santa María Magdalena, según Jesús Urrea, obras del escultor Juan Alonso Villabrille y Ron (S.XVIII).

Debajo, en el banco, hay un Cristo Yacente obra de Gregorio Fernández (1630), y detrás de él está la Virgen de la Amargura de Pedro de la Sierra (hacia 1738).

Ambas imágenes son expuestas fuera de la urna de cristal en Semana Santa.

Coronando la capilla hay una Piedad atribuida a Alejandro Carnicero.
CAPILLA DE SANTA MARÍA MAGDALENA

El retablo fue realizado hacia 1660, la ventana que lo corona hace que las pinturas decorativas de la capilla luzcan en todo su esplendor.

En el primer cuerpo se halla una imagen de la Magdalena Penitente realizada en 1664 y atribuida a Pedro de Mena. En la parte superior la Virgen de Loreto
CAPILLA DE SAN ANTONIO DE PADUA

Retablo de estilo Rococó del siglo XVIII con la imagen de vestir del santo en el centro, obra atribuida a Gregorio Fernández.
Como indica una inscripción, la capilla fue fundada en 1632 por Juan de Benavente y su hija, frente a esta hay otra en la que indica la advocación de la primitiva iglesia. En la parte superior del retablo una vidriera con el santo.
CAPILLA DE LA VIRGEN DEL CARMEN

Capilla con un retablo barroco del siglo XVIII, con la imagen de la Virgen del Carmen en el centro, y bonitas pinturas en la decoración.
CAPILLA DE LA INMACULADA

Retablo de estilo Rococó del siglo XVIII con una Inmaculada en el centro, realizada hacia 1670.
CAPILLA DE SAN SIRO

Retablo barroco del siglo XVIII,sin policromado ni dorado, con la escultura de San Siro, obra de Pedro de Sierra posiblemente.
Y cuando creemos que ya hemos visto toda la iglesia, sorpresa, a la derecha del presbiterio por una pequeña puerta se accede a la antesacristía y desde esta a la impresionante sacristía. La antesacristía es de planta rectangular con bóveda de cañón decorada con yeserías. Entre otros lienzos está una Sagrada Familia de Diego González de Vega, realizada en 1662. La sacristía, realmente una iglesia dentro de la iglesia, es de grandes dimensiones, también de planta rectangular y con bóveda de cañón con lunetos decorada con yeserías. El suelo y la cajonería son originales del siglo XVII. Conserva esculturas y lienzos barrocos de los siglos XVII y XVIII, algunos obra de Diego Valentín Díaz y de Felipe Gil de Mena.

El bonito retablo pintado en trampantojo, nos muestra un arco triunfal con un tabernáculo, atribuido a Felipe Gil de Mena, con una imagen de la Inmaculada en el centro. En el ático, remata el retablo, una escultura de San Miguel realizada en el siglo XVIII y atribuida a la escuela de José de Rozas.

A la izquierda del retablo de la sacristía se encuentra la entrada a la Capilla Relicario. Es una sala cuadrada, rematada con una preciosa cúpula, con las paredes cubiertas de bustos de santos y de reliquias dentro de urnas. Tiene un retablo de mediados del siglo XVII, en cuyo ático se encuentra una imagen del siglo XV de la Virgen realizada en alabastro.
Fuentes consultadas:
«Valladolid Recuerdos y Grandezas» de Casimiro G. García-Valladolid.
«Guía de Arquitectura de Valladolid» dirigida por Juan Carlos Arnuncio Pastor
Página oficial de la Cofradía del descendimiento: http://descendimientovalladolid.es/san-miguel
Wikipedia
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