Hablemos de Valladolid – 4: «Plaza de la Rinconada»

MIGUEL ÁNGEL GUADILLA

Actualmente la Plaza de la Rinconada va desde la esquina de la Plaza del Poniente hasta la esquina con la Calle Manzana, donde comienza la Calle Cebadería.

 

Juan Agapito Revilla, en su libro «Las Calles de Valladolid», nos cuenta que en documentos del Archivo de la Catedral se pueden ver los distintos nombres que tuvo este lugar.

 

Durante la Edad Media era solo un extenso paraje, por el que pasaba La Esgueva, al que llamaban «la Rúa», según un documento del 25 de febrero de 1271. En uno de 1351 figura como «Rinconada de la Rúa» o también «Rúa de la Rinconada», en otro de 1395 como «Rúa Mayor» y en uno del de 3 de Junio de 1401 aparece como «Rinconada del Mercado»,  ya que como sabemos lo que hoy es la Plaza Mayor, fue la Plaza del Mercado durante mucho tiempo.

 

Es a partir del siglo XVI cuando empieza a aparecer ya con el nombre de «La Rinconada». En una época más reciente se llamó durante bastantes años «Plaza de los Leones de Castilla», volviendo al histórico posteriormente.

 

En el plano de Ventura Seco de 1738 se ven bien diferenciadas la «Plaza del Red» y «La Rinconada», así comos los rincones, donde hoy está correos y enfrente, que al parecer dieron el nombre

Esta parte de la zona también quedó destruida en el incendio de 1561, y al construirse el antiguo Ayuntamiento en 1577, que era mucho más pequeño que el actual, en la parte trasera quedó formada mucho más amplia la llamada «Plazuela de la Red».

 

Así describe Agapito Revilla en su libro este lugar:

 

««La Red» era un espacio que, … estaba destinado a la venta del pescado, lo cual en tiempos del siglo XIX se convirtió en verdadero mercado público, pues se hizo tenderete de madera y se construyeron casetas del mismo material en las cuales no solo se vendía pescado, sino carnes, tocino, aves y hasta churros. Pero su primitivo destino fue para solo pescado; de donde se dio el nombre de «La Red», porque aquel se pescaba con redes principalmente, al sitio que servía para depositar y vender todo lo que oliera a pesca, como en otras ciudades».

 

Las tres posadas de La Rinconada

Lo de las redes de pesca nos puede sonar raro, pero recordemos, que hasta que empezó a llegar pescado del mar a las ciudades de interior, se consumía el pescado de los ríos próximos, en este caso el Pisuerga.

 

El nombre de Rinconada, parece provenir de que en este lugar había varios rincones, creados por la irregularidad de las construcciones que había, uno donde hoy está el edificio de Correos y otro enfrente, en la calle que va hacia el Val. En el primero estuvieron situados mesones y posadas muy conocidas, con los nombres de «los Cepos», «del Ángel», y la «de las Animas».

 

Ya que el olor del agua de limpiar el pescado no era muy agradable, en 1520 se prohibió verterlo allí y hacia esa época se propuso construir en «La Red» una fuente y un abrevadero, ya que, además del tema del pescado, eran muchos comerciantes los que iban a las posadas dejando sus grandes carros en este paraje. Esta obra de conducción de agua y preparación del terreno fue realizada por el maestro Juan de Gálvez y la fuente y el abrevadero, realizados en piedra, por el cantero Juan de Villalante.

 

Después del incendio se construyó en este paraje, en 1563, la alhóndiga, es decir un lugar destinado a la venta, compra y depósito de cereales, simientes y algunos alimentos, para surtir a panaderos, labradores y otros en las épocas de malas cosechas.

 

 

El Lugar escogido fueron las cuatro casas que había frente a la fuente, es decir, las casas de soportales con pilares y arcos de piedra, que hay frente a la parte trasera del Ayuntamiento, al lado,  estuvo hasta 2008 la famosa farmacia del doctor Bellogín.

 

Al variarse el viaje de aguas de Argales, en el siglo XVII se construyeron ocho nuevas fuentes, una de ellas en La Rinconada, realizada por Francisco de Praves. Sufrió una remodelación tan grande en 1842 que casi se rehizo completa.

 

Al final del siglo XIX fue desmontada la fuente, y sus piedras se utilizaron para el pedestal primitivo del monumento a Cervantes, inaugurado en la plazuela del Rastro en 1877.

 

A finales del siglo XIX y principio del XX, llegó la gran transformación de la zona, primero con el soterramiento del Esgueva, luego la construcción en 1882 del Mercado del Val y casas a su lado que ya separaron definitivamente lo que hoy es la Plaza del Val de La Rinconada.

 

Con la construcción del nuevo Ayuntamiento entre 1892 y 1908, hizo que prácticamente desapareciera la «Plazuela de La Red». En la parte trasera del Ayuntamiento estuvo durante muchos tiempo el Servicio de Bomberos y después el cuartelillo de la Policía Municipal.

 

Finalmente, llegó el derribo de los viejos edificios donde estuvieron aquellas posadas y la construcción del gran y bonito Edificio de Correos, inaugurado el 4 de febrero de 1922. Desgraciadamente en los años 70, el edificio sufrió un transformación que todos los vallisoletanos lamentamos, todavía a día de hoy, al ver las fotografías antiguas.

 

A partir de entonces empezó la gente a llamarla popularmente «la Plaza de Correos»,  aunque su nombre oficial sigue siendo Plaza de la Rinconada.

 

 

 

 

Entre el año 1994 y 1996 se acometió una transformación muy importante de la zona, incluida la propia plaza donde se peatonalizó el triángulo formado por el Ayuntamiento, Correos y la calzada, y en este lugar, a modo de recordatorio de que en esta plaza hubo siempre una fuente, se instaló la fuente monumental «Los Colosos», realizada con proyecto del arquitecto Fernando González Poncio y esculturas de Pedro Monje.

 

Desde la antigüedad este lugar siempre estuvo muy concurrido por el mercado, los mesones y posadas, por los comerciantes, por su proximidad a la Plaza Mayor y al Ayuntamiento, por estar en ella Correos, que durante muchos, muchos años, era lugar de peregrinaje de todos los pucelanos para enviar sus cartas y paquetes, y por muchas otras razones, de las cuales algunas se mantienen a fecha de hoy y otras han surgido con los nuevos bares y restaurantes con sus terrazas, nuevos comercios y negocios, y un entorno con espacios peatonales agradable de visitar y pasear.

 

Fuentes consultadas:

«Las Calles de Valladolid» de Juan Agapito Revilla, edición facsímil editada por Grupo Pinciano

Página oficial del Ayuntamiento de Valladolid

El Día de Valladolid artículo del 08-05-2019 de Jesús Anta

 

Este artículo se publica con la autorización de Valladolidweb, portal que mantiene Miguel Ángel Guadilla, desde septiembre de 2000, que cuenta con más de 16.000 seguidores en Facebook, buceando por internet o por otros documentos como libros y cualesquiera otras publicaciones, con el fin de dar a conocer lo que Valladolid ha sido y es, en la actualidad. Desde Revista de Castilla y León difundimos algunas de sus aportaciones para mayor y mejor conocimiento del sustrato social, cultural, económico y humano que soporta al Valladolid actual y agradecemos a Miguel Ángel Guadilla su generosidad por permitirnos disfrutar de sus logros, en esa tarea sorda de búsqueda de referencias tan ardua, a veces tediosa y, casi siempre, silenciosa e invisible.

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