
MIGUEL ANGEL GUADILLA
Hoy continuamente oímos hablar de los derechos humanos, de como hay países que incumplen lo establecido en la Declaración adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948 en París. Como no hubo consenso de los países para proteger y respetar los derechos humanos, no llegó a ser un tratado y fue solo una declaración de intenciones orientativa.
El consenso tuvo que esperar hasta el 16 de diciembre de 1966, cuando la Asamblea General celebrada en Nueva York, aprobó los llamados Pactos Internacionales de Derechos Humanos: el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.
La unión de la Declaración de 1948 y estos dos pactos de 1966, forman la Carta Internacional de los Derechos Humanos, que, en teoría, si es de obligado cumplimiento para los países firmantes.
Bueno, pues todo esto, según muchos historiadores, tuvo su embrión, su primer paso, su origen, unos poquitos años antes y en un lugar que nos suena de algo: El Colegio de San Gregorio de Valladolid, en los años de 1550 y 1551.
Todo empezó mucho antes, con el descubrimiento de América en 1492, cuando encontraron otras civilizaciones, con otras costumbres y creencias. Sin entrar en lo que se hizo bien y lo que se hizo mal, que seguro hubo mucho de las dos cosas, lo cierto es que Isabel la Católica firmó una Real Provisión en el año 1503, con la que quería proteger a los indígenas y además los declaraba personas libres.
Como todos sabemos, otra cosa es lo que opinaron e hicieron en las nuevas tierras, los gobernadores y los representantes de la iglesia de la época, con esta Real Provisión.

Por decirlo de una forma breve y suave, y tratando de explicarlo más o menos, desde mi ignorancia, el Gobernador encomendaba a uno de sus elegidos un grupo de indígenas para que realizaran los trabajos que fueran, a cambio, este tenía que pagar un tributo a la Corona, es decir a su representante allí, el Gobernador. Vamos, nada que ver con lo que en teoría pretendía la Reina, que estaba un poco lejos para enterarse de lo que sucedía.
Los primeros en denunciar estas situaciones de abuso fueron los dominicos, con Antonio de Montesinos a la cabeza, que en la Navidad de 1511 dio un sermón en defensa de los pueblos indígenas denunciando la situación. Le pidieron que se retractara, pero no solo no lo hizo, sino que en su lugar lo que hizo fue levantar más la voz para denunciar la situación.
La orden se puso de parte de Montesinos defendiendo los derechos de los indígenas, pero los miembros del Consejo Real no estaban muy de acuerdo, ya que consideraban que los indígenas no podían tener derechos pues eran seres inferiores y el Consejo veía totalmente legítima la actuación y las llamadas encomiendas de los gobernadores.
Como era de esperar, en la península unos daban la razón a los que defendían los derechos de los indígenas y otros muchos estaban totalmente de acuerdo con los que mantenían que aquellos pueblos eran inferiores y no tenían derechos, ya que estaban conquistados.
Hoy a lo mejor se hubiera creado una «Comisión», pero entonces se acordó celebrar un debate entre las dos partes y abordar el tema desde todos los puntos: filosóficos, teológicos y jurídicos. El lugar escogido para celebrarlo fue el Colegio de San Gregorio de Valladolid.
La Junta de Valladolid fue presidida por el representante papal, el cardenal Salvatore Roncieri, con la presencia de importantes letrados, juristas y teólogos.


El defensor principal de los indígenas fue Fray Bartolomé de las Casas, quién defendió la igualdad de todos los pueblos y de sus habitantes, siendo todos personas y con todos los derechos iguales.
La parte contraria fue defendida por Juan Ginés de Sepúlveda, que defendía la inferioridad de estas razas y por tanto carecían de derechos como pueblos conquistados.
La famosa «Controversia de Valladolid», que había comenzado en 1550, finalizó en 1551, sin acuerdo ni sentencia alguna, eso sí, las dos partes se dieron como vencedoras de sus tesis. Solo sirvió para actualizar las Leyes de Indias y crear la figura del «Protector de los indígenas».
Después de leer esto, pensarás donde estuvo su importancia y que tiene que ver esto con los Derechos Humanos.
Pues sencillamente, estamos hablando del siglo XVI, cuando unos cuantos países pugnaban por quedarse el territorio americano, ya que se consideraban superiores a los indígenas que habitaban aquellas tierras, y España fue el único que se planteó el tema de que aquellos americanos eran iguales a los europeos.
Además fue la primera vez en la historia que se discutió sobre un tema que ha continuado a través de los siglos y que poco a poco ha ido apareciendo en las constituciones modernas: todas las personas son iguales y tienen los mismos derechos, sin importar nacionalidad, sexo, raza, religión o cualquier otra circunstancia. Y aún hoy, siglo XXI, hay muchos lugares donde todavía habría que repetir la Controversia de Valladolid.
Una vez más, Valladolid estuvo en la historia e hizo historia.
Fuentes consultadas:
Página del Ayuntamiento «Valladolid ciudad amiga» www.info.valladolid.es
Wikipedia
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