
MIGUEL ANGEL GUADILLA
La conocida como iglesia de La Paz, situada en la plaza de España número 11, ocupa parte de los terrenos en los que estuvo durante cuatro siglos el convento y la iglesia de San Felipe de la Penitencia de los dominicos, y digo parte, ya que dicho convento estaba en la esquina con Panaderos, ocupando casi toda la acera de la plaza donde está ahora la iglesia y por detrás sobrepasaba la actual calle Divina Pastora, que lógicamente no existía. Todo fue adquirido en 1944 por los capuchinos, quienes lo mantuvieron hasta 1961 cuando el convento y la iglesia fueron derribados para construir pisos y la actual iglesia de La Paz.

Con la venta de todos estos terrenos los capuchinos edificaron el edificio de siete plantas y dos sótanos dedicado a su residencia en el que se encuentra la iglesia. Aunque lo lógico hubiera sido edificar la iglesia en el lugar más privilegiado como era la esquina con Panaderos, no fue así, sin duda por tema económico ya que ese terreno se pagaría mucho mejor para edificar viviendas.
El proyecto del edificio y de la nueva iglesia es del arquitecto vizcaíno Pedro Ispizúa Susunaga, quien había realizado en su juventud prácticas con Gaudí, que sin duda le influyó en su obra.
La construcción comenzó en 1961 y finalizó en 1963.

La fachada de la iglesia la forman unos grandes arcos parabólicos de hasta casi cuarenta metros de altura, revestidos con piezas de cerámica en color blanco y gris, donde se encuentra la entrada al templo a la que se accede por una escalinata. La fachada está rematada con un pequeño triángulo con una cruz y las letras alfa y omega.
Como curiosidad decir que en el proyecto original tenía una gran torre campanario, más alta que la de la catedral, que no llegó a construirse. Si nos fijamos en la fachada actual podemos ver claramente en lado izquierdo donde iba a continuar la torre.

En el interior siguen siendo protagonistas lo arcos que forman su estructura y que van decreciendo llevando la visión hasta el arco que cobija el presbiterio elevado con su moderno y sencillo retablo detrás del altar. En los laterales se encuentran las capillas, situadas entre los pilares que soportan una galería que recorre toda la iglesia para albergar más fieles y que da a la iglesia una apariencia más de auditorio que de templo. En la bóveda que forma el techo, una cristalera con forma de cruz latina que permite la entrada de luz en el templo.

En los pisos superiores del edificio está la residencia, con la biblioteca que tiene vistas al interior de la iglesia en la planta tercera, en la cuarta el salón, la cocina y el refectorio, en la quinta la capilla privada, en la sexta y séptima 16 dormitorios, y en la azotea unas buenas vistas de la ciudad.

Cuando se inauguró fue un verdadero acontecimiento en la ciudad y a pocos dejó indiferentes, unos decían que parecía más un cine que una iglesia, otros encantados con lo moderno de la construcción, pero lo cierto es que hubo unos años que fue la iglesia de moda en la ciudad, sobre todo entre los jóvenes, quienes además convirtieron su escalinata de entrada en el lugar para quedar, lo que la dio el nombre popular de la «iglesia de los plantones».

El el año 2012 todo el edificio fue puesto en venta debido a al crisis vocacional, aunque no llegó a efectuarse la venta.
Fuentes consultadas:
«Guía de Arquitectura de Valladolid» dirigida por Juan Carlos Arnuncio Pastor – 1996
El Norte de Castilla artículo de Lorena Sancho del 27-06-2012
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