
MIGUEL ÁNGEL GUADILLA
No es que tenga importancia, pero si que me parece curioso que en Valladolid tengamos una calle de aproximadamente 540 m, que tiene nada más y nada menos que 8 tramos con su propio nombre de calle o plaza cada uno.
Para que nos hagamos una idea la Calle de las Angustias tiene 480 metros, Real de Burgos 660, el Paseo de Isabel la Católica 1.100 metros o el Paseo de Zorrilla 4 Km, con un solo nombre.
Me refiero a la vía que va todo seguidito desde el Paseo de Isabel la Católica hasta la Plaza de Fuente Dorada, podía haber tenido un solo nombre, pues no señor, la historia de nuestra ciudad ha hecho que tenga 8 distintos.

El primer tramo es la Plaza del Poniente, con el Instituto Núñez de Arce y con su jardín y su arboleda con bancos donde poder sentarse en el centro de la ciudad, a disfrutar de la tranquilidad y de la naturaleza. Se inauguró el 15 de julio de 1933, habiendo sufrido desde entonces dos grandes remodelaciones, una en 1981 y otra en 1998.

Justo donde está sentada Rosa Chacel, la escultura quiero decir, comienza la Plaza de la Rinconada, una de las más importantes de la ciudad en todas las épocas,


También está la parte trasera del edificio del Ayuntamiento realizado por Enrique Repullés y Vargas finalizado 1908, y que hizo desaparecer la llamada Plaza de la Red, donde se vendía el pescado.

Entre los dos edificios está la Fuente de los Colosos o de los Titanes, realizada con proyecto del arquitecto Fernando González Poncio y esculturas de Pedro Monje en 1996.

En las cuatro casas de soportales con pilares y arcos de piedra, que hay frente a la parte trasera del Ayuntamiento se construyó en 1563 la alhóndiga, es decir un lugar destinado a la venta, compra y depósito de cereales, simientes y algunos alimentos, para surtir a panaderos, labradores y otros en las épocas de malas cosechas.
A partir de aquí empiezan pequeños tramos de calles con distintos nombres.

A la altura de la Calle Manzana comienza la llamada «Calle de Cebadería», llamada así por ser el lugar donde se reunían los que vendían cebada al por menor o productos similares. Lo curioso es que antiguamente, en los años 60, a casi toda la zona porticada de estas calles, popularmente se les llamaba los soportales de Cebadería, cuando es uno de los tramos más pequeños.

Lo siguiente, con forma triangular, es la Plaza del Corrillo, presidida por el bonito edificio realizado en 1926 por el arquitecto Jacobo Romero. Antaño, lugar donde se juntaban corrillos para hablar y artesanos para vender sus cacharros de cerámica.

Continúa con dos pequeños tramos uno llamado Calle Especería, por ser el lugar donde se ponían los que vendían especias y similares y la Plaza del Ochavo, llamada así por su forma más o menos octogonal.

Continúa con la llamada calle de Vicente Moliner, antes llamada de Guarnicioneros por estar allí los artesano que trabajaban la guarnicionería, es decir los que realizaban arneses y aparejos para caballos y mulas. El nombre de Vicente Moliner se puso en septiembre de 1962 en honor a este empresario, y alcalde de la ciudad de 1924 a 1926.

Y llegamos a la Plaza de Fuente Dorada, que todos sabemos o imaginamos de donde viene el nombre. En ella, o en los llamados Soportales de Fuente Dorada, han estado y están muchos de los negocios más conocidos de la ciudad, recordemos los nombres de algunos: El Cinematógrafo Oriental, Taberna Corral de Boteros, Zig-Zag, Casa Santarén, Zapatería La Imperial, Confitería Helios, Bazar Moliner, Calzados Lobejón con su gran bota, Joyería Relojería Potente, Farmacia Artero, Droguería Adulce, Pantaleón Muñoz, Arenillas, Calzados Villalonga, Foto Bariego, Caja de Ahorros Popular, Confitería Felipe Hernández y Padova, Café España, Justo Muñoz, etc, etc,.
Fuentes consultadas:
«Las Calles de Valladolid» de Juan Agapito Revilla, edición facsímil editada por Grupo Pinciano
«Guía de Arquitectura de Valladolid» dirigida por Juan Carlos Arnuncio Pastor
200 años de Industria y comercio en Valladolid – Fundación Joaquín Díaz
Recuerdos Propios
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